Al igual que en las dos ocasiones anteriores, la nueva reforma tributaria del gobierno del presidente Gustavo Petro busca aumentar los impuestos que pagan las empresas del sector minero energético, especialmente las que se dedican a la producción de petróleo y carbón.
Aunque estas empresas solo aportarían el 3,3 por ciento (869.000 millones de pesos) de los 26,3 billones de pesos que se esperan recaudar en 2026, los gremios y expertos advierten que las consecuencias de estos nuevos impuestos serían devastadoras.
“Si bien el recaudo luce marginal, el Gobierno vuelve a desincentivar, por lo menos en términos tributarios, la extracción de petróleo y carbón”, destacó el equipo de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá.
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Esta reforma tributaria pretende igualar la sobretasa del carbón con la del petróleo. En general, cuando el precio del carbón supere el percentil 65 de sus precios históricos, las empresas pagarían una sobretasa de 15 puntos porcentuales.
“Las medidas tributarias que se pretenden adoptar en contra del sector de los carbones colombianos se constituyen en la fase extrema de la persecución por motivos ideológicos”, aseguró Carlos Cante, presidente de Fenalcarbón.
De acuerdo con la Asociación Colombiana de Minería (ACM), el incremento de la sobretasa al carbón significa, en la práctica, una tarifa efectiva de renta entre 45 y 50 por ciento. “Para cualquier actividad económica esto es insostenible”, dijo.
Pero la reforma tributaria también busca mantener vigente el impuesto creado en la conmoción interior del Catatumbo de aplicar una tarifa a la primera venta o exportación de petróleo y carbón del 1 por ciento.
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Para el líder gremial, estos impuestos adicionales se convierten en “medidas confiscatorias” y acaba con la competitividad del sector “sin haber desarrollado una sola medida de transformación productiva, laboral y fiscal en los territorios”.
“Con esta reforma tributaria, el Gobierno pretende dejar firmada el acta de defunción de los carbones colombianos, justificando de esta manera su posición ideológica”, agregó Carlos Cante.
El Gobierno pretende dejar firmada el acta de defunción de los carbones colombianos
Carlos CantePresidente de Fenalcarbón.
Esta nueva carga tributaria se suma a la decisión que tomó el gobierno del presidente Gustavo Petro a finales de agosto de prohibir, sin excepciones, las exportaciones de carbón a Israel como represalia a la ofensiva bélica contra el pueblo palestino.
“El lento marchitamiento de estos sectores, que se podría acelerar por la estructura impositiva más restrictiva, jugará en contra a los ingresos de la Nación”, advirtió el equipo de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá.
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Más impuestos para el sector minero energético
La reforma tributaria también contempla medidas que impactarán a los productores de hidrocarburos y los precios de los combustibles líquidos, además de dificultar el cierre de la deuda del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc):
- Aumentos progresivos en el IVA de los combustibles: para la gasolina sube del 5 al 10 por ciento en 2026 y a partir de 2027 será del 19 por ciento. Para el diésel, la tarifa del 10 por ciento aplicará en 2026 y 2027 y subirá al 19 por ciento desde 2028.
- Se crea el IVA para los biocombustibles: será del 19 por ciento para el etanol a partir de 2026, y para el biodiésel comenzará a aplicarse en 2027.
- Se adiciona una base gravable en la gasolina y en el jet para las estaciones de servicio.
- Se plantean tres modificaciones al impuesto al carbono: reduce la no causación del impuesto al carbono del 50 al 30 por ciento; incremento a la base gravable actual de 27.400 pesos por tonelada equivalente, hasta 42.609 pesos para 2026; y la base gravable del IPC+1 por ciento se modifica a IPC +2 por ciento.
- Se modifica la tarifa del gravamen a los dividendos para sucursales extranjeras, el cual pasa del 20 al 30 por ciento. En la reforma tributaria del 2022 este impuesto ya se había incrementado del 10 al 20 por ciento.
- Impuesto patrimonio: se incrementan los rangos y la tarifa máxima pasa del 1,5 por ciento (1 por ciento desde el 2027) al 5 por ciento.
De acuerdo con la ACM, este incremento en los impuestos impacta directamente los costos de una industria minera que ya enfrenta enormes retos de competitividad.
“Los minerales colombianos compiten en mercados asiáticos con países como Rusia, Indonesia o Australia, donde las condiciones de producción son mucho más favorables que en Colombia”, manifestó el gremio.
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Además, la tributaria afecta de manera directa las utilidades que deberían destinarse a nuevas inversiones y, si a esto se suma el aumento en el impuesto a los dividendos de sociedades extranjeras, el retorno de la inversión se reduce al mínimo.
“Esto, inevitablemente, limita procesos de expansión, pone en riesgo operaciones vigentes y termina afectando el empleo, los encadenamientos productivos y, en general, la capacidad de crecimiento económico que tanto necesita Colombia”, aseguró la ACM.
Nuestro llamado es a buscar soluciones estructurales y sostenibles, que fortalezcan la inversión y la producción
Frank PearlPresidente de la ACP
Por eso, el presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), Frank Pearl, aseguró que Colombia necesita medidas que incentiven la inversión y dinamicen la economía.
De lo contrario, se afecta la producción, la competitividad, el empleo y la generación de ingresos fiscales del país que sostienen los programas sociales del país y las regiones.
“Nuestro llamado es a buscar soluciones estructurales y sostenibles, que fortalezcan la inversión y la producción, en lugar de nuevas cargas que terminan siendo un obstáculo para el crecimiento del país”, agregó Frank Pearl.

