Economia
“El Choque entre el Aumento de Costos y el Futuro de Nuestros Servicios”
La discusión del salario mínimo para 2026, que se iniciará formalmente el 1 de diciembre, enfrenta un contexto complicado. La inflación en Colombia, que actúa como el umbral técnico para decidir el incremento, se ubicó en 5,51 por ciento anual en octubre de 2025, marcando el cuarto mes consecutivo de ascenso y alcanzando su nivel más alto en un año.
Esta situación ya provoca discrepancias entre el Gobierno, empresarios y sindicatos, planteando un dilema: cómo resarcir el poder adquisitivo sin originar más inflación.
A pesar de que el Banco de la República estima que la inflación concluirá 2025 en 5,1 por ciento y se reducirá a 3,6 por ciento en 2026, el reciente aumento ha encendido las alarmas.
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Luis Fernando Mejía, director ejecutivo de Fedesarrollo, indicó en conversación con Infobae Colombia que esta circunstancia “disminuye el poder adquisitivo de las familias, especialmente, de las de ingresos más bajos”.
A raíz de esta persistencia de los precios, el Banco de la República ha mantenido su tasa de interés de referencia en 9,25 por ciento. Según Mejía, las cifras recientes validan la postura del banco, ya que los “riesgos de presiones inflacionarias vinculados con el elevado déficit fiscal y el aumento del 11% en el salario mínimo se han comenzado a materializar”.
Las propuestas divergentes de aumento del salario mínimo
La negociación aún no comienza, pero las posiciones ya están establecidas y son distantes:
* Propuesta del Gobierno: El presidente Gustavo Petro sugirió un incremento del 11 por ciento, lo que elevaría el salario mínimo de 1’423.500 pesos a cerca de 1’580.085 pesos. El Ministerio de Hacienda apoya este aumento como una herramienta de redistribución.
* Propuesta técnica: Especialistas calculan que el ajuste mínimo, considerando la inflación (5,1 por ciento) y la productividad proyectada (que Mejía sitúa entre 0 y 1 por ciento), debería oscilar entre el 6,5 por ciento y el 7,2 por ciento.
* Gremios: Organizaciones como Fenalco han cuestionado el 11 por ciento propuesto, señalando peligros para la creación de empleo formal y la convergencia de la inflación.
Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo Foto:ACP
El riesgo de “incrementar” los costos de los servicios
Luis Fernando Mejía advirtió en una entrevista con Infobae que una inflación elevada complica la negociación. Por un lado, los empleados buscan recuperar lo perdido, pero por otro, un aumento excesivo puede generar nuevas presiones inflacionarias.
Desde Fedesarrollo, Mejía estimó que un aumento razonable se situaría entre el 6 y el 7 por ciento, un rango que “mantendría el poder adquisitivo y sería congruente con la situación macroeconómica actual”.
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El jefe de Fedesarrollo advirtió sobre la posibilidad de volver a ver incrementos superiores al 10 por ciento, como en años anteriores. “Un ajuste desmesurado eleva los costos laborales, aumenta el precio de los servicios y puede generar la transferencia de esos gastos a los precios, particularmente, en sectores que requieren mucha mano de obra”, declaró.
Este aspecto es fundamental, ya que el incremento del salario mínimo no se produce de manera aislada. Se agrega a otros elementos, como la Reforma Laboral, que también afectan los gastos de contratación del empleo formal, lo cual podría tener un “efecto desfavorable sobre la formalidad y la trayectoria de disminución de la inflación”.
* Esta nota fue creada con el apoyo de IA y con la revisión de un periodista.
