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Colombia

A pesar del tropiezo en el Senado, el oficialismo se aferra a las riendas de la agenda legislativa.

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Pese al traspié en el Senado, el oficialismo logró quedarse con el control de la agenda legislativa
La vicepresidenta y presidenta del Senado, Victoria Villarruel (Fotos: Gustavo Gavotti)

La falta de quórum en la sesión preparatoria que el Senado no pudo realizar ayer constituyó un contratiempo para el Gobierno y, en particular, para la vicepresidenta y líder de la Cámara alta, Victoria Villarruel. Sin embargo, un aspecto significativo pasó inadvertido en la “Casa”: de acuerdo al reglamento, las autoridades actuales mantienen su mandato prorrogado y el oficialismo logró, a pesar de la derrota, no perder el delicado control de la agenda legislativa, uno de los principales objetivos del kirchnerismo, que permaneció atento a la evolución de los acontecimientos.

Se presenta una cronología que especifica cómo el oficialismo ha ido diluyendo su influencia y describe la situación vigente.

El 13 de diciembre de 2023, tras el cambio de autoridades, oficialistas y dialoguistas congregaron 39 legisladores para hacerse con las autoridades del Senado y el reparto de comisiones, en una sesión donde el kirchnerismo intentó abarcarlo todo y quedó en desventaja, contando con 33 votos a su favor.

Con el transcurso de los meses y entre la administración libertaria y la convivencia en la Cámara alta, las relaciones entre las bancadas se deterioraron. No tanto por la falta de comunicación entre los senadores y Villarruel, sino por otro factor que rompe con la lógica de los últimos largos años en el Congreso: actualmente no hay un liderazgo claramente definido en el Senado.

Esta circunstancia no afecta únicamente al oficialismo, más allá de las disfunciones del Gobierno y de Villarruel al intentar realizar los conteos a la vista de todos, sino que impacta también a toda la oposición. Resulta que no existe una sola bancada que no presente divisiones internas. En una Cámara alta fragmentada, alcanzar el número -el primer mandamiento legislativo- para activar el recinto se ha convertido, en este momento, en una tarea casi quijotesca y llena de miserias y astutos que, en medio del desorden, buscan obtener algún beneficio.

Antes del fracaso de la sesión preparatoria, el kirchnerismo había mostrado disposición para no conceder quórum y, en caso de que se iniciara el encuentro, discutir un nombramiento que consideraban injusto respecto a las comisiones y a las autoridades de diciembre de 2023, algo que fue confirmado en febrero del año pasado.

El jefe del kirchnerismo en
El líder del kirchnerismo en el Senado, José Mayans

El Frente de Todos, encabezado por José Mayans, aspiraba a aprovechar las tensiones entre oficialistas y dialoguistas para competir por las secretarías administrativa y/o parlamentaria. La primera es crucial, pues representa tanto los recursos como el núcleo del Senado; la segunda implica el control de la agenda legislativa, un aspecto fundamental para la Casa Rosada. “Con dos o tres dispuestos a unirse a nosotros, estamos listos para ofrecer lo que sea”, aseguró a Infobae un veterano miembro del principal bloque opositor.

Los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano no comenzaron bien su gestión en diciembre de 2023 con Villarruel. Por ejemplo, el primero improvisó un despacho en uno de los pasillos de la Cámara alta debido a una falta de despacho que, ese mismo día, fue resuelta. La segunda aún recuerda respuestas hirientes durante una reunión entre líderes de bloque y la presidenta del Senado.

Con la expulsión del peronista disidente Edgardo Kueider -detenido en un paso fronterizo de Paraguay con más de USD200.000 no declarados-, los 39 se redujeron a 38. En efecto, el radical Víctor Zimmermann concluyó una licencia -debido a un cargo en Chaco- y regresó para que la agenda de las sesiones extraordinarias no fracasara la semana pasada. Ayer, todo su bloque estuvo presente. Muchos no lo deseaban, pero alinearse con el kirchnerismo llevó a los indecisos a reconsiderar su postura.

El sábado, Javier Milei dará inicio a un nuevo periodo de sesiones ordinarias. Las autoridades del Senado permanecen en funciones y, en un próximo encuentro, podrían ser confirmados los mismos 36 que asistieron hoy, salvo el posible reemplazo de María Laura Izzo por Emilio Viramonte Olmos en la crucial secretaría administrativa. Esto se debe a que, ante una igualdad, Villarruel podría desempatar.

No obstante, hay un obstáculo fundamental. Sin 37 senadores presentes en el recinto, no habrá quórum en ninguna sesión. El kirchnerismo, con 34 legisladores, aguarda la oportunidad de recuperar terreno perdido. En el peor de los escenarios, encontrarán ocasiones para atraer a los dialoguistas, como ocurrió con las leyes de jubilación y la que reforzaba el presupuesto universitario. Todo esto, en un año electoral. Un motivo adicional para que el Ejecutivo argumente que un Congreso sin actividad es más conveniente. Hasta ahora, a casi todos les resulta conveniente. Horas atrás, el Frente de Todos anunció que no asistirá el sábado para escuchar a Milei.




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