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Por paradójica que parezca esta afirmación, esa es la gran conclusión de la última encuesta de percepción ciudadana del programa Bogotá Cómo Vamos. Una encuesta que es, quizás, ya un patrimonio de los bogotanos, pues se ha realizado durante más de 25 años; un instrumento que ha permitido evaluar varias administraciones al evidenciar cómo perciben los ciudadanos las acciones del Gobierno.
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De acuerdo con los resultados presentados esta semana, el 57 % de los bogotanos se siente orgulloso de Bogotá, el 61 % cree que es un buen lugar para vivir y el 48 % considera que las cosas van por buen camino.
Cifras que contrastan con la calificación del alcalde: el 34 % tiene una imagen desfavorable de élel 59 % califica su gestión como regular o mala, y el 46 % manifiesta sentirse insatisfecho con la forma en que la Alcaldía invierte los recursos públicos.
Es una situación que parecería ir contra toda lógica, pero en el fondo revela un problema aún más grave: la gente percibe cambios positivos en la ciudad, pero no los asocian con la gestión del alcalde.
Alcalde Carlos Fernando Galán Foto:Catalina Argüello Esguerra / EL TIEMPO
Esto podría interpretarse, en principio, como un problema más de comunicación gubernamental que de gestión pública.. Y aunque esa explicación ayuda a entender algunos resultados, no basta para comprender la percepción que tienen los bogotanos sobre los temas que realmente los afectan.
Para empezar, la sensación de inseguridad en la ciudad es muy alta: el 62 % se siente inseguroel valor más elevado registrado en las últimas dos décadas. La tendencia también se observa en el barrio, donde el 43% de los bogotanos dice sentirse inseguro.
Las razones principales son los atracos callejeros, el consumo de drogas, la presencia de pandillas y los robos a tiendas y negocios. Esta percepción tiende a incrementarse en el caso de las mujeres, razón de más para que la política de seguridad fortalezca su enfoque de género.
Atraco en Usaquen Foto:archivo particular
No deja de llamar la atención que, si bien la percepción de inseguridad es la más alta, el índice de victimización registra valores históricamente bajos en la última décadacon niveles inferiores al 15%. Es decir, cada vez menos personas son víctimas de hurto.
Que la percepción no coincide con la realidad de las cifras puede obedecer, entre otras cosas, a la forma en que la gente se informa –con las redes sociales como fuente principal–, pero también al incremento en la violencia de los atracos, al punto de que las cámaras de video registran cómo las víctimas pierden la vida a plena luz del día y frente a otras personas.
A los temas de seguridad hay que sumar que una tercera parte de los bogotanos manifiesta insatisfacción con el servicio de aseo y recolección de basuras. Esta cifra es ampliamente superada por el porcentaje de personas inconformes con la calidad del aire en la ciudad, que ronda el 55 %.
Montañas de escombros y basura en Bogotá Foto:Milton Díaz / EL TIEMPO
Y eso que Bogotá recibió recientemente un premio por sus acciones en esta materia y por la renovación del parque automotriz.
En movilidad, TransMilenio no logra mejorar en percepción; por el contrario, casi la mitad de los usuarios (48 %) afirma sentirse insatisfecha, 12 puntos porcentuales por encima de lo registrado el año anterior. Mucha de la responsabilidad no recae en la empresa, sino en la situación de orden público, pues son cada vez más frecuentes las afectaciones al sistema como consecuencia de marchas y bloqueos ciudadanos.
Ahora bien, eso no significa que el transporte público no deba mejorar en aspectos como la congestión y los robos, donde sobran razones para la insatisfacción.
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Lo cierto es que Bogotá muestra avances y retos al mismo tiempo, con oportunidades claras para actuar en seguridad con enfoque de género, combatir las pandillas en los barrios, mejorar el sistema de aseo y fortalecer las acciones para mantener el orden público y evitar afectaciones al transporte público.
Y, sobre todo, para darle un giro a las comunicaciones del Gobierno, de manera que deben gravitar exclusivamente alrededor del metro, porque los ciudadanos reclaman resultados y acciones en muchos otros frentes.
OMAR ORÓSTEGUI
Director del Laboratorio de Gobierno de la Universidad de La Sabana
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