Cada año, una parte considerable del presupuesto nacional se destina a un rubro que suele pasar desapercibido en la agenda pública: las pensiones de las Fuerzas Militares, un estudio de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y la Contraloría General revela que este gasto, que en 2023 fue de 5,5 billones de pesos, en 2050 podría alcanzar entre 42 y 62 billones, configurándose en un desafío de primer orden para las finanzas públicas.
Actualmente, detalla el estudio que la Caja de Retiro de las Fuerzas Militares atiende a cerca de 110.000 beneficiarios, entre militares retirados y familias de uniformados fallecidos. La diferencia clave respecto al sistema general de pensiones es que mientras los trabajadores comunes financian buena parte de su retiro con sus propios aportes, en el régimen exceptuado el Estado asume casi el 95 por ciento del gasto, dejando a los uniformados una contribución mínima del 5 por ciento.
LEA TAMBIÉN
El investigador Mario Alejandro Tamayo, magíster en Actuaria y Finanzas de la UNAL, explicó que la mayor carga proviene de la llamada asignación de retiro, que representa más de dos tercios del pasivo pensional militar. En 2023, el gasto se distribuyó así: 50 por ciento para oficiales, 30 por ciento para suboficiales y 20 por ciento para soldados.
Uno de los factores que dispara el gasto es el principio de oscilación: cada vez que se incrementan los salarios de los militares en servicio activo, el mismo ajuste se traslada automáticamente a quienes ya están en retiro.
De acuerdo con el informe, este efecto convierte la nómina en un “resorte” que siempre rebota hacia arriba, presionando el gasto público.
El régimen exceptuado existe desde 1989 y se justifica por las condiciones particulares de la carrera militar: alta exposición al riesgo, disponibilidad permanente y limitaciones para planear una vida laboral convencional.
No obstante, detalla la investigación que los beneficios superan a los del régimen común. Mientras un trabajador promedio accede a una pensión del 65 por ciento de su base salarial, un militar retirado recibe el 80 por ciento sumando su sueldo base y las primas.
La Tarea de Fuerzas Combinadas. Foto:Héctor Fabio Zamora . EL TIEMPO
Además, el informe apunta que desde 2016 se amplió el acceso a soldados rasos, un grupo que antes quedaba por fuera del beneficio pensional por retiros tempranos o falta de ascensos. De acuerdo con el estudio, esta inclusión ha aumentado aún más el número de beneficiarios.
Aunque el análisis no plantea reformas inmediatas, pero sí alerta sobre la magnitud del compromiso fiscal. “En un escenario de gasto creciente, cada peso adicional destinado a cubrir las pensiones militares significa menos margen para inversión en educación, infraestructura o salud, sectores igualmente prioritarios para el desarrollo del país“, apunta.
En conclusión, apunta el documento, el régimen exceptuado de las Fuerzas Militares seguirá siendo un capítulo aparte dentro del sistema pensional colombiano. “Su sostenibilidad dependerá de la capacidad del Estado de equilibrar la carga fiscal con la necesidad de garantizar condiciones dignas a quienes han servido en la defensa nacional”, detalla.
Más noticias
LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

