Han pasado diez años desde que comenzaron formalmente las negociaciones entre el Gobierno colombiano y las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El expresidente Juan Manuel Santos rememoró este sábado 12 de septiembre de 2026 el instante que marcó el inicio de ese camino: su primer encuentro con Rodrigo Londoño, entonces conocido como alias Timochenko, en La Habana, Cuba.
“Usted y yo nos hemos tratado de matar durante 35 años, pero ahora acordamos hacer la paz, terminar la guerra”, relató Santos en un conversatorio académico cuyo video difundió en sus redes sociales. Para describir el compromiso que esperaba de ambas partes usó una imagen memorable: “Es como si usted y yo nos montáramos en una canoa y usted remara por un lado y yo remara por el otro, y vamos a seguir remando hasta lograr nuestro objetivo, que es la paz. ¿Está de acuerdo?”. Timochenko dijo que sí y se dieron la mano.
Cómo nació el Acuerdo de Paz
Las negociaciones comenzaron formalmente en septiembre de 2012 y se desarrollaron principalmente en La Habana. Tras casi cuatro años de diálogos, el acuerdo final fue firmado el 24 de noviembre de 2016 en Cartagena, con un bolígrafo fabricado a partir de un proyectil. El pacto cerró formalmente la negociación e inició una etapa de implementación de compromisos sobre cinco puntos: víctimas, justicia, reincorporación, participación política y desarrollo rural.
Por sus esfuerzos en la construcción de paz, Santos recibió el Premio Nobel de la Paz en 2016. La firma del acuerdo fue considerada un hito histórico en América Latina. “Hace diez años, empezamos el camino hacia la reconciliación, después de décadas de sufrimiento y de dolor”, escribió Santos este sábado al recordar la fecha.
Lo que se logró en una década
A diez años del inicio de los diálogos, el proceso de reincorporación de excombatientes de las FARC ha avanzado con proyectos productivos y participación política. La organización —hoy convertida en el partido Comunes— mantiene presencia legal en el escenario nacional.
La reforma rural integral, uno de los puntos centrales del acuerdo, ha avanzado en medidas de formalización y entrega de tierras. El componente de justicia transicional, a cargo de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), ha procesado casos emblemáticos de crímenes cometidos durante el conflicto armado.
Lo que sigue pendiente
La implementación continúa marcada por resultados parciales y dificultades en varias regiones. El asesinato de líderes sociales y de excombatientes persiste como uno de los principales obstáculos, al igual que la falta de presencia estatal en zonas rurales donde el Estado históricamente ha sido débil.
Las disidencias de las FARC siguen activas y han crecido en algunas regiones. El nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella, que asumió el poder el 7 de agosto de 2026, ha reducido los recursos destinados a la implementación del acuerdo, lo que ha generado preocupación entre los signatarios y los organismos internacionales que verifican el proceso.
“Hoy la paz nos necesita a todos y a todas. Por eso los invito a subirse en este barco y a remar juntos en la misma dirección: la paz de Colombia”, escribió Santos este sábado, convocando a defender los mecanismos creados tras la firma, en un momento en que el acuerdo cumple su primera década entre avances significativos pero también amenazas a su sostenibilidad.
