Ronaldinho desveló el misterio, y el Balón de Oro fue para Dembélé, un hombre al que Luis Enrique, también premiado, supo transformar. El extremo apático e intermitente se ha convertido de su mano en un delantero móvil, capaz de presionar, de irse atrás a refrescar y de producir una excelente cuota de asistencias y goles. Un gran jugador, perla de un gran equipo, el PSG, que movió Vitinha, tercero en la elección. Junto a Lamine Yamal, componían m
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