Colombia
“El Impactante EP de Mari ‘La Carajita’: Un Viaje Honesto a Través de Géneros y Culturas”
Dentro del ámbito del pop urbano latino, la venezolana Mari ‘La Carajita’ ha destacado con notable energía y encanto, mostrando que las limitaciones pueden ser superadas mediante originalidad y sinceridad.
La intérprete, cuyo nombre artístico refleja su identidad personal y una expresión venezolana para referirse a las niñas, ha presentado recientemente su primer EP: Ginia, un proyecto que ella indica como un acceso a sus emociones más profundas y su naturaleza experimental.
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Conformado por siete temas, Ginia fue realizado por el sello AP Global Music, lo que le abrió la puerta a experimentar con sonidos frescos y genuinos que conversan con la escena internacional.
El título no solo hace alusión a su segundo nombre, Virginia, sino que también es un acrónimo de “Grandes Ideas No Inventadas Antes”, un juego verbal que refleja el objetivo de Mari de ofrecer propuestas musicales novedosas y auténticas.
En una entrevista con Infobae Colombia, la joven artista compartió su proceso de creación, sus vivencias personales y lo que implica iniciar un proyecto musical en un país con tantas dificultades como Venezuela.
Mari comentó que su seudónimo “La Carajita” provino de un incidente de su infancia; cuando tenía apenas ocho años, en un espectáculo escolar tocando el cuatro, un instrumento vinculado a la música tradicional venezolana, una mujer del público exclamó: “Esa carajita toca el cuatro como un hombre”.
A pesar de que su madre se sintió ofendida en un principio, Mari interpretó la anécdota como una invitación a reivindicar la potencia femenina: “En lugar de sentirme ofendida, comprendí que lo que aquella señora hacía era igualar la fuerza de una niña a la de un hombre”, expuso.
Posteriormente, ese episodio se convirtió en la inspiración para crear una canción que prefiguraba su carrera musical: “Compuse una canción titulada La Carajita, aunque finalmente no fue lanzada, el nombre me pareció muy impactante. Cambié mi usuario de Instagram y, para mi sorpresa, la gente empezó a llamarme Mari ‘La Carajita’. Más allá de ser algo personal, es un término muy venezolano que significa ‘la niña’, lo que aporta una gran identidad a mi proyecto.”
Mari también mencionó que uno de sus principales anhelos es evitar ser categorizada en un único estilo, prefiriendo integrar múltiples géneros musicales para forjar su propia identidad artística.
“Considero que realizar cosas puras puede volverse, en cierto sentido, tedioso. La maravilla de mi generación radica en que no estamos obligados a limitarnos, ya sea en géneros musicales,en prendas o incluso en la identidad sexual”.
Este enfoque experimental se manifiesta en cada una de las melodías de Ginia, ya que la producción contempla siete temas que incluyen desde pop urbano, dancehall, ritmos caribeños, hasta elementos de reggae; no obstante, la intérprete subraya que la clave de toda su música es la sinceridad.
Mari nació en Cumaná, una localidad costera del este de Venezuela con una rica herencia folclórica y musical, donde el cuatro suele ser el primer instrumento que muchos jóvenes aprenden a tocar.
“La mayoría de los venezolanos que se dedican a la música tenemos algún lazo con el cuatro. Lo más representativo es la música llanera, el joropo. Aunque Cumaná no es una región llanera, mi padre escuchaba mucha música de ese estilo y es común que las celebraciones finalicen con este género. Además, en mi ciudad tenemos un estilo propio llamado ‘joropo estribillo’, que tiene una esencia folclórica pero usa códigos distintos a los de la música llanera. En definitiva, el cuatro conecta toda la música de Venezuela.”
La música siempre ha sido una constante en la existencia de Mari, y su influencia fue tal que no puede recordar con claridad el momento en que decidió dedicar su vida a ella. Sin embargo, menciona que una de las canciones que más la impactó fue No es lo mismo, de Alejandro Sanz, cuya introducción pop-rock encendió en ella una chispa de emoción que perdura hasta el día de hoy.
Ginia fue producida bajo la etiqueta AP Global Music, una discográfica independiente que, según Mari, la ha apoyado sin presionarla para realizar transformaciones drásticas ni convertirla en un producto alejado de su autenticidad.
Este respeto por su identidad artística ha sido fundamental para que se sienta a gusto y encuentre un equilibrio entre sus preferencias personales y la vertiente comercial necesaria para llegar a una audiencia más amplia.
“Soy muy privilegiada porque pocas discográficas operan de esta manera. A menudo, intentan cambiar tu estilo, pero mi sello, AP Global, siempre presta atención a mis deseos y respeta mi visión. Claro, llega un instante en el que es necesario definir un proyecto y crear música con propósito, ya que no solo deseo que me guste a mí, sino que también quiero que mi música sea disfrutada en todo el planeta”.
Mari escribió que su relación con AP Global Music se desarrolló de forma natural a través de Instagram al comenzar a compartir demos entre 2020 y 2021.
Ginia está compuesta por siete canciones, cada una con su propio estilo, pero todas unificadas por la honestidad en sus letras, ya que Mari trata temas como la presión por encajar en una sociedad superficial, el amor sin etiquetas y el proceso de superar inseguridades.
“Hay una canción que se llama Fresa, probablemente la más impactante del álbum, pero también la más íntima y sensible. En ella expreso mi crisis de identidad, de cómo en ocasiones fui subestimada o minimizada por ser mujer. Y en Chicas como tú me atrevo a hablar sobre una relación con alguien del mismo sexo, algo que no había compartido anteriormente. Lo que busco es ser más genuina.
Para mí, el estilo de mi música es la sinceridad.”
Ser músico en Venezuela representa, según Mari, un desafío en varios aspectos, dado que para muchos jóvenes, la música en el país parece casi no existir, con pocas oportunidades para vivir del arte y la necesidad de emigrar para crecer profesionalmente; no obstante, la cantante señala que este contexto, a pesar de ser difícil, puede transformarse en una ventaja creativa.
“Es un desafío enorme, hay escasos recursos y es casi inviable sobrevivir de la música allí; sin embargo, también emergen múltiples oportunidades: nadie ha realizado ciertas cosas propias de nuestra nación. Poseemos influencias muy auténticas y esa sinceridad resuena con el público. Por ejemplo, Rawayana recientemente recibió un Grammy, y sus influencias musicales son muy genuinas. En Venezuela no hay grandes sellos discográficos, pero sí experiencias singulares que pueden verse reflejadas en la música”.
Para Mari, esa “trampa y bendición” de la crisis venezolana la llevó a refugiarse en su cuarto: en pleno 2017, uno de los años más difíciles que recuerda, se dedicó a aprender producción, componer y grabar demos.
Ese esfuerzo y tenacidad la llevaron a ser reconocida desde el exterior y, finalmente, a firmar con AP Global Music.
En 2025, Mari recibió una nominación a los Premios Lo Nuestro en la categoría “Mejor Artista Emergente”. Para la artista venezolana, esta nominación significó una valiosa puerta de visibilidad y una validación de su labor; no obstante, enfatizó que su principal objetivo no son los galardones, sino conectar con la audiencia y llevar su música a todos los rincones posibles:
“Lo veo como una gran oportunidad, estoy muy agradecida, pero más allá del galardón, mi aspiración es que el proyecto crezca, que mi música llegue donde debe estar y que el público la haga suya”.
Respecto a Colombia, Mari confesó que el país ha sido una inspiración musical para ella y otros artistas del género urbano, sobre todo por el impacto de figuras como Karol G y el legado de Shakira, J Balvin y Maluma, aunque no dudó en señalar a Feid como uno de los artistas colombianos con los que sueña colaborar:
“Sería un sueño trabajar con el Fercho. Me parece un artista excepcional por su sonido y sus letras, y es un ejemplo de cómo la identidad y la jerga logran resonar con el público”.