Medios

Esta situación se agrava por el hecho de que la mayoría de las remesas se canalizan a través de medios no bancarios (Banco mundial, 2020), lo que limita la posibilidad de vincular a los receptores con instituciones financieras formales. Según cifras del Banco de la República, durante el 2024 sólo el 54% de las remesas fueron recibidas en una cuenta de ahorro/corriente, mientras que el restante fue retirado mediante el pago por ventanilla. Además, factores como bajos ingresos, desconfianza en los bancos, costos bancarios elevados y restricciones regulatorias también dificultan el uso de servicios financieros formales.

Asimismo, la recepción de las remesas por medio de retiros en ventanillas también tiene una motivación en materia de costos. Según información del Banco Mundial, los bancos suelen cobrar comisiones relativamente altas frente a las ofrecidas por oficinas de correos u operadores de transferencias de dinero, cuyos pagos se pueden realizar a través de billeteras móviles.

Ante el incremento sostenido de las remesas hacia Colombia, una nueva prioridad para las entidades financieras es que la población receptora esté vinculada al sistema financiero formal.

“En el caso de nuestra base de clientes, encontramos que alrededor del 98% de los receptores de remesas poseen algún producto de ahorro, principalmente depósitos. Asimismo, alrededor del 63% cuenta con al menos un producto de crédito, de los que el 60% corresponde al segmento de consumo y tan solo el 2,5% a crédito hipotecario. El gran reto se encuentra en los productos de inversión, ya sea en instrumentos de renta fija o variable, negocios fiduciarios o fondos de inversión colectiva”, señalan los investigadores.

 

Ingresos

Lo anterior da cuenta sobre el papel de las remesas como un ingreso destinado principalmente para la subsistencia. Así las cosas, estas transferencias actualmente no son suficientes por sí solas como impulsor de la inclusión financiera. En general, se necesita seguir con los avances en materia de digitalización y facilitación de trámites con enfoque a personas que se mantienen fuera del sistema.

Al aumentar el ingreso disponible, facilitan el acceso a educación y salud, aunque su efecto sobre la desigualdad es más complejo y depende del grado de inclusión de los hogares más pobres en la migración. Ahora bien, su impacto en el crecimiento económico y en la reducción estructural de la pobreza resulta limitado, debido a que estos ingresos se destinan principalmente al consumo y no a la inversión productiva.