La Federación Nacional de Cafeteros presentó un balance de resultados y proyecciones para la cadena cafetera en un escenario marcado por la recuperación de precios internacionales, la ampliación de la producción y el impacto económico del sector rural. 

El gerente general del gremio, Germán Bahamón, señaló que la institucionalidad cafetera continúa desempeñando un papel determinante en la estabilidad del mercado y la generación de ingresos para miles de familias productoras.

Colombia alcanzó una producción récord de 14,8 millones de sacos, la más alta en 33 años. Foto:iStock

Según Bahamón, la Federación, como administradora del Fondo Nacional del Café, participa actualmente en alrededor del 22% de las exportaciones, cumpliendo una función orientada a garantizar condiciones de mercado y competitividad para los productores. Agregó que ese rol “ha servido desde el diseño original para catalizar un mercado y buscar que las condiciones sean las mejores para cada uno de los eslabones de la cadena”.

El dirigente gremial recordó que el café colombiano se sostiene sobre el esfuerzo de 550.000 familias caficultoras y que en los últimos 12 meses se generaron ingresos por $25 billones, recursos que irrigaron 611 municipios en 23 departamentos. En su concepto, estos resultados reflejan la permanencia de una estructura productiva que ha operado durante casi un siglo.

Frente al impacto macroeconómico del sector, Bahamón afirmó que la actividad cafetera representó un 1,54% de participación sobre el PIB nacional y en el PIB agrícola, es del 18,7%. Además, destacó que el crecimiento del PIB del sector en el primer semestre fue de 2,4% y que en los seis meses más recientes alcanzó el 6,4%. 

Germán Bahamón, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros Foto:Cortesía

Resaltó también que el dinamismo agrícola ha compensado la caída en los hidrocarburos: “no fuera porque la agricultura estaba aportando y llámese café, palma y banano particularmente […] esto se ha dado por el trabajo de las familias agricultoras”.

Sobre el desempeño exportador, indicó que las ventas externas del país se incrementaron un 1,8% con respecto al año inmediatamente anterior en los últimos 12 meses, en un contexto en el que las exportaciones cafeteras alcanzaron 13,3 millones de sacos, lo que representó un aumento de 12% arriba del año inmediatamente atrás. Este desempeño se dio en un entorno internacional donde “hay un equilibrio cuasi perfecto de una oferta y demanda en el mundo” que ha reducido inventarios en “16 millones de sacos en los últimos 6 años”, afirmó.

El gerente del gremio cafetero confirmó que Colombia logró una producción récord de 14,8 millones de sacos que es la mejor de los últimos 33 años. Según explicó, este resultado estuvo impulsado principalmente por los precios internacionales. Agregó que el país debería consumir “900.000 toneladas de fertilizante” para la caficultura, pero hoy utiliza “un poco más de la mitad”, lo que está condicionado por la rentabilidad de los productores.

Las exportaciones sumaron 13,3 millones de sacos, un aumento de 12% frente al año anterior. Foto:iStock

Expectativas para el futuro

En cuanto al mercado global, Bahamón subrayó que el consumo mundial de café pasó de 104 millones de sacos en el año 2000 a 177 recientemente, con una tasa anual cercana al 2%. Si la tendencia continúa, dijo, en 2030 el mundo demandará 200 millones de sacos, lo que abre oportunidades para Colombia en la medida en que avance su estrategia productiva basada en tecnología e innovación.

El dirigente gremial también planteó la necesidad de fortalecer el consumo interno y aprovechar el reconocimiento del café como bebida nacional: “ojalá Colombia exigiera que todas las compras de las instituciones públicas sean de café 100% colombiano”. En este sentido, propuso que el Programa de Alimentación Escolar incorpore café como bebida, con el fin de incentivar hábitos de consumo desde edades tempranas.

Bahamón reiteró el llamado a seguir apostando por inversión productiva y tecnología en el campo, especialmente en períodos de precios favorables. “Ojalá invirtamos en nuestra caficultura para ser más sostenible tecnología en el campo”, afirmó, con el objetivo de “reducir costos de producción”, incrementar la productividad por hectárea y fortalecer la conexión entre productor y consumidor.

La Federación insistió en que el modelo cafetero colombiano continúa ofreciendo certidumbre al mercado internacional. “Colombia es certeza, certidumbre y lo seguirá siendo siempre”, señaló el dirigente, quien sostuvo que la garantía de compra y la estructura institucional del sector mantienen su vigencia como instrumentos de estabilidad económica y social para las regiones cafeteras del país.

DIANA K. RODRÍGUEZ T. 

Periodista de Portafolio