La Asociación Colombiana de Empresas de Tecnología e Innovación Financiera, Colombia Fintech, ha lanzado una audaz propuesta para el periodo 2026-2030, el fin del 4×1000, contenida en un documento que define como una «Hoja de Ruta para un sistema financiero incluyente, competitivo e innovador». En este texto, el gremio que agrupa a más de 370 empresas del sector, plantea la necesidad de un «tsunami regulatorio» que remueva los obstáculos actuales y reconfigure el panorama financiero del país.
El concepto, según explica el documento, no se refiere a una simple ola de nuevas normas, sino a un movimiento con la «fuerza implacable» de un tsunami, capaz de inundar el mercado de oportunidades y rediseñar la industria para que sea más eficiente e inclusiva. Esta iniciativa, que recoge más de 100 propuestas del sector, es el resultado de un ejercicio deliberativo entre las empresas del ecosistema y busca posicionar a Colombia como un referente en innovación financiera a nivel regional y mundial.

El fin del 4×1000: ¿Solo una propuesta?
Dentro de las propuestas transversales que presenta la asociación, una de las que más llama la atención es la que aborda directamente el Gravamen a los Movimientos Financieros (GMF), más conocido como el 4×1000. El capítulo, titulado elocuentemente «El Dilema del 4×1.000: Cuando un impuesto fomenta la informalidad», deja clara la postura del sector.
Aunque el documento base no profundiza en los detalles específicos de la propuesta, el título sugiere que el gremio fintech argumenta que este impuesto, lejos de cumplir sus objetivos de recaudo, se ha convertido en una barrera para la inclusión financiera y la digitalización de la economía.
La tesis implícita es que muchos ciudadanos y pequeñas empresas prefieren manejar efectivo para evitar el cobro del gravamen, lo que alimenta la informalidad y va en contravía de los esfuerzos por modernizar los sistemas de pago y mejorar la trazabilidad de las transacciones.
Esta visión se alinea con el objetivo general de las fintech de ampliar el acceso a servicios financieros a segmentos tradicionalmente marginados, un propósito que se ve obstaculizado por un impuesto que penaliza el uso de los canales digitales y formales.
La industria fintech, definida como la innovación financiera apalancada en tecnología, ha sido un motor clave en la transformación digital del mercado colombiano, impulsando la competencia y la eficiencia. Para este ecosistema, eliminar barreras como el 4×1000 es fundamental para alcanzar objetivos de política pública más amplios, como la disminución de la informalidad, el desarrollo económico e incluso la reducción de la pobreza.
Gabriel Santos, presidente ejecutivo de Colombia Fintech, señala en la introducción del documento que esta hoja de ruta es un primer paso y que la versión completa, con el detalle y la justificación de cada propuesta, será lanzada a inicios de 2026.

Este resumen ejecutivo busca iniciar la discusión con los actores clave que podrían poner en marcha este ambicioso proceso de transformación. El debate sobre el futuro del 4×1000, sin duda, ocupará un lugar central en esa agenda.
El fin del 4×1000 se cumpliría con el siguiente resumen de las propuestas sobre el gravamen a los movimientos financieros:
- Adiós al GMF: Su eliminación, total o progresiva, impulsaría un ecosistema financiero más formal, digital y seguro.
- GMF fuera de las transferencias propias: Su aprobación permitirá a las personas mover libremente el dinero.
- Eliminación del GMF en la agregación: Impulsará la interoperabilidad.
- GMF solo en el retiro de efectivo: Incentiva el uso de pagos digitales y del mercado financiero.
- GMF interoperable: operativo y coordinado: Se busca designar a una entidad que supervise y asegurar la operatividad.
- Cuentas Exentas para fintechs de Factoring y Confirming: Flexibilizar y reducir costos de transacción.
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