Colombia
Los baches que han encontrado en el camino el sistema de transporte masivo de Bogotá

Cabello rubio, estatura promedio y contextura gruesa: esas son algunas de las características de “la socia de TransMilenio”una mujer que fue bautizada con ese alias por internautas que pusieron al descubierto el cobro que hacía de entre 2.000 y 3.000 pesos por permitir que otros ciudadanos ingresaran de manera irregular a la estación San Façon del sistema.
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La mujer, según la empresa de transporte, ya fue identificada y sería reincidente en esa práctica de bloquear manualmente el mecanismo de las puertas automáticas. Además, indicaron que se han adelantado dos operativos en su contra, en los cuales le incautaron tarjetas usadas para el ingreso irregular al sistema y, en otro caso, fue trasladada a un Centro de Traslado por Protección (CTP).
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Actualmente, parece que hubiera más de un “socio de TransMilenio“, porque en portales, paraderos y cualquier estación del Sistema Integrado de Transporte Público se puede encontrar algún vendedor de pasajes. Para algunos ciudadanos, esta práctica, si bien no está permitida y puede implicar sanciones legales como enfrentar cargos por fraude a subvenciones, estafa agravada y concierto para delinquir, resulta ser una “ayudita” cuando se olvidaron de recargar la tarjeta o no se cuenta con ella. Como hay demanda de la compra ilegal de pasajes, la oferta se mantiene.
No validar el pasaje, de acuerdo con la empresa transportadora, tiene tres implicaciones: afecta la experiencia del usuarioimpide hacer la lectura adecuada de la cantidad de pasajeros para enviar los autobuses necesarios y atenta contra la seguridad de quien intenta ingresar de manera irregular al sistema.
Esta es la ‘socia de TransMilenio’. Foto:redes sociales
“Tenemos un trabajo muy en equipo para enfrentar las problemáticas que vemos en nuestro día a día, que son problemáticas de ciudad más que de sistema. Si nosotros, por ejemplo, pensamos en la apropiación indebida del espacio público, los delitos, los potenciales casos de acoso, todo ese tipo de cosas son problemáticas de ciudad, que obviamente también se trasladan a nuestro sistema de transporte público”, reflexionó María Fernanda Ortiz Carrascal, gerente general de TransMilenio.
Pero este sistema de transporte no siempre fue así. Aunque pareciera una imagen imposible de pensar, la estación Avenida Jiménez, por ejemplo, alguna vez no estuvo acechada por ciudadanos habitantes de la calle o raponeros de turno. Los portales no siempre fueron campo de batalla entre colados con armas blancas en mano y guardas de seguridad que impedían su entrada. TransMilenio, para los 2000, fue un lujo y un orgullo; Hoy, la percepción ha cambiado.
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La vida en un autobús
Si alguien me pidiera explicar qué tan importante es el sistema de transporte de Bogotá, la mejor comparación sería con el aparato circulatorio del ser humano, o cardiovascular. Es esa roja que tiene el cuerpo por donde se transporta la sangre, el oxígeno y los nutrientes, entre otros componentes que son necesarios para el organismo. Esos componentes somos todos los ciudadanos que nos trasladamos para dar vida a la capital. Y, como en el cuerpo humano, si algo en esa falla roja, hay repercusiones graves en la salud.
Tal y como lo reconoce Ortiz, el sistema de transporte de Bogotá no necesariamente ha desarrollado problemas propios o independientes de la sociedad; por el contrario, serían expresiones cotidianas de la ciudad que se trasladaron a ese entorno y se potencian al desarrollarse ante los ojos de todos los usuarios.
Autobuses de TransMilenio. Foto:EL TIEMPO
Son las 4:30 am y empieza la operación. Debido a que el sistema de transporte es esa red donde confluye toda la sociedad, también se ha convertido en el lugar, por predilección, de cuanta protesta o bloqueo existe, porque así es como los manifestantes creen que van a ser “escuchadas” sus peticiones, la mayoría de ellas dirigidas al Gobierno Nacional. Sin embargo, la afectación termina siendo para el ciudadano de a pie, que tiene que caminar horas para regresar a casa. A la fecha, van 17’038.926 personas afectadas por los bloqueos que impactan al sistema.
El primer viaje tripulado a la Luna, conocido como la misión. Apolo 11 en 1969duró unos cuatro días en llegar, desde el despegue hasta que los astronautas pisaron la superficie lunar. Los usuarios de TransMilenio, este año, han pasado en total 1.330 horas represadas en los autobuseses decir, un poco más de 55 días, lo que significa que hubieran podido ir a la Luna unas 14 veces, en cambio de perder el tiempo detenidos por los bloqueos.
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Durante este año, según cifras de la empresa de transporte, el sistema se ha enfrentado a un número significativo de eventos que han impactado la operación. Se trata de 993 movilizaciones, contingencias y eventos de alto impacto, que han generado afectaciones en diferentes corredores del sentarse; 83 eventos de vandalismo registrados sobre la flota troncal y zonal, entre los que se destacan daños a vidrios, puertas, validadores, señalización y carrocería de los autobuses.
La parte superior de las estaciones con mayor recurrencia de afectaciones durante los eventos de movilización son: Ciudad Universitaria – Lotería de Bogotá, Universidad Nacional, San Victorino, Museo del Oro y Portal Américas. Para las autoridades, estos puntos presentan mayor sensibilidad operativa debido a su cercanía a centros educativos, zonas administrativas, puntos de concentración ciudadana y corredores de alto flujo peatonal.
Cifras de la Policía de Bogotá dan cuenta de que en lo corrido de este año van más de 2.000 capturas en TransMilenio por diferentes delitos. Los casos más comunes son hurto de celulares bajo la modalidad de ‘cosquilleo’.
Autobuses de TransMilenio en el centro de Bogotá. Foto:archivo particular
Sobre la evasión del pago del pasaje en el sistema, la medición más reciente, que data del primer semestre de este año, registra un aumento de 0,2 por ciento; es decir, se ubicó en un 13,5, mientras que para el mismo periodo de 2024 fue de 13,3. Al margen de esta cifra, el sistema destaca que hay un 86 por ciento de los usuarios que pagan su pasaje.
Algunos de los que ingresan al sistema sin pagar son vendedores informales o músicos que irrumpen la tranquilidad del sistema con una melodía, que a veces es desafinada y otras veces festiva, pero no muchos disfrutan. Venden dulces, elementos de aseo, artículos de belleza o cuanto objeto tenga un valor comercial o permita un intercambio económico.
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Justamente hace un año, el Distrito lideró una importante intervención en seguridad y recuperación del espacio público en la estación ricaurtea la cual, en broma, algunos usuarios se referían como el mercado persa. Tras un plan de choque, los cientos de vendedores informales que se instalaron en el túnel que conectaba la calle 13 con la carrera 30 fueron desalojados, y la percepción de orden y seguridad, cuentan algunos ciudadanos, mejoró notablemente.
Son las 11 pm y termina la operación del sistema. El bus se detiene en un portal y los usuarios descienden. El articulado pasa al área de limpieza y será guardado para que, cuando amanezca, vuelva a emprender una ruta que permita seguir dando vida a ese sistema circulatorio de la Bogotá que nunca para de moverse, aunque sí se ve afectado los bloqueos y el vandalismo.
MIGUEL CASTELLANOS
EN X: @LOQUEOLVIDO
EL TIEMPO







