Economia
Menos cultivadores más educados y productivos, regiones emergentes y mayor productividad según informe de la FNC
Entre el año 2011 y 2024, la caficultura colombiana experimentó cambios estructurales que transformaron su geografía, su productividad y el perfil de quienes participan en esta actividad.
Aunque la caficultura colombiana es hoy más productiva y está mejor soportada en tecnología y renovación, enfrenta desafíos derivados de la reducción de hectáreas cultivadas, salida de fincas, envejecimiento de los productores y brechas de competitividad internacional. Pese a esto, los cafetales son más jóvenes, más densos, más productivos y las variedades son más resistentes. El fortalecimiento de la productividad, por tanto, “sigue siendo la vía más poderosa para mejorar la rentabilidad, atraer nuevos productores y reducir la pobreza rural”.
El informe “La caficultura en movimiento Patrones y motivaciones asociados a la movilidad cafetera (2011-2024)”, elaborado por Claudia Carolina Córdoba, José Leibovich, Juan Manuel Izquierdo, Juan Carlos Guataquí, José David Méndez, Valeria Gómez y Jessica Alejandra Gil, con registros del Sistema de Información Cafetera (Sica) y el Sistema de Información de los Hogares Cafeteros (SIHC), ambos administrados por la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC); además de encuestas a productores y datos del Gobierno, muestra que el cultivo se contrajo en área, pero aumentó en producción y en eficiencia, al tiempo que la población cafetera envejeció y se redujo en número.
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El área total sembrada en café se redujo de 921.069 a 842.399 hectáreas, una caída de 78.670 (ha). Foto:Alexis Múnera
Según el informe, para el 2011, las tierras dedicadas a la caficultura estaban compuestas por 705.658 fincas, que sumaban 921.069 hectáreas (ha) cultivadas con un tamaño promedio de 1,30 hectáreas por finca. Para el año 2023, la información del Sica reportó 658.525 fincas, con un área cultivada de 842.399 (ha) y un tamaño promedio relativamente menor del cultivo, con 1,28 (ha).
El área total de las fincas cafeteras, por otro lado, pasó de 3,1 millones de hectáreas en 2011 a 2,9 millones en 2023. Por su parte, el área total sembrada en café se redujo de 921.069 a 842.399 hectáreas, una caída de 78.670 (ha) de cultivos de café. En ese periodo salieron de la actividad cafetera 204.574 fincas —el 29 por ciento del total existente en 2011— e ingresaron 157.441, —el 23,9 por ciento del total de estas en el 2023—, lo que dejó un saldo negativo de 47.133 predios dedicados a la actividad cafetera.
En relación con el área cultivada, el documento precisa que la reducción del 8,6 por ciento es resultado tanto de la disminución en la intensidad del uso de la tierra en las fincas que permanecen como de la salida de estos predios de la actividad cafetera.
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Caficultores en Colombia Foto:iStock
Las áreas de cultivo
Del área cultivada se explica en un 65 por ciento por un menor uso de la tierra dentro de las fincas activas (51.140 hectáreas menos) y en un 35 por ciento por la salida de fincas completas (27.530 ha).
De acuerdo con el estudio, este ajuste responde a decisiones de los productores que buscan “una mejor asignación del uso de la tierra y como respuesta a la escasez relativa de mano de obra.” Por una parte, el área que continúa trabajando el café es más productiva y la que se redujo se puede destinar a otras alternativas económicas como ganadería, desarrollo de proyectos turísticos, entre otros.
En cuanto al desplazamiento geográfico del cultivo, entre 2011 y 2023, la única región que ganó área cultivada fue el Sur, con 27.185 hectáreas adicionales, registrando una variación de 355.552 en el 2011 y 382.737 en el 2023, conformada por los departamentos de Cauca, Huila, Tolima y Nariño, donde, para 2025, viven un poco más de la mitad (51,4 %) de los productores cafeteros, y se genera el 46,4 por ciento de la producción de café del país.
En contraste, el Eje Cafetero, conformado por Antioquia, Caldas, Risaralda, Quindío y Valle del Cauca, donde reside el 27,9 por ciento de los productores de café y su aporte a la producción es del 33,8 por ciento, experimentó una disminución de 84.724 hectáreas, la mayor reducción del país, pasando de 371.130 a 286.406.
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El Eje Cafetero experimentó una disminución de 84.724 hectáreas, la mayor reducción del país. Foto:Laura Sepúlveda
En la tercera región se agrupan aquellos departamentos que hicieron parte de la primera ola cafetera de colonización y producción de café a finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX (Santander, Cundinamarca, Norte de Santander y Boyacá). Esta región de Pioneros acoge al acoge al 16,7 por ciento de los productores y aporta el 14 por ciento a la producción cafetera nacional.
Esta región registró una caída de 15.569 hectáreas, mientras el Caribe disminuyó en 5.524. Pese a esta contracción, la productividad creció en todas las zonas con una convergencia progresiva entre regiones tradicionalmente menos productivas y las históricas.
Los demás productores se ubican en la región Caribe, (2,8 %) conformado por el Cesar, Magdalena y La Guajira, y en los departamentos de la Orinoquía y Amazonía (1,2 % de los productores), recoge a los departamentos de Caquetá, Casanare, Meta, Putumayo y Arauca. Estas regiones contribuyen con el 5,8 por ciento de la producción del país.
¿Por qué aumentó la producción?
Pese a contar con menos área y menos productores, vale la pena señalar que la producción nacional anual pasó de 7,8 millones de sacos de 60 kilogramos en el 2011 a 11,3 millones en 2023, un incremento de 45 por ciento. El informe señala que “este incremento se debe a un parque cafetero con variedades resistentes, que pasaron de representar el 42,7 por ciento a 87 por ciento”. La edad promedio del cafetal se redujo de 9,5 años a 6,8 años, acercándose al rango óptimo definido por Cenicafé. Por otro lado, la densidad del cultivo también aumentó de 5.095 plantas por hectárea a 5.323.
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Para 2024 el promedio del total de productores fue de 55 años. Foto:Alexis Múnera
Este crecimiento se sustentó en un aumento de la productividad del cultivo, cuyo rendimiento pasó de 10,8 a 16,2 sacos por hectárea, una variación del 50 por ciento en el periodo analizado.
El informe atribuye este salto productivo a factores técnicos que incluyen “mayor densidad del cafetal, mejor nivel de fertilización, renovación del parque cafetero, uso de variedades resistentes y salida de hectáreas de baja productividad”. Por otro lado, en todas las regiones analizadas, las nuevas tierras dedicadas a la caficultura están a mayor altura sobre el nivel del mar que las tierras que salieron de la caficultura.
En paralelo, la estructura demográfica del productor de café mostró cambios significativos. El número de productores activos disminuyó 4 por ciento, al pasar de 541.208 personas en el 2011 a 519.969 en el 2023, mientras la edad promedio aumentó de 50,4 a 54,5 años. La proporción de adultos mayores dentro del gremio creció de 25,7 por ciento en el 2011 a 36,8 por ciento en el 2023.
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El nivel educativo mostró una evolución positiva. Foto:Juan Herrera
Características de los caficultores
El informe destaca que continúa la reducción del tamaño del hogar cafetero, la migración hacia zonas urbanas y la incorporación creciente de mujeres en la actividad: su participación pasó del 27,7 por ciento a 31 por ciento. Es importante destacar también que el 77,6 por ciento de los productores residían en la ruralidad en el 2011 y 75,8 por ciento en el 2023.
En cuanto a las características de la tierra, para 2024, el informe muestra que el 47,7 por ciento del total de productores reportó tenencia de la tierra bajo modalidades de posesión o usufructo; esta proporción fue del 41,2 por ciento entre quienes permanecieron en la actividad y del 57,5 por ciento entre quienes ingresaron ese año.
Por otro lado, los años promedio de educación formal de los productores activos aumentaron de 3,4 a 5,3 años entre 2011 y 2023. Para 2024, el promedio de escolaridad del total de productores se ubicó en 5,5 años; entre quienes permanecieron en la actividad fue de 5,4 años, y entre los que ingresaron ese mismo año alcanzó 7,4 años, lo que evidencia que los nuevos productores tienen mayores niveles de educación.
En cuanto a la edad, para 2024 el promedio del total de productores fue de 55 años; quienes permanecieron presentaron un promedio de 55,5 años, mientras que quienes ingresaron a la actividad reportaron 43,6 años.
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En términos socioeconómicos, el informe indica que la pobreza multidimensional afectó al 26,2 por ciento del total de productores en 2023. Entre quienes permanecieron en la caficultura, esta proporción fue de 25,9 por ciento, mientras que entre quienes ingresaron se situó en 26,7 por ciento. Estas cifras muestran que, aunque la escolaridad ha aumentado y la edad de quienes ingresan es menor, la vulnerabilidad económica sigue siendo un factor significativo dentro de la población cafetera.
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Producción nacional anual pasó de 7,8 millones de sacos de 60 kg en el 2011 a 11,3 millones en 2023. Foto:Camilo Jiménez / Suministradas Astrid Medina / EL NUEVO DÍA.
La continuidad de la tradición, la búsqueda de autonomía laboral y la percepción de estabilidad en los ingresos del café, así como la dificultad para encontrar otras fuentes de ingreso, el acompañamiento de la institucionalidad cafetera y la tranquilidad de dedicarse a una actividad lícita son las razones que llevan a nuevos productores a vincularse a la actividad cafetera.
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