Colombia
Defensoría del Pueblo pide atención humanitaria y alerta por hostilidades en el Catatumbo

Cúcuta amaneció este martes, 23 de diciembre, con la llegada de 11 familias desplazadas, compuestas por al menos 30 personas, provenientes de la vereda Mineiro del municipio de Tibú, Norte de Santander.
El desplazamiento forzado obedecería a los enfrentamientos entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias del Frente 33 de las Farc, que mantiene una disputa en la región del Catatumbo.
En algunos municipios, nadie se atreve a salir de sus casas y el Epl implanta el temor. Foto:archivo particular
La Defensoría del Pueblo hizo un llamado urgente a las autoridades locales para que se garantice la atención inmediata a las familias afectadas.
“Solicitamos a la Alcaldía de Cúcuta ofrecer atención humanitaria inmediatamente a estas familias. Nuevamente hacemos un llamado para que el ELN y las disidencias del Frente 33 desescalen las hostilidades en el Catatumbo, más ahora en una época en que las familias deben tener algo de paz”, señaló la entidad.
La defensora del pueblo, Iris Marín Ortiz, también se pronunció sobre la situación y cuestionó la efectividad de los ceses al fuego anunciados por los grupos armados.
Eln despide un presunto cabecilla en Catatumbo Foto:ARCHIVO PARTICULAR
“Este desplazamiento que se presenta hoy en el Catatumbo evidencia por qué los ceses al fuego anunciados por el ELN, así como por las disidencias del Frente 33 son muy insuficientes, pues no se extienden a las hostilidades que se desarrollan entre estos dos grupos”, afirmó en X.
Marín advirtió que el principal riesgo para la población no proviene de los enfrentamientos con la Fuerza Publicasino de las disputas entre los grupos ilegales.
“Un factor de riesgo serio y real para la población no es tanto las hostilidades entre la Fuerza Pública y estos grupos, sino entre los grupos ilegales”, subrayó.
Desplazados del Catatumbo en el estadio General Santander de Cúcuta Foto:César Melgarejo. EL TIEMPO
La defensora insistió en que, sin un cese de hostilidades entre las organizaciones armadas, las comunidades del Catatumbo no podrán vivir unas festividades en paz.
“Si no hay ceses de los grupos ilegales entre ellos, no tendremos unas festividades de fin de año tranquilas para la gente de los territorios más sufridos. En todo caso, esto no debería pasar nunca, ni en navidad, ni en año nuevo, ni en enero ni en junio. Nunca”, recalcó.
El desplazamiento de estas familias se suma a la crisis humanitaria que atraviesa el Catatumbouna región históricamente golpeada por la violencia, el narcotráfico y la presencia de múltiples actores armados ilegales.
Melissa Munera
Redacción Nación EL TIEMPO.
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