Leonardo Villar explicó que la revaluación del peso frente al dólar responde a factores globales y a la colocación de bonos colombianos en el mercado europeo.
El peso colombiano vive un periodo de apreciación marcado: en lo corrido del año la moneda se ha fortalecido 11,5 % frente al dólar, un desempeño similar al de México (11 %) y al del euro (11,8 % frente a la divisa estadounidense).
Este viernes inclusive la tasa representativa del mercado abrió la jornada en $3.895, unos $9 por debajo del precio de cierre de ayer ($3.904).
El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, atribuyó este comportamiento a la debilidad global del dólar y a flujos de capital hacia economías emergentes, pero enfatizó que el Emisor no busca un nivel específico de tasa de cambio.
“Dejamos que el peso fluctúe; no tenemos metas en materia cambiaria ya que es difícil manejar el tipo de cambio mediante intervenciones”, dijo Villar este jueves al intervenir en el evento Macrovision 2025 del Banco Itaú.
Destacó además como un factor importante en la apreciación del peso las expectativas creadas por las operaciones de liquidez de Crédito Público y la reciente colocación de bonos colombianos en el mercado europeo.
La revaluación, añadió, tiene un efecto positivo en la lucha contra la inflación, pues abarata las importaciones. No obstante, el gerente recordó que la inflación colombiana se mantiene en 5,1 % anual, por encima de la meta de largo plazo (3 %), y que el proceso de desinflación ha sido más lento que en otros países de la región.
“Esperamos cerrar 2025 cerca de 5 % y llegar al rango meta a mediados de 2026”, dijo.
Villar reconoció que factores internos han dificultado una reducción más acelerada de precios: los incrementos significativos del salario mínimo —que encarecieron en 11 % la contratación de personal en ese nivel— y el deterioro de las cuentas fiscales, con un déficit que superará 7 % del PIB en 2024 y se mantendrá por encima de 6 % en 2025.
La suspensión de la regla fiscal, recordó, elevó las tasas de los TES y aumentó la percepción de riesgo país.
En este contexto, la Junta del Banco de la República ha optado por prudencia. Desde octubre de 2024 solo ha recortado su tasa de interés en tres ocasiones hasta 9,25% y, pese a ello, la demanda interna crece a ritmos superiores al 5 % y el PIB avanza entre 2,3 % y 2,5 %.
“Queremos bajar la tasa y que la economía crezca más, pero debemos ser cautelosos”, explicó Villar al recordar que otros bancos centrales (Brasil) debieron subir sus tasas después de haberlas reducido inicialmente para combatir la inflación.

