Tras estar hace una semana en el Simposio de Jackson Hole (Estados Unidos), cumbre mundial anual de los bancos centrales, con Jerome Powell, Christine Lagarde y otros 120 participantes de todo el mundo, el codirector del Banco de la República Mauricio Villamizar habla de la independencia de estas instituciones, los efectos esperados de bajar las tasas en Colombia, la inflación y el papel que está jugando en ella la profunda crisis de las finanzas del Gobierno.
Villamizar señala que el primer tema en las reuniones fue el de la independencia de la Reserva Federal (FED, banca central estadounidense y anfitriona del encuentro a través del banco de Kansas City). El tema se planteó en momentos en que la FED recibe presión del presidente Donald Trump. De hecho, a tres días de terminar esta suerte de retiros espirituales, el mandatario destituyó a Lisa Cook de la Junta de Gobernadores de la FED, justificando la decisión en una investigación que su mismo gobierno había abierto por una supuesta falsedad.
Lisa Cook, llegando a una sesión del simposio. Tres días después, Trump ordenó su destitución. Foto:Bloomberg
El segmento sobre la independencia fue dirigido por Powell, presidente de la FED, para quien “hubo una ovación por parte de los participantes que estábamos ahí. Un aplauso que duró muy cerca al minuto, y todos los participantes de pie. Eso, si no estoy mal, nunca había pasado en la historia de los 47 años que lleva Jackson Hole. Creo que era como signo de apoyo frente a la independencia de la banca central”, dice Villamizar.
La ovación a Powell hace referencia a una situación concreta en Estados Unidos. ¿Puede haber paralelismos con Colombia?
Yo creo que sí, pero no es algo específico de un gobierno. Creo que todos los gobiernos por la naturaleza de querer objetivos a corto plazo, por ser impacientes, por mostrar resultados dentro de su periodo, siempre están empujando al Banco Central a que aceleren las bajadas de tasas de interés o que no suban tanto. Y eso no es nuevo, se repite. Se ha visto, yo diría, en todos los gobiernos pasados, por lo menos que me han tocado a mí. Lo importante ahí, y por donde cobra la relevancia la autonomía e independencia del Banco Central es justamente poder darle un peso mayor a los resultados de más largo plazo que terminan siendo mucho mayores que algo de muy corto plazo con deterioro posterior.
En el caso del gobierno actual, se ha hablado de emitir dinero para reparación de víctimas de los conflictos. ¿Se ha mencionado esa idea en las reuniones de la Junta?
No es que no se haya discutido, pero la razón por la cual no se ha considerado es justamente por lo que estábamos hablando y es que los costos en que incurriría Colombia serían gigantescos. En el momento en que nosotros decidamos prestarle o regalarle dinero emitiendo, no solamente estaríamos persiguiendo trayectorias muy familiares ya en países vecinos como Argentina o Venezuela, sino que también estaríamos inmediatamente excluyéndonos del mercado de capitales. Son ideas que suenan bien pero que terminan siendo bastante malas.
Villamizar en Jackson Hole, con José Darío Uribe, exgerente del Emisor y hoy presidente del FLAR Foto:Cortesía, Mauricio Villamizar
Pero más allá de trinos o discursos, alguno de los cuatro ministros de Hacienda del gobierno actual, que han tenido asiento ahí en la junta, ¿han llevado la propuesta formalmente?
No, la verdad desde que estoy en la junta oficialmente una petición de que el banco emita para prestarle al Gobierno o para transferir al gobierno no se ha dado de forma oficial.
También han recibido reclamos porque las tasas altas -dicen- son responsables de que la reactivación no sea tan rápida como se quisiera. ¿Usted qué responde?
Es una buena oportunidad para dar diferentes interpretaciones de lo que significa la inflación. Es uno de los impuestos más regresivos que hay en la economía y afecta desproporcionadamente más a la gente pobre que a los ricos. Eso tiene que ver con el hecho de que las personas de bajos ingresos utilicen gran parte de sus ingresos en comida, por ejemplo. La inflación en comida puede perjudicarlos al punto de que ya no tengan con qué comer. En segundo lugar -y es la parte más importante, a mi juicio- es que la inflación significa menos crecimiento mañana y en el futuro. La disyuntiva entre inflación y producto no se puede ver de forma estática. Y no lograr contener la inflación implica muchísimos años en adelante creciendo menos de lo que se hubiera podido.
Cuando los países empiezan a gastar sin un sustento en recaudo, la diferencia se traduce en inflación, en precios. Alguien tiene que pagar. En economía no hay comida gratis.
Mauricio VillamizarCodirector del Banco de la República
Si queremos crecer mucho más y de forma sostenida, tenemos que lograr una cierta estabilidad en los precios. Colombia, desde el 2000. logró bajar la inflación de tasas del 30 por ciento a un dígito. Obviamente ha habido algunos episodios inflacionarios como el del 2016, recientemente, o como el de pospandemia. Pero nos ha costado, en esta ocasión, converger a la meta. Llevamos, contando este, 5 años consecutivos por arriba de la meta e, incluso, por arriba de ese rango de tolerancia alrededor de la meta.
Y en este último episodio jugó el rebote del consumo tras la pandemia, el problema de materias primas por la guerra de Ucrania, ¿pero qué otra cosa hace que se haya demorado tanto volver a la meta de inflación de largo plazo?
Hubo un cúmulo de choques de oferta y de demanda, pero adicionales a los que ya usted menciona, diría que en términos cambiarios Colombia ha sido un país que del 2021 hasta hoy se ha depreciado más que sus pares comerciales. El subsidio a la gasolina, si bien cuando estaba subiendo el precio del petróleo atenuaba esa transmisión en los precios, cuando empezó a bajar, y todos los países empezaron a ajustar su inflación hacia abajo, en Colombia no sucedió. Ese subsidio fue uno de los factores nefastos en términos del ajuste de precios cuando el precio de la gasolina iba para abajo. Hubo varios golpes de Niño y Niña climáticos, y también una parte social complicada con los bloqueos y el estallido en el primer semestre del 2021.
Pero el otro gran tema que también empato con la inflación tiene que ver con el deterioro fiscal. Hay un deterioro y ha sido continuamente acelerado. Y cuando los países empiezan a gastar sin un sustento en recaudo, la diferencia se traduce en inflación, en precios. Alguien tiene que pagar. En economía no hay comida gratis. Cuando hay gastos no soportados, normalmente lo que sucede es un aumento en el nivel de precios donde los ciudadanos son los que terminan pagando.
Powell (FED), Ueda (Japón), Lagarde, (Eurozona) y Bailey (Inglaterra), en Jackson Hole. Foto:Bloomberg
¿Cómo es la mecánica en la que un hueco fiscal se convierte en carestía?
Pues pasa por el riesgo país. Ese es uno de los eslabones. Si uno ve el riesgo país medido por cualquier métrica, desde los EMBI hasta los Credit Default Swaps, hasta temas cambiarios, hoy estamos mucho más deteriorados que países que antes eran de alto riesgo como Brasil. Antes del 2021 estábamos en un grupo “platinum”, de bajo riesgo como Chile y Perú, por ejemplo.
Eso tiene efectos por dos canales: uno cambiario y uno en aumentos en la tasa neutral. En palabras más amigables, para lograr lo mismo tenemos que hacer mucho más: para una misma convergencia de inflación, tenemos que ser mucho más restrictivos, cuando el mercado ve que no hay un gasto sostenible o una senda de disciplina fiscal hacia adelante.
¿Qué mensaje se les puede enviar a consumidores e inversionistas que esperan tasas de interés comerciales más favorables para ellos?
Primero, nosotros más que nadie queremos un mayor crecimiento de la economía. La diferencia es que ese mayor crecimiento tiene que ser de forma sostenible. Un crecimiento de un día o de un año puede ser seguido de vacas flacas por mucho tiempo después. Hay que tener un poco de paciencia y de cautela. Lo segundo es que cuando hay reducciones aceleradas, y a veces no del todo justificadas, en la tasa de interés, muchas veces paradójicamente trae un efecto contrario de un mayor empinamiento de la curva de rendimiento. Quiere decir que las tasas de largo plazo, las hipotecarias, las de los bonos del Tesoro, terminan aumentando. Y le pongo un ejemplo: en el último año y medio, el Banco de la República ha bajado 400 puntos básicos la tasa de interés. En ese mismo tiempo la tasa de los TES ha aumentado 200 puntos básicos. A veces por ir muy rápido no se llega tan lejos.
El otro punto importante ahí es la inversión. En formación bruta de capital fijo -en muchos de sus rubros- estamos rajados, en niveles peores que los que teníamos antes de la pandemia. Por supuesto que hay una relación inversa entre tasas reales e inversión, pero hoy en día hay otras fuerzas adicionales que también están disuadiendo de invertir en Colombia. Muchos inversionistas están buscando una seguridad inversionista, una seguridad física y una seguridad de reglas de juego, de que la inversión se respete en el mediano y largo plazo. Entonces, hay que tener cautela, y lo que trato de decir es que cuando eventualmente sigamos bajando tasas no esperen milagros en inversión.
¿Cómo se recibió en el Banco el dato del PIB?
Estuvo algo por debajo de lo que estábamos esperando. Creo que fue una sorpresa negativa para la mayoría de las personas, la mayoría del mercado. Pero se revisó al alza el PIB del primer trimestre. También se revisó al alza el primer semestre del año pasado. Entonces esas revisiones, por efecto base, hacen que la interpretación sea un poco más difícil de digerir. Ya tocará ver en las nuevas estimaciones del equipo técnico, pero creería que hoy Colombia todavía está para crecer en el año muy cerca a 2,5 por ciento, un poquito más o un poquito menos. Pero no cambia demasiado el hecho de que incluso estamos creciendo mucho más que toda la región, salvo algunos.

