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“Tengo el honor de anunciar a vuestra excelencia que el 10 del corriente se ocupó esta plaza por las armas de la República, dos horas después de haber embarcado la guarnición española y su gobernador… Cartagena goza de libertad y de seguridad”.
El mar Caribe es uno de los símbolos del norte de Colombia.
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Con estas palabras, escritas hace más de dos siglos, el general venezolano Mariano Montilla, Comandante General del Ejército Libertador en la Costa, comunicaba el 20 de octubre de 1821 al entonces vicepresidente Francisco de Paula Santander la liberación definitiva de Cartagena.
La misiva, conservada en los archivos historicos de la independencia, No solo daba cuenta de un triunfo militar. Marcaba el final de una era. Así lo recuerda el historiador y exvicepresidente de la República Gustavo Bell Lemus en su texto ‘El día de la costeñidad’, al señalar que aquel 10 de octubre de 1821 “culminaron formal y materialmente tres siglos de dominación española de este, nuestro territorio patrio. A partir de ese momento, la Constitución de la que llegaría a ser conocida tiempo después como la gran colombiaadquirió plena vigencia”.
La gesta de Cartagena y el cierre del ciclo independentista
Los relatos históricos cuentan que Cartagena resistió como ninguna otra ciudad del norte neogranadino. Desde 1815 había padecido el sitio implacable de las tropas de Pablo Morillo, el llamado “Pacificador”, que dejó tras de sí hambre, peste y muerte. Sin embargo, seis años después, las fuerzas republicanas regresaron al asalto final, lideradas por José Prudencio Padilla y Mariano Montilla, hasta lograr la rendición española.
El 22 de septiembre de 1821, en la Hacienda Torrecilla, cerca de Turbaco (Bolívar), el gobernador español Gabriel de Torres firmó la capitulación del último bastión de la Corona en el territorio de la Nueva Granada. Y fue el 10 de octubre cuando las tropas patriotas entraron por fin a Cartagena, bajaron el pabellón español de los baluartes y murallase izaron la bandera de la naciente república.

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El rector de la Universidad del Norte, Adolfo Meisel Roca, ha escrito sobre aquel día en su columna ’10 de Octubre’: “Las tropas patriotas que habían sitiado a Cartagena entraron a la ciudad a las 8:00 am para hacer efectiva la rendición del ejército español. Se trata, entonces, de una fecha fundamental en nuestra historia y que había sido hasta ahora olvidada en la historiografía. que se definió durante años como nacional. En adelante, será también el día de la Costa Caribe”.
De la historia a la memoria: el nacimiento del Día de la Región Caribe
Durante mucho tiempo, el 10 de octubre fue una fecha relegada a las notas de los historiadores. Hasta que un grupo de investigadores del Caribe colombiano, encabezados por Bell Lemus, propuso rescatarla del olvido.
Entre ellos, el academico. Jorge Enrique Senior Martínez, actual rector de la Universidad Autónoma del Caribe, recopiló y publicó en 2013 el documento ’10 de Octubre Día de la Región Caribe: memorias de una iniciativa’editado bajo el sello de la Universidad Libre, seccional Barranquilla, donde se detallan los orígenes de esta conmemoración.
Senior, recuerda que “el territorio colombiano no era libre después del 7 de agosto de 1819. Cartagena, por ejemplo, seguía dominada por los españoles. y solo hasta el 10 de octubre de 1821 fueron expulsados los chapetones de manera definitiva del territorio patrio. Colombia vendió su independencia gracias a Padilla, a Montilla ya sus combatientes”.
El académico explica que la idea de declarar el 10 de octubre como Día de la Región Caribe surgió de un trabajo científico y simbólico de reconstrucción histórica. “A través de una carta abierta dirigida a connotados dirigentes regionales lancé la propuesta de que el 10 de octubre se conmemorara como el Día de la Costeñidad. El gobernador Eduardo Verano me sugirió entonces que elaborara una propuesta para presentarla en la Cumbre de Gobernadores del Caribe, celebrada en San Andrés el 12 de septiembre de 2008. La propuesta fue acogida junto a la creación de otros símbolos regionales como la bandera y el himno”.

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Aquel 10 de octubre de 2008, en el Centro de Convenciones de Cartagena, con transmisión en vivo por Telecaribe, los gobernadores firmaron la Declaración del Día de la Región Caribe, un acto histórico que dio inicio al proceso de afirmación política y cultural del Caribe colombiano.
Del Voto Caribe a la autonomía inconclusa
La semilla sembrada aquel día germinó en una movilización sin precedentes. En marzo de 2010, el movimiento por la autonomía regional convocó al constituyente primario: más de dos millones y medio de ciudadanos participaron en las urnas apoyando el Voto Caribe, una expresión democrática que exigía mayor descentralización y equidad territorial.
Sin embargo, el entusiasmo ciudadano no se traduce en los resultados esperados. “La situación en el congreso de la república elegido ese mismo día fue a otro precio”, recuerda Senior. “Meses después, pasada la Ola Verde y el triunfo de Juan Manuel Santos, los parlamentarios aprobaron una magra Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial que resultó muy distante de las aspiraciones caribeñas”.
Pese al revés, el espíritu de autonomía no se extinguió. “El anhelo de autogobierno se mantiene incólume en la Región Caribe, dice Senior, y la fecha del 10 de octubre tiene la posibilidad de convertirse, más allá del festejo, en un aglutinante de voluntades proactivas, deseosas de sembrar un futuro de autonomía y dignidad para todos”.
El Voto Caribe 2026 busca reafirmar el compromiso con la autonomía regional y la consolidación de la Región Entidad Territorial.
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Hoy, el proceso avanza con la expectativa de que la actual Región Administrativa y de Planificación (RAP Caribe) evolucione hacia una Región Entidad Territorial (RET), lo que permitiría manejar directamente recursos, definir presupuestos y ejecutar proyectos con autonomía real.
Identidad, símbolos y resistencia cultural.
Más allá de los aspectos administrativos, el Día de la Región Caribe tiene una dimensión simbólica profunda. Senior insiste en que “hay un aspecto cultural de identidad y cohesión social que no se puede soslayar. La bandera, el himno y el propio día de la región Caribe son símbolos que contribuyen a fortalecer la identidad cultural, sobre todo en este tiempo de globalización donde las fuerzas del mercado tendencia a disolver las particularidades locales”.
Para el investigador, recurrir a estos símbolos “es una manera de mantener viva la identidad yevitar que se diluya; es también una forma de resistencia cultural”.
El gobernador Eduardo Verano de la Rosa. uno de los impulsores de la iniciativa, recuerda que desde enero de 2008, en el marco del llamado Compromiso Caribelos mandatarios regionales se propusieron construir una institucionalidad sólida sustentada en los artículos 306 y 307 de la Constitución, que permiten la asociación de departamentos.
El gobernador Eduardo Verano de la Rosa fue uno de los promotores de la oficialización de los símbolos regionales: bandera, himno y fecha conmemorativa.
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“En esa dirección, explica Verano, promovimos la oficialización de la Bandera de la Región Caribediseñado en 1995 por unos jóvenes durante el V Foro de la Costa, (que mantiene el tricolor nacional pero invertido, primero el azul, sigue el amarrillo y luego el rojo). También trabajamos con el maestro. Francisco Zumaqué en la creación del himno del Caribe colombiano, quien supo plasmar nuestra esencia: el hombre Caribe es música, creatividad y espiritualidad. Su mente creadora ha contribuido a ampliar el concepto de nacionalidad colombiana, y eso lo logra este hombre caribeño cuyo talento es reconocido dentro y fuera del país”.
Para Verano, el 10 de octubre “es un símbolo de la grandeza de nuestro pueblo, un reconocimiento al compromiso de los caribeños que entregaron su vida durante la lucha por la independencia del yugo español”.
Una fecha recuperada del olvido
El propio Gustavo Bell Lemus en su intento rescatar esta efeméride del olvido escribió: “Se trata de reivindicar ese día como el momento mismo en que iniciamos, libres definitivamente de la presencia de armas extranjeras.el largo, tortuoso y aún inacabado camino de la libertad e independencia en el marco de una república”.

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Bell recuerda en su texto que inicialmente se pensó en denominar la fecha como Día de la Costeñidad, pero posteriormente se optó por Día de la Región Caribe para incluir a San Andrés y Providencia dentro del marco identitario regional.
“Son esos acontecimientos del pasado los que le dan sentido histórico a los pueblos escribe Bell, los que proveen significado a su devenir y dirección a los esfuerzos del presente. Sin ellos, los esfuerzos colectivos de nuestros antepasados carecen de proyección. Con estas breves reflexiones invitamos a los historiadores y pensadores de la región a repensar nuestra historia”.
Más allá de la conmemoración: una historia en construcción
El 10 de octubre es hoy una fecha de memoria y de proyecto. Un recordatorio de que la independencia no fue solo una gesta militar sino también cultural y política. Desde la liberación de Cartagena hasta las actuales luchas por la autonomía regional, el Caribe colombiano sigue escribiendo su propia historia.
Como concluye Senior, “el Día de la Región Caribe no es únicamente una celebración, sino una reafirmación de identidad y una apuesta por el futuro. Cada bandera ondeando ese día, cada acorde del himno, cada palabra que evoca a Padilla o Montilla, es también una declaración de resistencia frente al olvido”.
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LEONARDO HERRERA DELGANS -periodista de EL TIEMPO. leoher@eltiempo.com y en X:@leoher70
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