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Suena tan sencillo que asusta: Bolivia nunca venció a Colombia en Eliminatorias, ni siquiera le marcó gol, no es una amenaza para nadie fuera de su elemento, los 4.100 metros de altitud de El Alto, donde juega de local. Difícilmente se podía pedir un rival más accesible en esta noche oscura de seis partidos sin victorias que suman los de Lorenzo.
La estrategia de Colombia contra Bolivia y la tarea de la distracción
Hasta pensar en cómo ganar sale así, sin quemarse las pestañas: sabiendo que el rival usará un módulo 1-10, es cuestión de arrancar con movilidad, precisión en velocidad, Dávinson Sánchez (el de mejor pie) como el más adelantado de la defensa para salir jugando de frente al arco rival, zagueros liberando a los mediocampistas a tareas ofensivas y laterales muy proyectados para liberar y neutralizar posibles fugas. En resumen, 19 o 20 hombres en campo boliviano presionando y precipitando el error.
Jhon Arias y Néstor Lorenzo Foto:Efe
¿Y si es tan simple por qué no ha podido hacerse contra Paraguay ni contra Perú ni contra Ecuador? Porque le hemos desaprovechado la siempre efectiva estrategia del ‘confunde y reinarás’.
James Rodríguez llegaba a la Copa América en esa última vez en que la selección nacional fue un equipo solvente, sin minutos, sin continuidad, presa de las lesiones, ad portas -para muchos- del retiro. Y en cambio Luis Díaz era indiscutible en el Liverpool, uno de los mejores del mundo. Todos pescaron el anzuelo de ir por él y liberaron al zurdo, que fue el renacido no de Colombia sino del torneo. El cuerpo le dio hasta los cuartos de final y ya en las instancias definitivas lo traicionó. Pero se las arregló para ser el MVP y ganarse un año de crédito, hasta hoy.
Luis Díaz Foto:AFP / Jared Titon
Ahora no hay más cartas ocultas: lo mejor que tenemos es Díaz y es a él a quien hay que ponerle la capa de héroe. Esa es la parte fácil. El reto es cómo fabricarle el entorno que necesita para distraer, acechar y devorar a la presa.
Colombia, a armarle un equipo a Díaz
Basta ya de quejarse porque se engolosina con el balón. ¿Qué más iba a hacer si ni en la cancha ni en el banco le dan herramientas? Se sabe salvador y lo asume a fuerza de talento y compromiso, pero es en su casa, quien lo creyera, donde lo injurian por eso.
Luis Díaz. Foto:Vanexa Romero / EL TIEMPO
Al mejor hombre hay que darle no solo un entorno efectivo sino incluso un relevo que esté a su altura. Como a Messi en Argentina: úsalo, abúsalo y cuando nadie lo espere reemplázalo. Porque el chiste es confundir, no predecir. Dale socios y cuando no esté para la hazaña sácalo, pero por una estrategia que esté a su altura, una que hasta el día de hoy no ha revelado Lorenzo.
Luis Díaz, uno de los jugadores destacados de la Selección en la Copa América de Brasil. Foto:EFE
Mientras, rodearlo suena sencillo: Mojica lo conoce y seguramente será titular por eso pero Angulo es el que lo puede retar en un tándem por izquierda; si Lerma lo respalda y le quita obligación de correr más de la cuenta; si James se aleja en vez de acercarse y se apoya en Ríos para generar por derecha y finalizar por la zona Díaz habrá daño inminente, si hay un centro delantero que entre y salga del área (no es Dayro) para dejarlo aparecer como falso 9 y si Jhon Arias juega de delantero y no de interior -porque Bolivia no viene a atacar y no se necesita un escolta para nadie- y se ofrece para el pase y le traza diagonales y le abre espacios, no habría por qué sufrir en Barranquilla.
Ahora solo falta la cuota de atrevimiento. Terminar con las lealtades y empezar con las exigencias no es más una tarea aplazable. El man es Lucho, no hay otro ni en Eliminatorias ni en el Mundial 2026. Si no hay un estratega capaz de rodearlo debe ser el primer pasajero fuera del avión. Esto no fue nunca una ceremonia de agradecimientos, esto fue siempre la dictadura de una Copa Mundo.
JENNY GÁMEZ
Para EL TIEMPO
@Jennygameza
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