Economia
¿Cuáles son las consecuencias de que Colombia pierda el acceso a la Línea de Crédito Flexible (LCF) del FMI?

La cancelación de la Línea de Crédito Flexible que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le otorga a Colombia desde hace años por 8.100 millones de dólares podría tener consecuencias para la economía a través de un mayor costo de financiamiento y primas de riesgo, lo que a su vez derivaría en pagos de intereses más elevados sobre la deuda pública.
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Fondo Monetario Internacional (FMI). Foto:EFE
“Se trata de un muy mal mensaje para los inversionistas y las calificadoras de riesgo porque esta línea siempre había sido una garantía del buen manejo prudente macroeconómico del país. Además, se pierde un eventual seguro ante situaciones de choques inesperados en la economía o dificultades en materia cambiaria, de balance en cuenta corriente o de tasa de cambio”, manifestó el exministro de Hacienda y actual rector de la Universidad EIA José Manuel Restrepo.
Esta línea de crédito, la cual llevaba suspendida unos meses, le facilitaba al Gobierno poder tener liquidez inmediata para enfrentar choques externos severos, tal y como ocurrió en la pandemia del covid-19 cuando Colombia usó este instrumento y el organismo le desembolsó 5.400 millones de dólares.
“Operaba como un cupo de un crédito en un banco y ahora, al no tenerlo, si el país llega a tener necesidades de financiamiento, sería más caro conseguir recursos. Es como haber perdido una tasa preferencial. Al no tener esta defensa más otros problemas como el de menor confianza, un espacio fiscal limitado y unas cuentas externas con poco margen vemos que estamos cada vez más expuestos a paradas súbitas de capital”, explicó César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.
En la misma línea, Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas de Bancolombia, aseguró que la ausencia de la línea de crédito aumenta la vulnerabilidad ante episodios de volatilidad o salidas de capital. “La pérdida de este “seguro” internacional puede traducirse en mayores primas de riesgo, potenciales rebajas de calificación crediticia y encarecimiento del costo de financiamiento de la deuda pública”, dijo.
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La Nación tenía acceso a este cupo de crédito desde su creación en 2009. Sin embargo, a lo largo de los años el país ha variado el monto solicitado.
Para Luis Fernando Mejía, director del centro de pensamiento Fedesarrollo, si bien esta decisión no tiene efectos prácticos inmediatos porque el mercado ya la había anticipado, constituye un nuevo “campanazo” de alerta sobre la fragilidad de las finanzas públicas y la necesidad urgente de poner en marcha un plan serio y creíble de ajuste fiscal.
FMI. Foto:OLIVIER DOULIERY
En ese mismo sentido, María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara Colombo Americana (AmCham Colombia), señaló que Colombia necesita una consolidación fiscal creíble y el retorno a la regla fiscal. “No soltemos el salvavidas; reforcemos la cooperación con el FMI y la disciplina macro del país. La estabilidad debe ser la prioridad”, sostuvo.
¿Por qué el FMI le quitó a Colombia el acceso de este cupo de crédito?
Tras la visita de un equipo técnico del FMI a Colombia, el organismo publicó un informe sobre el país que reconoce las señales de estabilización de la economía; sin embargo, advierte sobre los riesgos fiscales. Además, subraya la importancia de implementar un plan de consolidación fiscal y de mantener una política económica ágil para salvaguardar la estabilidad macroeconómica.
Según el organismo, Colombia ingresa a un año preelectoral en un contexto económico mixto. De un lado, dice que el crecimiento se ha fortalecido, la inflación está disminuyendo de manera gradual y el nivel de reservas internacionales sigue siendo adecuado y, del otro, asegura que la ampliación del déficit fiscal y el aumento de los niveles de deuda se han traducido en un incremento de los diferenciales soberanos, en tanto que las “persistentes” preocupaciones e incertidumbres sobre la orientación de las políticas continúan debilitando la inversión privada.
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Ministro de Hacienda, Germán Ávila. Foto:Grupo Bicentenario
“Las perspectivas están sujetas a importantes riesgos desfavorables. En el plano nacional, nuevas demoras en la consolidación fiscal podrían suscitar preocupaciones por el desanclaje de la política fiscal, además de socavar aún más la confianza de los inversionistas y quizá provocar una interrupción repentina de las entradas de capital. El aumento de las incertidumbres políticas y el recrudecimiento de los delitos violentos y la inseguridad podrían obstaculizar la actividad económica y el desarrollo del sector privado”, asegura.
En el plano externo, el FMI indica que el endurecimiento de las condiciones financieras mundiales, las mayores barreras al comercio, las políticas migratorias más estrictas y el aumento de las tensiones geopolíticas podrían frenar el crecimiento, así como trastocar las exportaciones, la inversión extranjera directa y las cadenas de suministro, entre otros.







