Economia
¿Le gusta salir de fiesta? Consejos para hacerlo sin descuidar sus finanzas
Salir de fiesta es parte de la vida social de muchos colombianos, pero cuando no se planea puede terminar afectando el bolsillo. Las cifras oficiales muestran que el gasto de los hogares en recreación y cultura aumentó 7,2 por ciento en 2025, lo que explica parte del crecimiento del consumo familiar durante el tercer trimestre del año. El problema aparece cuando una sola noche de rumba termina costando casi lo mismo que el mercado del mes. Planear los gastos, definir un presupuesto y anticipar los principales costos de cada salida puede ayudar a mantener el equilibrio entre diversión y estabilidad financiera.
En la práctica, muchas salidas comienzan con una idea clara de cuánto gastar, pero esa intención suele diluirse una vez empieza la fiesta. El ambiente, la música y la compañía generan un estado de euforia que lleva a decisiones impulsivas: invitar rondas, pedir otra bebida o extender la noche sin pensar demasiado en el costo final.
En ese escenario es común perder la cuenta del dinero gastado. Al día siguiente, además del cansancio, muchas personas descubren que el gasto fue mucho mayor de lo que habían previsto y llega el guayabo.
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Una salida nocturna suele incluir más gastos de los que se perciben al principio. No solo se trata del valor de las bebidas o la entrada al lugar, sino también de otros consumos que aparecen durante la noche.
En ciudades como Bogotá o Medellín, una salida promedio puede costar entre 200.000 pesos y 600.000 pesos por persona, dependiendo del lugar, el tipo de consumo y el transporte utilizado.
Uno de los gastos más frecuentes son las rondas de bebidas. Invitar un grupo de cuatro o seis cervezas o algunos ‘shots’ puede costar entre 80.000 pesos y 150.000 pesos, especialmente si se repite varias veces durante la noche.
También influye el servicio a la mesa, donde los precios de bebidas o combos pueden oscilar entre 250.000 pesos y 1.000.000 de pesos. Cuando el gasto se divide entre varios amigos parece menor, pero si algunos consumen más o alguien no paga su parte, el valor final puede aumentar.
A esto se suman otros gastos habituales como la comida después de la fiesta. Un perro caliente o una hamburguesa con bebida puede costar entre 25.000 pesos y 40.000 pesos, y si se piden varias opciones para compartir la cuenta puede superar los 150.000 pesos.
El transporte también influye en el total. A altas horas de la madrugada, los trayectos en taxi o aplicaciones pueden costar entre 40.000 y 100.000 pesos, especialmente cuando la demanda aumenta.
A la salida hay que sumar otros gastos habituales como la comida después de la fiesta. Foto:Archivo particular
El problema no es salir de fiesta, sino hacerlo sin un plan financiero. Por eso, especialistas en finanzas personales recomiendan incluir la diversión dentro del presupuesto mensual.
El primer paso consiste en revisar los ingresos y restar los gastos fijos como vivienda, transporte, alimentación y servicios. Con esa información clara, es posible determinar cuánto dinero queda disponible para ahorro, inversión o actividades de ocio.
Dentro de ese esquema se puede crear una categoría específica de “diversión”, destinada a salidas, conciertos o viajes. Separar ese dinero desde el momento en que se recibe el ingreso permite tener claridad sobre cuánto se puede gastar.
Algunas plataformas financieras permiten organizar el dinero en espacios separados de ahorro, lo que facilita distribuir el ingreso en diferentes objetivos.
Por ejemplo, se pueden crear categorías como necesidades básicas, ahorro a largo plazo, educación, inversión, diversión o donaciones. El día que llega el salario, la idea es dividir el dinero entre esas categorías para evitar que todo quede disponible en una sola cuenta.
Si una persona decide destinar 300.000 pesos al mes para ocio, ese monto se separa y se utiliza únicamente para ese propósito. Antes de salir, se puede retirar el dinero que se planea gastar durante la noche.
Este método ayuda a visualizar el límite disponible. Si el presupuesto restante para una salida es de 60.000 pesos, el plan deberá ajustarse a ese monto sin recurrir a dinero reservado para otras metas.
Antes de salir, se puede retirar el dinero que se planea gastar durante la noche. Foto:Juan Pablo Rueda. EL TIEMPO
Además del presupuesto, existen algunas prácticas que ayudan a reducir los gastos durante una salida.
Una opción es comenzar la noche en casa o en un lugar económico antes de ir al sitio principal de la fiesta. Esto permite compartir con amigos y gastar menos en bebidas dentro del establecimiento.
Otra recomendación es buscar eventos con entradas más accesibles o promociones, lo que reduce parte del costo inicial.
También puede ayudar comer antes de salir, para evitar compras impulsivas de comida cuando termina la fiesta.
Compartir transporte con amigos o acordar un punto de regreso común puede disminuir el costo de los desplazamientos durante la madrugada.
Algunas personas utilizan herramientas digitales como límites de gasto en tarjetas, tarjetas virtuales o funciones de seguridad financiera, que ayudan a controlar los pagos durante la noche.
La planificación no significa dejar de disfrutar. Definir cuánto se puede gastar permite mantener el control del dinero y evitar que una salida ocasional se convierta en un problema para las finanzas personales durante el resto del mes.
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