Colombia
Constituyente de Petro: ¿el nuevo Congreso la aprobaría?
Constituyente de Petro: analizamos si el nuevo Congreso la aprobaría, los obstáculos legales y su impacto en la política colombiana de 2026.
La Constituyente de Petro se ha convertido en el tema político más explosivo del momento en Colombia. Con un nuevo Congreso a punto de posesionarse tras las elecciones legislativas de 2026, la pregunta que ronda los pasillos del Capitolio y los debates académicos es si esta nueva composición parlamentaria le daría luz verde a la propuesta del presidente Gustavo Petro de convocar una Asamblea Nacional Constituyente para reformar la Carta Magna del 91.
La Constituyente de Petro: una apuesta política sin garantías
Desde que el mandatario colombiano lanzó la idea de reformar la Constitución a través de una Asamblea Constituyente, el debate se ha polarizado profundamente. Petro argumenta que la Constitución de 1991 necesita actualizarse para responder a las demandas sociales del país, incluyendo temas como la salud, la educación, la tierra y el modelo económico. Sin embargo, sus críticos advierten que la propuesta esconde un intento de perpetuarse en el poder o de desmantelar instituciones democráticas consolidadas.
El camino para convocar la Constituyente de Petro es jurídicamente complejo. Según la Constitución vigente, el proceso requeriría o bien un referendo aprobado por el Congreso, o una consulta popular que supere los umbrales exigidos. El presidente ha intentado impulsar esta agenda mediante decretos que expertos constitucionalistas han calificado de cuestionables, generando una tensión institucional sin precedentes en el actual gobierno.
El “decretazo” que encendió las alarmas
Uno de los momentos más críticos ocurrió cuando Petro intentó convocar una consulta popular mediante decreto ejecutivo, desafiando abiertamente al Congreso. Según BBC Mundo, este “decretazo” fue interpretado como un desafío constitucional que podría derivar en una crisis institucional de grandes proporciones. El Consejo de Estado y la Corte Constitucional entraron en escena para frenar las pretensiones presidenciales, recordándole al mandatario los límites del ejecutivo.
¿Qué composición tendría el nuevo Congreso?
Las elecciones legislativas del próximo ciclo serán determinantes para el futuro de la Constituyente de Petro. Analistas políticos coinciden en que el oficialismo difícilmente alcanzaría la mayoría necesaria en el Parlamento para impulsar una reforma de esta envergadura. Los partidos de oposición —entre ellos el Centro Democrático, Cambio Radical y sectores del Partido Conservador— han manifestado su rechazo rotundo a cualquier intento de cambiar la Constitución bajo el argumento de que el proceso actual está viciado de intereses políticos.
Por su parte, legisladores de la coalición de gobierno como el Pacto Histórico, junto con algunos sectores del Partido Liberal y la U, podrían intentar mantener viva la llama constituyente. Sin embargo, incluso dentro de la izquierda colombiana hay voces críticas que dudan de la viabilidad y conveniencia del proyecto en los términos planteados por Petro.
Los tiempos no dan, advierten los expertos
Un elemento clave en este debate es el tiempo. Expertos constitucionalistas consultados por medios nacionales han sido contundentes: los tiempos no dan para que Petro convoque y materialice una Asamblea Constituyente antes de que termine su mandato en agosto de 2026. Los procedimientos legales, los plazos electorales y la necesidad de refrendación popular hacen prácticamente imposible cumplir con todos los requisitos en el tiempo restante de gobierno.
Este escenario ha llevado a muchos analistas a preguntarse si la Constituyente de Petro es realmente una agenda de gobierno o una bandera electoral para movilizar a su base durante la campaña presidencial de 2026, en la que el petrismo buscará mantener el poder con un candidato propio.
Impacto en la campaña presidencial y el futuro del país
La propuesta de la Constituyente ya se ha robado el protagonismo de la campaña presidencial que se calienta en Colombia. Candidatos de distintos sectores han tenido que posicionarse frente al tema, convirtiendo la defensa o el rechazo a la Constituyente en un eje central del debate político nacional. Mientras el petrismo la presenta como la solución a las desigualdades históricas del país, la oposición la señala como una amenaza a la democracia y la institucionalidad.
Este contexto político también tiene implicaciones económicas y sociales concretas. Las reformas estructurales que Petro desea incluir en una nueva Carta Magna, como cambios al sistema pensional, podrían transformar radicalmente el modelo de protección social. De hecho, debates conexos como el de la edad para pensionarse en Colombia, que podría subir próximamente, están directamente vinculados con la agenda reformista del gobierno.
¿Habrá Constituyente o quedará en el papel?
La respuesta más honesta, a la luz de los hechos, es que la Constituyente de Petro enfrenta obstáculos casi insalvables: un Congreso fragmentado, una justicia vigilante, tiempos institucionales apretados y una ciudadanía dividida. El Espectador ha documentado ampliamente las dificultades jurídicas del proceso. Lo que sí es claro es que el debate constituyente marcará la agenda política colombiana en los próximos meses, independientemente de si llega o no a materializarse.