Economia
Tras alertas del FMI por debilitamiento de la política y el marco fiscal de Colombia, Gobierno confirma terminación de la Línea de Crédito Flexible

Horas después de que el directorio ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) finalizara la consulta del Artículo IV con Colombia, en la que analizó las condiciones que debería cumplir el país para conservar la Línea de Crédito Flexible (LCF) que el país tiene con dicho organismo internacional, lo cual no se está dando, el Gobierno, en cabeza de Germán Ávila, ministro de Hacienda y Crédito Público, y Leonardo Villar Gómez, gerente del Banco de la República, informaron la terminación de dicha línea.
Frente a esta decisión el jefe de la cartera de Hacienda dijo que esta es apenas una de las alternativas de financiación que tiene el país, que en los últimos años ha diversificado esas fuentes en diversas partes del mundo que permitirán que en el momento que sea necesario buscar alternativas de crédito con otros organismos cuando sea necesario.
También dijo que el mantenimiento de esa línea de crédito no se justificaba toda vez que estaba suspendida y continuar en esa situación era algo oneroso debido a que el país tenía pagando unas comisiones elevadas.
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El ministro Ávila recordó que esta fue una línea de crédito tramitada para atender las necesidades surgidas en medio de la pandemia en diversos sectores y que requirieron de apoyo del Gobierno en su momento. Sin embargo, el repago de los cerca de 5.800 millones de dólares, contratados por cinco años, los tres primeros de gracia, implicó que “el Gobierno tuviera que pagar más de 20 billones de pesos para amortizar ese crédito” en los últimos dos años, un préstamo que implicaba un esfuerzo de caja muy importante para el Gobierno, por eso no era interés de mantenerla y así se le hizo saber al FMI.
Si bien el ministro dijo que la LCF fue contratada durante la pandemia el país contaba con esta alternativa desde el 2009 y la mantenía activa en caso de tener que utilizar sus recursos ante el surgimiento de una emergencia, como fue el caso de lo sucedido durante la pandemia.
Por su parte, el gerente del banco comentó que no contar con este cupo, que el país puede utilizar a discreción no reviste ningún riesgo, incluso, en caso de que se pueda enfrentar alguna coyuntura en particular, pues Colombia cuenta con un volumen de reservas internacionales del orden de 65.500 millones de dólares que le dan un margen de maniobra adecuado.
Villar Gómez también recalcó que, por el momento, al interior del Banco de la República y de su junta directiva, tampoco se ha discutido la posibilidad de elevar las reservas internacionales, al tiempo que aclaró que “la cancelación del acuerdo actual no tiene ningún efecto sobre el cronograma de pagos del desembolso de la LCF que se llevó a cabo en diciembre de 2020”, y que la única cuota pendiente se pagará en diciembre de 2025. “El país continúa en un diálogo constructivo con el FMI para todos los aspectos que considere necesarios”, puntualizó.
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Consideraciones
Los directores ejecutivos expresaron satisfacción por el fortalecimiento de la economía colombiana y se mostraron alentados por los avances en la reducción de la inflación y la pobreza. También reconocieron la resiliencia de Colombia y su historial de políticas macroeconómicas prudentes e instituciones sólidas.
Sin embargo, también señalaron los retos derivados del debilitamiento de la posición fiscal, en un contexto de importantes riesgos a la baja relacionados con la incertidumbre de las políticas internas y los vientos externos adversos.
Subrayaron la importancia de implementar el plan de consolidación fiscal de las autoridades y de mantener una política económica ágil para salvaguardar la estabilidad macroeconómica.
Además, precisaron que, en medio de reiterados desvíos fiscales y la suspensión temporal de la regla fiscal, la política fiscal y el marco de políticas de Colombia se han deteriorado desde la solicitud de la Línea de Crédito Flexible (LCF) en 2024.
En este contexto, reiteraron que la política y el marco fiscal se han debilitado considerablemente en comparación con la evaluación previa de “muy sólido”, que se requiere para la calificación continua en la LCF.
Los directores alentaron a las autoridades a redoblar los esfuerzos para cumplir con las metas de déficit de corto plazo y, mirando hacia adelante, respaldaron el plan ambicioso de retornar a la regla fiscal en 2028.
Dado que la deuda pública bruta de Colombia se mantendría sostenible en el mediano plazo, condicionado a la consolidación fiscal prevista, los directores destacaron la importancia de emprender acciones decididas y realistas para implementar el plan de consolidación.
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Esto contribuiría a volver a anclar las expectativas, reducir los costos de endeudamiento y mejorar la combinación general de las políticas.
En este sentido, recomendaron adoptar una combinación equilibrada de medidas de gasto e ingresos favorables al crecimiento, abordar las rigideces presupuestarias y adoptar una planificación de contingencias sólida.
Los directores también elogiaron la orientación restrictiva de la política monetaria del banco central, que ha contribuido a la reducción de la inflación.
Resaltaron que mantener una postura monetaria restrictiva sigue siendo importante para enfrentar presiones inflacionarias persistentes y riesgos al alza, incluidos los derivados de una política fiscal expansiva continua.
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De cara al futuro, la normalización de la política monetaria debería avanzar con cautela y mantenerse dependiente de los datos.
Por otro lado, los directores celebraron el fortalecimiento de la posición de reservas internacionales. Estuvieron de acuerdo en que el régimen de tipo de cambio flexible de Colombia debe seguir desempeñando su papel de amortiguador frente a choques.
Sumado a esto, la intervención cambiaria debe limitarse a episodios de condiciones desordenadas en el mercado. También subrayaron la importancia de salvaguardar la independencia del banco central.
Los directores del FMI coincidieron en que el sector financiero sigue siendo ampliamente resiliente, a la vez que destacaron la necesidad un monitoreo estrecho de los riesgos en un entorno de tasas de interés reales aún elevadas, una mayor exposición a la deuda soberana y fuertes vínculos entre bancos e instituciones financieras no bancarias.
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Misión del FMI en Colombia. Foto:Banco de la Repúbica
Alentaron a seguir avanzando en la implementación de las recomendaciones del Programa de Evaluación del Sector Financiero (PESF) de 2022, y recalcaron que será fundamental establecer un marco de gobernanza sólido y principios prudentes de inversión para el nuevo fondo público de ahorros de pensiones.
Para afianzar las perspectivas de crecimiento a largo plazo, los directores recomendaron impulsar reformas centradas en aumentar la productividad, impulsar la participación en la fuerza de trabajo y diversificar la economía.
Tomando nota del ambicioso plan de transición energética de las autoridades, destacaron la importancia de una transición bien diseñada y cuidadosamente escalonada que respalde la sostenibilidad y resiliencia a largo plazo y salvaguarde la estabilidad macroeconómica.
Asimismo, alentaron a las autoridades a seguir fortaleciendo la gobernanza y la transparencia, incluso para mejorar el clima de inversión.







