Economia
Los peligros de desafiar a Trump: un análisis impactante.
Expertos con trayectoria en la OMC y en las negociaciones del T-MEC, al igual que empresarios consultados por Expansión, están de acuerdo en que México posee herramientas para reaccionar . No obstante, lo óptimo sería lograr un convenio antes del domingo, cuando la presidenta dará a conocer las acciones de represalia.
Mientras tanto, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, dejó abierta la oportunidad de que Trump encuentre una “posición común” con México y Canadá , aunque sin asegurar la eliminación de los aranceles.
Impacto inmediato
El sector automotriz, que representa el 35% de las exportaciones manufactureras del país, es uno de los más perjudicados. Las repercusiones se sintieron desde el primer instante de la implementación de los aranceles y podrían intensificarse en un mes.
“Si el arancel se mantiene, el cierre de fábricas ocurrirá en cadena: primero los fabricantes de componentes, luego los de autopartes, hasta tener un impacto en toda la industria automotriz de México y Norteamérica”, advierte Alberto Bustamante, director de la Agencia Nacional de Proveedores del Sector Automotriz (ANAPSA).
Este efecto se traducirá en pérdidas anuales de 300,000 millones de dólares para la industria automotriz de México, Estados Unidos y Canadá. Además, la venta de vehículos en territorio estadounidense caerá un 14%, lo que influirá directamente en la cadena de suministro de piezas y componentes producidos en México y Canadá.
El sector enfrenta períodos de incertidumbre y ansiedad. Aunque confían en un acuerdo, también reconocen que México tendría que actuar si no se logra una solución. Según empresarios del sector, la mejor estrategia sería imponer aranceles a productos terminados como electrodomésticos, pantallas y maíz transgénico.
Riesgos de las medidas no arancelarias
Roberto Zapata, exembajador de México ante la OMC y socio en Ansley Consultores Internacionales, advierte que estos aranceles tendrán un impacto significativo en la relación comercial de América del Norte, construida en los últimos 30 años.
La imposición de tarifas de Trump, tan abrumadora y contraria a los principios del T-MEC, cuestiona la viabilidad del libre comercio en la región. Esto obliga a México a considerar detenidamente su respuesta, tanto a corto plazo para presionar a Estados Unidos, como a mediano plazo para mantener la integración económica.
El panorama es complicado, ya que no existe una alternativa viable que reemplace al mercado estadounidense a corto o mediano plazo. Explorar medidas no arancelarias podría ser una posibilidad, pero también implica riesgos. “Al ser creativos en el tema de medidas no arancelarias, México está invitando a Estados Unidos a tener una respuesta igualmente creativa o, incluso, más destructiva.”
“que la que, por sí misma, ya tenemos delante”, advierte Zapata.
Entre las alternativas se encuentran restricciones a compañías estadounidenses en sectores clave como servicios o propiedad intelectual, así como una aplicación más rigurosa de compromisos laborales en el T-MEC, la imposición de cuotas y mayores certificaciones. Sin embargo, el alcance de estas medidas dependerá de la estrategia que adopten las autoridades mexicanas.
Un Trump decidido
Alberto Sandoval, especialista en Comercio Exterior y participante en la negociación del capítulo de Remedios Comerciales del T-MEC, enfatiza que Trump busca dejar un mensaje contundente: actuará con decisión, sin titubear, a diferencia de su primer mandato.
“Lo que desea dejar patente es que sus amenazas arancelarias son concretas y perjudicarán a sus tres principales socios comerciales. Si tiene disposición para hacerlo con ellos, no tendrá inconvenientes en aplicarlo a los demás”, señala Sandoval.
Trump ha establecido diversas tarifas sobre China, en este segundo mandato ha realizado dos incrementos del 10%. Además, en su radar se encuentran la Unión Europea y los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Irán y Arabia Saudita).
Rubisel Velázquez, exdirector general adjunto de Reglas de Comercio Internacional de la Secretaría de Economía, reitera que la situación es seria y complicada. “No hay triunfadores en una contienda arancelaria: los consumidores de ambos países pierden y la economía de toda la región se resiente”, subraya.
Las proyecciones de Velázquez están alineadas con las de los think tanks estadounidenses, que sugieren que las exportaciones mexicanas podrían descender hasta un 26%, pero en sectores como el automotriz y la minería, el colapso podría superar el 50%.
“Esto nos afectará en varios aspectos, por ejemplo, el sector agroalimentario es sólido, resistente, está consolidado, pero una medida de tal envergadura no se puede soportar por mucho tiempo”.
La conclusión de los especialistas es que el panorama comercial está cambiando. Estados Unidos ya no respalda las normas comerciales globales, se transita hacia un comercio fundamentado en el poder económico, no en principios de libre mercado, en el cual México debe ser más adaptable.