Colombia
más recaudo y más deuda

La Administración Distrital radicó en el Concejo el proyecto de presupuesto para la vigencia 2026, por un valor de 40,4 billones de pesos. Una vez más, se trata del presupuesto más alto de los últimos años, principalmente porque el servicio de la deuda aumentará 27,7 %, mientras que la inversión en obras y programas crecerá apenas 3,2 %.
Para su tercer año de mandato, Galán concentra los recursos en sectores clave como movilidad, educación, salud e integración social, en coherencia con las apuestas del Plan de Desarrollo Distrital.
Se estima que los ingresos fiscales de este año alcanzarán los 24,6 billones de pesos, provenientes del impuesto de Industria y Comercio, el predial, el de vehículos y las transferencias corrientes. Es un escenario que merece un análisis cuidadoso: el gasto corriente es cada vez más rígido, el servicio de la deuda sigue creciendo y las fuentes de ingreso comienzan a tensionarse, sin cubrir la totalidad de las obligaciones. No solo las de deuda, también las de proyectos estratégicos de infraestructura o el déficit del transporte público, que supera los 3 billones de pesos. Y ni hablar del impacto financiero de la formalización de plantas de personal y del incremento salarial decretado, con un aumento estimado del 9,7 % en el gasto de personal.
De allí que la administración haya intentado, sin éxito, sacar adelante la reforma tributaria; buscar nuevos recursos con el pico y placa solidario —ahora para vehículos matriculados fuera de Bogotá—, y conseguir más préstamos a través de líneas de crédito verde. Esto último incrementa el peso del servicio total de la deuda que, sumando intereses y amortizaciones, sigue ganando protagonismo en el presupuesto distrital.
La administración se muestra optimista en sus cálculos de recaudo. En el impuesto predial unificado, la apuesta es agresiva: se proyecta un crecimiento del 10,4 %, sustentado en dos supuestos: la incorporación de 85.000 nuevos predios a la base catastral y un aumento promedio del 6,6 % en los avalúos. Pero el riesgo es evidente si esos predios no entran al ritmo esperado o si las actualizaciones generan resistencias políticas y judiciales.
En el impuesto sobre vehículos automotores se estima un crecimiento del 7,9 %, gracias a la reactivación del sector automotor, al mayor interés en adquirir vehículos híbridos y eléctricos —que cuentan con beneficios tributarios— ya los efectos del anunciado decreto sobre el pico y placa para vehículos foráneos.
En este punto, el Distrito tendrá que replantear su modelo de gabelas tributarias para híbridos y eléctricos, que hoy cuentan con beneficios del 40% en sus primeros cuatro años de matrícula. A medida que aumenta este parque automotor, la ciudad deja de recibir un recaudo importante. Algo similar ocurre con la sobretasa a la gasolina, donde cae el consumo de gasolina corriente mientras aumenta el extra y el diésel, en parte por la llegada de híbridos y, en perspectiva, por el avance de los eléctricos. En otras palabras, hay que actualizar el modelo tributario conforme cambia la matriz de movilidad.
Mientras tanto, se sigue apostando a ingresos no tributarios, principalmente tasas, multas y sanciones; en último lugar, del bolsillo de los bogotanos. Incluso se prevé que, gracias al Mundial de Fútbol, aumente el recaudo por el impuesto al consumo de cerveza. Lo cual no estaría mal, si no fuera porque también aumentarán los gastos en salud y la siniestralidad asociada a la misma coyuntura.
En resumen, el presupuesto de 2026 muestra una Bogotá que recauda más y se endeuda mucho, pero que también amarra una proporción creciente de sus recursos a gastos permanentes y al servicio de la deuda. El reto ya no es solo cuadrar las cuentas de un año, sino revisar con honestidad el modelo fiscal de la ciudad: evitar sobrecargar a los propietarios de vivienda y vehículos, empezar a pensar cómo se reemplazará la sobretasa a la gasolina en un escenario de electrificación del parque automotor y no depender tanto de supuestos optimistas sobre el crecimiento y el mayor endeudamiento.
ÓMAR ORÓSTEGUI
Director Govlab
universidad de la sabana







