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Barranquilla vuelve a poner en discusión un asunto que ha suscitado controversia a lo largo de los años: el desmantelamiento del antiguo puente Pumarejo, una edificación que se mantiene en pie a pesar de los compromisos pactados por el Gobierno Nacional. El 13 de noviembre pasado, en una sesión del Concejo Distrital, el concejal Estefanel Gutiérrez expresó duras críticas hacia la administración central por las demoras, irregularidades y daños ocasionados por la inacción en este proyecto.
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Para enfatizar la gravedad del asunto, Gutiérrez llevó al recinto una piedra extraída del viejo puente y la levantó ante sus colegas:
“El volumen de esta piedra no se compara con lo que pierde Barranquilla y el Atlántico cada año debido a la falta de acción y cumplimiento en el desmantelamiento del puente”, subrayó el cabildante.

ESTEFANEL GUTIÉRREZCONCEJAL DE BARRANQUILLA
Como explicó, la permanencia del viejo Pumarejo no solo implica un riesgo por su deterioro, sino también una pérdida de posibilidades laborales y económicas para la región. “Me resulta vergonzoso que el Gobierno Nacional solo nos preste atención cuando desea imponernos una evaluación como la de la Vía al Mar, pero jamás para ayudarnos a progresar”, añadió.
El concejal Estefanel Gutiérrez durante su contundente denuncia al Gobierno Nacional. Foto:cortesia
El concejal recordó que el plan de desmantelamiento permitiría recuperar un espacio estratégico para la ciudad y potenciar la actividad portuaria. Actualmente, el Puerto de Barranquilla genera más de 25.000 empleos directos y alrededor de 100.000 indirectos, cifras que podrían incrementar en un 500% con la modernización de la infraestructura fluvial y vial que se viabilizaría sin la obstrucción que impone el antiguo puente Pumarejo, según su propia declaración.
La falta de progreso en el desmantelamiento, según Gutiérrez, limita la competitividad del Atlántico y restringe la expansión de actividades logísticas y comerciales que dependen de un acceso eficiente al río Magdalena. “Al Gobierno Nacional no le ha interesado desmantelar el antiguo puente Pumarejo. No es negociable que desde Bogotá se tenga el desarrollo del Atlántico atado; estamos desperdiciando casi 800 mil millones de pesos que no cumplen ninguna función (en referencia al nuevo puente).
“Pumarejo que se estableció con esa finalidad)”, expresó el concejal.
Al concluir su participación, Gutiérrez exclamó en plataformas digitales que había sido silenciado en el Concejo, afirmando que el líder de la corporación —perteneciente al partido en el poder— le negó la oportunidad de réplica. Este incidente provocó un intercambio sobre los límites del derecho a la expresión en espacios deliberativos y generó mayor tensión política que la que ya rodea al asunto.
La permanencia de la estructura antigua obstaculiza el perfeccionamiento de la navegabilidad del canal. Foto:Vanexa Romero/EL TIEMPO
La crónica del puente y las promesas no cumplidas.
El viejo Puente Pumarejo, inaugurado en 1974, fue durante años la vínculo fundamental entre Barranquilla y el este del país. No obstante, su diseño se tornó anticuado ante las exigencias del transporte contemporáneo. En 2019 se completó el nuevo Puente Pumarejo, una mega obra que promete mayor capacidad y seguridad
Desde ese momento, la demolición del puente antiguo se convirtió en una promesa del Gobierno Nacional, pero seis años después sigue sin materializarse. Las causas van desde escasez de fondos hasta trámites contractuales. mientras la estructura se deteriora sobre el río, provocando riesgos y ocupando un espacio vital para la navegación.
La existencia de la vieja estructura impide aprovechar el espacio del nuevo puente. Foto:Vanexa Romero/EL TIEMPO
Expertos consultados alertan que el deterioro del puente puede derivar en un problema ambiental y de seguridad. Fragmentos sueltos, acumulación de sedimentos y limitaciones para el tráfico fluvial son algunas de las repercusiones. Además, la continuidad de la estructura limita la optimización del canal navegable, afectando la competitividad del puerto y la economía regional.
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La queja del concejal Gutiérrez plantea nuevamente un tema que Barranquilla no puede seguir aplazando. La demolición del antiguo Puente Pumarejo es un compromiso con la infraestructura, con la economía y con la población a la que se le prometió que esa obra les sería de utilidad. Lo cierto es que cada día de retraso representa oportunidades desperdiciadas para el Atlántico y para el país.
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