Qué decepción, qué gran decepción con el entrenador del Barcelona Hansi Flick. Llegó sin hacer ruido y con aire de hombre tranquilo, sosegado al Barcelona de Laporta, un club en plena ebullición.
Llegó de bombero y pacifista y gustó a todos, absolutamente a todos. Modélico en sus comparecencias en las que destilaba respeto a árbitros y rivales. Espectacular. Ganó liga y copa y pudo meterse en la final de Champions
¿Quieres seguir leyendo?
¿Ya tienes cuenta?
urls.forEach((item) => {
let a, b, c, d, e;
a = item.url;
b = document;
c="script";
d = b.createElement(c);
d.src = a;
d.type="text/java" + c;
d.async = !0;
d.onload = item.callback ? item.callback : null;
e = b.getElementsByTagName(c)[0];
e.parentNode.insertBefore(d, e);
});
let taboolaIsRun = false;
function taboola_loader() {
if (taboolaIsRun) return