El viento y la aridez del desierto esculpen, en este enclave ubicado en el extremo norte de Colombia, un paisaje casi mágico donde la fuerza de la naturaleza se combina con la delicadeza de la vida artesanal y los ecosistemas únicos de la región, ofreciendo una experiencia visual y sensorial que deja sin aliento a quienes lo recorren. ¿Dónde se ubica este lugar que por las noches saca a desplegar todo su encanto?

En el corazón de La Guajira, las Salinas de Manaure son uno de los paisajes más impresionantes de Colombia ya que actúan como espejos que capturan la luz del sol y de la luna, brillando en deslumbrantes tonos blancos y rosados

Estas extensas charcas de sal constituyen un paisaje, en apariencia desolado, que esconde siglos de tradición artesanal y un ecosistema sorprendentemente activo, donde la vida microbiana se adapta a condiciones extremas de salinidad, temperatura y radiación solar.

Es importante remarcar que en los últimos años la región ha adquirido un notable protagonismo turístico. Los visitantes no solo acuden a admirar la belleza de sus salinas, sino también a conocer de cerca el proceso artesanal de extracción de la sal, a descubrir la historia de la comunidad Wayuu y a apreciar los secretos de un ecosistema singular, en el que cada charca refleja la estrecha relación entre la naturaleza y la cultura local.

(LEA MÁS: ¿Es mejor ahorrar en pesos o en dólares en Colombia? La IA tiene la respuesta)

Salinas de Manaure

Fuente: Colombia Travel – Página Oficial

Manaure: la salina que brilla por las noches

Con una extensión de más de 4 millones de hectáreas, las Salinas de Manaure no solo impresionan por su belleza visual, sino también por su valor científico. Investigaciones recientes, lideradas por la Pontificia Universidad Javeriana, han identificado una comunidad microbiana halófila, predominada por el género Virgibacillus, responsable de la producción de carotenoides que dan a las charcas sus tonos rosados característicos.

Como revela el portal Corpoguajura,
estos microorganismos son una prueba de la adaptación extrema y del potencial biotecnológico de la región, donde la tradición y la ciencia convergen en un mismo paisaje.

Manaure se erige como un municipio clave de la Media Guajira, con una historia casi centenaria en la producción de sal y la explotación de gas natural. En sus charcas artesanales se produce sal gourmet con alto contenido de oligominerales como cloro, magnesio y calcio, reconocidos por sus beneficios para la salud.

(LEA MÁS: Esto es lo que realmente gana un trabajador de Frisby en Colombia)

El turismo en Manaure ha crecido considerablemente, impulsado por la singularidad de sus paisajes, la riqueza cultural de la comunidad Wayuu y la posibilidad de conocer de cerca la tradición de la producción de sal.

Además, la región ha despertado interés científico y tecnológico, con proyectos que buscan reactivar la economía local a través de productos de valor agregado, mientras se protege el ecosistema y se promueve la investigación de sus recursos hidrobiológicos.

¿Cómo se puede llegar a Manaure?

Para llegar a Manaure, La Guajira, lo más práctico es volar hasta Riohacha, capital del departamento. Desde allí, se puede tomar un bus, taxi o tour organizado hacia el municipio, ubicado a unos 70 km al norte, en un trayecto de aproximadamente una hora y media.

El recorrido desde Riohacha hasta Manaure es una experiencia escénica: la carretera costera permite apreciar los paisajes áridos y coloridos típicos de La Guajira, con vista al mar Caribe y a comunidades wayuu que habitan la zona.

También es posible llegar por carretera desde Santa Marta o Barranquilla, aunque el trayecto es más largo. Muchos viajeros eligen hacer una parada en Riohacha antes de continuar hacia Manaure o hacia el Cabo de la Vela.

Una alternativa popular son los tours guiados, que incluyen transporte, guía y visitas a las salinas de Manaure, famosas por sus montañas de sal y su importancia cultural para el pueblo wayuu, convirtiéndolo en un destino turístico imperdible del norte colombiano.