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promesas de siempre y soluciones invisibles… (Opinión)

Se han escrito miles de columnas rechazando la violencia en el fútbol, miles de comunicados de dirigentes indignados, miles de minutos de silencio que no silencian nada
Lo ocurrido en la noche de este 17 de diciembre de 2025 en el Atanasio Girardot vuelve a sacudir solo porque hoy es noticia. Mañana será otra cosa. Pasado mañana, el olvido. Y en ese ciclo perverso, la violencia regresa intacta, como si no hubieran dicho nada, como si no hubieran prometido nada. (Siempre es lo segundo, nunca lo primero).
La tolerancia, la integración social y el respeto por el otro no se improvisan en la adultez:
Después de cada desmán todos coinciden en lo mismo: ‘Hay que hacer algo’. Endurecer los castigos, aplicar la biometría para ingresar a los estadios, prohibir la entrada a los violentos, cerrar tribunas, anunciar medidas ejemplares.
El problema es que casi nada se cumple. Son anuncios rimbombantes en redes sociales que duran lo mismo que el escándalo mediático. Se habla de soluciones para apagar la crisis del día, no para evitar que el problema vuelva a estallar mañana.
Peleas en Medellín Foto:Jaiver Nieto / EL TIEMPO
Y por eso esta columna, como tantas otras, corre el riesgo de ser repetitiva. Porque ya se sabe qué hay que hacer y no se hace. Porque siguen tratando la violencia como un incendio ocasional y no como una enfermedad estructural. Porque prefieren reaccionar antes que prevenir. Porque es más fácil sancionar después que educar antes.
La verdadera solución no empieza en un torniquete biométrico ni en un decreto de última hora. Empieza mucho antes, en la infancia. En enseñar a los niños a convivir con la diferencia, a entender que alguien puede amar otros colores sin convertirse en enemigo, que pensar distinto no autoriza a odiar ni a matar.
Peleas en Medellín Foto:Jaiver Nieto / EL TIEMPO
La tolerancia, la integración social y el respeto por el otro no se improvisan en la adultez: se forman en edades tempranas. Después, ya grandes, casi todo son pañitos de agua tibia.
Eso sí, conviene decirlo con claridad: no hay que cargarle al fútbol todas las culpas. Una sociedad que todavía lincha, que mata mujeres por el simple hecho de serlo, que acuchilla por un celular, no puede señalar a un balón como origen de todas sus desgracias. El fútbol no crea la violencia: apenas la refleja.
Barras de Nacional. Foto:Secretaria de Gobierno Municipal
Mientras no se asuma esa verdad incómoda, se seguirán escribiendo columnas de indignación… hasta que pase la noticia del día y todo vuelva, una vez más, a empezar.
Barras bravas se enfrentan en Armenia. Foto:Redes Sociales
Posdata: hasta el 16 de enero me tomaré unas merecidas vacaciones; esa fecha porque en Manizales enero comienza tarde tras la feria.
Feliz Navidad y próspero 2026.
Camila Espinosa
Para EL TIEMPO
@Camilanoticia1







