El 14 de octubre, la Real Academia de las Ciencias de Suecia anunció que el Premio Nobel de Economía 2025 se otorgó a los economistas Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt por sus aportes al entendimiento del crecimiento económico impulsado por la innovación.
Joel Mokyr recibió la mitad del premio por sus investigaciones sobre cómo el progreso tecnológico sostenido requiere no solo aplicar innovaciones, también comprender científicamente su funcionamiento. Su análisis histórico identificó factores clave para que las innovaciones puedan acumularse y mejorar con el tiempo.
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Philippe Aghion y Peter Howitt compartieron la otra mitad por su desarrollo de la teoría de la “destrucción creativa”, que describe cómo las nuevas tecnologías y productos reemplazan a los anteriores, generando aumentos de productividad y renovando los mercados. El modelo matemático destacó cómo las decisiones individuales y los incentivos microeconómicos impulsan el crecimiento agregado sostenido.
Las contribuciones de los tres expertos ayudan a comprender cómo la innovación tecnológica y la competencia explican el crecimiento económico de largo plazo en las sociedades modernas, algo que, parece, en Colombia no se le está dando mucha oportunidad. Por lo menos, así lo dejaron entrever expertos en el asunto, que reaccionaron contra el presidente Gustavo Petro, tras conocerse el resultado.

Por un lado, el emprendedor tecnológico Johnatan George calificó la decisión como un golpe al actual mandatario.
“Otro golpe para Petro y la izquierda retrógrada, la misma que frena el progreso en países como Colombia”, escribió en X. Asimismo, recalcó que “los ganadores del Premio Nobel de Economía 2025 son defensores del capitalismo, la innovación y la tecnología como herramientas de desarrollo y superación de la pobreza”.
Entretanto, el CEO de Integral Soluciones Pensionales (ISP), Andrés Felipe Izquierdo, lamentó que el actual Gobierno le apueste a las ollas comunitarias en vez de hacerlo hacia la innovación tecnológica.
“Mientras el comité del Nobel otorga el Nobel en Economía al estudio del crecimiento económico impulsado por la innovación tecnológica, el nefasto Gobierno de Colombia le apuesta a las ollas comunitarias para salir de la pobreza”. criticó el experto.
Cerró su comentario al decir que “el subdesarrollo no es suerte, es mediocridad”.

A su vez, el CEO de OxLER y Fundador AIpocrates, Luis Eduardo Pino, pionero de inteligencia artificial (IA) en salud, señaló que Colombia asiste en la actualidad a un epistemicidio, que, exactamente, es la destrucción, silenciamiento y devaluación de sistemas de conocimiento, saberes y culturas.
Insistió en el concepto porque, según indicó, en Colombia se invierte apenas 0,23 % del Producto Interno Bruto (PIB) en investigación y desarrollo (I+D), la productividad no crece y la competencia se ahoga en trámites, ya que las fronteras del conocimiento no se expanden, sino que se tramitan.
“Nuestra versión local se llama ‘destrucción burocrática’: destruimos lo nuevo antes de dejarlo nacer y hacemos insostenible o perseguimos a las empresas que tratan de innovar”, apuntó.

Agregó: “Si seguimos así, no seremos la singularidad de Mokyr, sino su antisingularidad: el lugar donde el conocimiento se extingue antes de nacer”.
Sobre lo que hay que hacer al respecto, señaló que se debe hacer mucho, sin duda, pero antes, se necesita un nuevo timonel.
Así las cosas, advirtió que, “si nada cambia, en 2030 no estaremos integrados con la IA, como menciona Mokyr, sino subcontratados por sus dueños, mientras seguimos intentando vender lechona por WhatsApp”.
Finalmente, el ingeniero Luis Bohórquez puntualizó en que, luuego de Nobel de Paz a Maria Corina Machado de Venezuela, en Colombia 11,7 millones de despistados aún esperaban premio de economía para su lírico líder y explicó que “bajar inflación y desempleo es economía casera, pero hablar de ideas para inmovar con destruccion creativa es otro nivel”.

