Colombia
Cuatro presos, incluido un homicida, se fugan del CAI La Victoria en el sur de Barranquilla
Cuatro hombres en detención, incluido uno acusado de homicidio, se fugaron el martes 9 de noviembre del CAI La Victoria, en el suroccidente de Barranquilla. La fuga tuvo lugar alrededor de las 10:00 a.m., cuando un vecino observó el hecho y alertó a la Policía.
Testigos relatan que los fugitivos utilizaron un árbol detrás del CAI para escalar y saltar la pared, logrando salir a la calle sin dificultades. Una vez al otro lado, tomaron un taxi que les esperaba y se marcharon rápidamente en dirección desconocida.
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Las autoridades identificaron a los fugados como Dinis Rafael Gómez Alfaro, Eneyber David Bravo Ochoa, Heider Alberto Murcia Moreno y Sebastián José Castro González. La Policía proporcionó detalles sobre sus antecedentes judiciales:
- Dinis Rafael Gómez Alfaro: Arrestado por hurto calificado y porte ilegal de arma de fuego.
- Eneyber David Bravo Ochoa: Procesado por fabricación, tráfico y porte de arma de fuego.
- Heider Alberto Murcia Moreno: Acusado de homicidio y hurto calificado.
- Sebastián José Castro González: Detenido por hurto calificado.
El caso de Heider Alberto Murcia Moreno ha captado particular atención, ya que, según las autoridades, este joven de 21 años había sido recientemente arrestado como presunto autor del homicidio de un adulto mayor en Puerta Dorada, al sur de Barranquilla.
La víctima, Fredy José Torres Díaz, de 61 años, fue atacada en la madrugada del 10 de octubre mientras esperaba transporte público para ir a trabajar. Durante el intento de robo, fue agredido con un cuchillo en el pecho, lo que resultó en su fallecimiento en el lugar.
Tras la noticia de la fuga, las autoridades implementaron un plan de búsqueda y monitoreo en varios puntos de Barranquilla. Este operativo tiene como objetivo localizar a los cuatro fugados, quienes hasta ahora siguen en libertad.
La situación aumenta la preocupación de los organismos de seguridad respecto a la seguridad en los centros de detención temporal. A pesar de ser instalaciones transitorias, los CAI han estado recibiendo continuamente a un número de detenidos que excede su capacidad, generando escenarios de vulnerabilidad como el sucedido en La Victoria.
La fuga de estos cuatro reclusos representa la segunda fuga masiva en el área metropolitana de Barranquilla en menos de un mes. El 23 de noviembre, siete hombres se evadieron de un CAI en Soledad, una localidad cercana a la capital del Atlántico, durante las primeras horas de la mañana. Aunque las autoridades recapturaron a tres de ellos horas después, el resto aún no ha sido encontrado.
Esta reciente ola de fugas en los centros de detención ha puesto en alerta a los organismos de control y a la sociedad, que demanda mayores medidas de seguridad y una mejora de las infraestructuras policiales.
Este fenómeno no es aislado del Caribe colombiano. Recientemente se han reportado más fugas en diversas regiones. El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) anunció la fuga de Dairo Arcadio Zapata Mazo el 8 de diciembre en Itagüí. Zapata Mazo, condenado a 35 años por extorsión, secuestro, desaparición forzada y asociación para delinquir, logró eludir los controles de la Cárcel y Penitenciaría con Alta y Media Seguridad La Paz, donde estaba recluido. Las autoridades continúan con el operativo de búsqueda para su recaptura.
Otro caso en investigación es el de David Nieves Mosquera, quien escapó de la cárcel La Picota de Bogotá utilizando una táctica conocida como “cambiazo”. Nieves Mosquera, sentenciado a 28 años por extorsión, logró cambiar su identidad con la de un visitante, eludiendo la vigilancia penitenciaria y saliendo del recinto como civil.
La perito encargada del procedimiento validó la huella dactilar del visitante, lo que facilitó la evasión, exponiendo debilidades en los controles de identidad.
Los incidentes mencionados evidencian deficiencias estructurales y procedimientos que dificultan la custodia de individuos en prisión en Colombia. Las autoridades han incrementado los protocolos de control y están avanzando en investigaciones internas para corregir estas vulnerabilidades y prevenir futuras fugas.
La fuga del CAI La Victoria, junto con la de Soledad, la de Itagüí y el caso de La Picota, destacan la complejidad del fenómeno penitenciario en distintos puntos del país. Mientras se prosiguen los operativos para localizar a los reclusos y a los responsables de las recientes fugas, la demanda social por mejoras inmediatas en la seguridad de los centros de detención sigue vigente.