Por este motivo, cada cambio de Gobierno se convierte en una oportunidad para que los nuevos administradores del país ejecuten programas que realmente sirvan para impulsar el PIB y para desatrasar al país en muchos aspectos sociales.

Dinámica del desempleo e informalidad en Colombia. | Foto: Sectorial

Un análisis de la firma Sectorial señala que los inquilinos que lleguen a la Casa de Nariño a partir del 7 de agosto del año entrante deberán priorizar su labor en tres aspectos para acelerar la economía: atacar las barreras de productividad, revivir el fracking y recuperar el mercado venezolano.

En el primer aspecto, la firma expone las palabras de Santiago Levy, investigador del programa de economía y desarrollo de Brookings Institution: “En promedio, el tamaño de las empresas en América Latina es de 3 personas. Para aumentar la productividad hay que capacitar, si llevas a 1 persona a formación, como empresa, estás perdiendo una tercera parte de la capacidad. Entonces, quienes invierten, son las empresas de mayor tamaño. Un país no puede crecer bien con solo el 3 % de sus compañías con capacidad de ser productivas”.

La economista e investigadora de la Universidad de los Andes, Marcela Eslava, estudió las razones que explican esa baja productividad y dijo enfáticamente que no se debe a que los colombianos sean perezosos o a que no haya suficiente población en edad de trabajar. En su concepto, esa falla está en el hecho de que las empresas menos productivas son las que emplean más gente y también son las más numerosas.

“Esos espacios de muy baja productividad son los que en Colombia hemos venido a llamar últimamente como la economía popular, la cual concentra el 70 por ciento del empleo y esa es una proporción contraria a la de una economía avanzada”, precisó.

En la mayoría de los países las pymes tienen un peso significativo y Colombia no es la excepción, pero se requiere que más microempresas den el paso a convertirse en pequeñas y luego en medianas.

En lo que respecta al fracking, la técnica no convencional para extraer crudo, que muchos consideran clave para recuperar la capacidad petrolera del país, la traba es más de tipo ideológico que de infraestructura. Según el informe de Sectorial, en América Latina está prohibido en Costa Rica y en Uruguay, mientras que en Brasil, Bolivia y Colombia no existe una legislación definitiva que lo impida, pero sí hay una fuerte oposición social a su uso. Argentina, México y Chile, por su parte, le están sacando jugo a esa técnica.

Implementación del fracking en América Latina

Implementación del fracking en América Latina | Foto: Sectorial

Reactivar el fracking también es clave para estabilizar las finanzas públicas, que hoy están peor que durante la pandemia, con un déficit fiscal que se acercará al 8 % en 2025. La pregunta que queda es si se puede hacer de forma responsable con el medio ambiente.

La tercera prioridad para el nuevo Gobierno está relacionada con los cambios que está registrando el comercio global con el reshoring de Estados Unidos, el cual consiste en un proceso mediante el cual las empresas deciden traer de vuelta al país o lo más cerca posible la producción o fabricación de bienes que habían trasladado previamente a naciones asiáticas. A eso se suma todo el conflicto derivado de la guerra comercial con China y la subida de aranceles.

Balanza comercial de Colombia con Venezuela

Balanza comercial de Colombia con Venezuela | Foto: Sectorial

Según la firma, otros frentes de trabajo en los que tendrá que enfocarse el nuevo gobierno para mejorar la competitividad consistirán en buscar soluciones al sistema de salud, superar los retrasos en infraestructura, reducir la pobreza y fortalecer la democracia, la seguridad física y energética.