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“Un Portaaviones Americano Ancla en Corea del Sur en Respuesta a las Últimas Amenazas de Kim Jong-un”

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Un portaaviones de Estados Unidos arribó a Corea del Sur tras las recientes pruebas de armamento del régimen de Kim Jon-un (REUTERS/ARCHIVO)

El portaaviones USS Carl Vinson llegó este domingo al puerto surcoreano de Busan, evidenciando la potencia conjunta de Estados Unidos y Corea del Sur, marcando esta como la primera manifestación desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, justo después de que el régimen de Corea del Norte realizara pruebas de misiles crucero como parte de su estrategia de disuasión nuclear.

Según la Armada surcoreana, la llegada del portaaviones y su grupo de ataque tiene como objetivo fortalecer la interoperabilidad entre las respectivas fuerzas armadas y reafirmar la solidez de la alianza entre Seúl y Washington frente a las constantes amenazas provenientes de Pyongyang. Este representa el primer despliegue de un portaaviones estadounidense en Corea del Sur desde junio.

El grupo de ataque del USS Carl Vinson, un portaaviones nuclear de la clase Nimitz, está formado por varios buques de escolta y aeronaves de combate avanzadas. “Su presencia en la región es parte de los ejercicios militares conjuntos que han sido objeto de constantes críticas por parte de Corea del Norte, quienes los consideran simulaciones para una potencial invasión de su territorio”.

La llegada del portaaviones ocurre en un contexto de tensiones persistentes en la península. El pasado viernes, el régimen de Corea del Norte anunció que había efectuado pruebas de misiles estratégicos de crucero a inicios de la semana, con el objetivo de demostrar su capacidad de contraataque y su disposición a utilizar armas nucleares en caso de un conflicto.

El USS Carl Vinson realizó su primer despliegue en Corea del Sur desde junio para participar en ejercicios conjuntos (AP/ARCHIVO)

De acuerdo con la agencia estatal norcoreana KCNA, los misiles lanzados la semana anterior lograron alcanzar una distancia de 1.587 kilómetros con trayectorias curvas antes de impactar sus objetivos de manera precisa en menos de 8.000 segundos. El dictador norcoreano, Kim Jong-un, supervisó personalmente esta prueba, afirmando que “una ‘poderosa capacidad de ataque’ es la mejor estrategia defensiva del país”.

El Ejército surcoreano confirmó la localización de múltiples misiles de crucero lanzados hacia el mar Amarillo el miércoles por la mañana. Seúl y Washington están analizando el ensayo a través de sus respectivas agencias de inteligencia.

Este nuevo disparo de misiles de crucero representa el cuarto ensayo armamentístico de Corea del Norte en lo que va del año y el segundo desde el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos el 20 de enero. Además, se da poco después de que Seúl y Washington llevaran a cabo sus primeras maniobras conjuntas con un bombardero estratégico estadounidense desde la asunción de Trump.

Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha manifestado su interés en reiniciar diálogos con Kim Jong-un para reencauzar las negociaciones sobre el programa nuclear de Corea del Norte. Sin embargo, Pyongyang no ha respondido a esta propuesta y ha denunciado un aumento de las “hostilidades” provenientes de Estados Unidos y sus aliados.

El gobernante norcoreano, Kim Jong-un (AP/ARCHIVO)

Especialistas señalan que Kim podría no estar interesado en establecer un diálogo con Washington en este instante, ya que su atención parece centrarse en el incremento de su colaboración militar con Rusia, proporcionando armamento y, posiblemente, efectivos para la contienda en Ucrania. Esta alianza con Moscú ha facilitado a Corea del Norte recibir apoyo técnico y respaldo político en foros internacionales.

Los expertos aconsejan que el dirigente norcoreano podría replantear las negociaciones diplomáticas con Trump si la relación con Rusia pierde su carácter ventajoso. Sin embargo, actualmente, Pyongyang sostiene una postura desafiante y ha aumentado su retórica contra Estados Unidos y Corea del Sur.

Kim Jong-un y Trump se encontraron en tres ocasiones entre 2018 y 2019 en un intento por acordar el futuro del programa nuclear de Corea del Norte. Durante esos encuentros, ambos mandatarios debatieron la viabilidad de una desnuclearización parcial a cambio de la eliminación de algunas sanciones económicas impuestas por Washington.

Durante su primer mandato, Donald Trump, mantuvo reuniones con el gobernante norcoreano, Kim Jong-un (AP/ARCHIVO)

No obstante, estas pláticas se detuvieron debido a desacuerdos sobre las condiciones del desarme nuclear y la anulación de las sanciones. Desde entonces, Corea del Norte ha seguido ampliando su arsenal y ha desestimado cualquier intento de reanudar el diálogo sin concesiones previas por parte de Estados Unidos.

En la actualidad, la península coreana continúa siendo uno de los focos de tensión más significativos a nivel global, con constantes pruebas de misiles por parte de Corea del Norte y ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur en respuesta.

(Con información de AP y EFE)




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