Colombia
es la segunda mortandad del año contra animales domésticos en esta zona

El 23 de diciembre amaneció como cualquier otro día en Campo Alegre, un barrio tranquilo de Barranquilla con parques, familias ya la espera de una nueva noche de navidad. Pero esa mañana, lo que parecía rutina se convirtió en tragedia: dos perros murieron en cuestión de horas, otro cayó casi al mismo tiempo y, en los días siguientes, el conteo se cerró en cuatro perros y dos gatos muertos. En el parque, los vecinos encontraron envases plásticos con una mezcla sospechosacolocados en puntos estratégicos donde las mascotas humanas.
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Mientras el resto de la ciudad se preparaba para una Nochebuena o entrega de regalos, al menos 4 familias se enlutaron por la pérdida de sus ‘peluditos’. El móvil común señalaba envenenamiento con alguna especie de raticida y comida, la cuál estaría colocada principalmente para atraer gatos. Esta casa editorial tuvo acceso a esta deducción mediante el parte veterinario que recibió una de las familias víctimas, quien les dijo que por el contenido y los detalles de las muertes esto era lo más probable.
EL TIEMPO conversó en exclusiva con las familias y recibió sus denuncias con el claro interés de exponer este crudo caso de maltrato animal y hacer un llamado a la prevención para que ese número no crezca más.
“Vinimos con ellos y ahora nos vamos sin ellos”
María Camila Aguirre Baena Llegó a Barranquilla desde Bogotá para pasar las fiestas con su familia. Viajó por tierra para traer consigo a sus “hijos peludos”: Tornilloun Pinscher de 13 años, y Vainillauna labradora juguetona de apenas 3 años y medio. “Queríamos que vivieran la Navidad con nosotros y que Vainilla conociera el mar”, cuenta.
Los perros estaban de vacaciones junto a sus cuidadores. Residían en Bogotá. Foto:cortesia
La rutina del 23 comenzó como siempre: los perros durmieron en la habitación, saludaron con saltos y salieron al parque con su otro cuidador, la pareja de María Camila. Allí, sólo vieron a Vainilla husmeando algo en el césped. “Mi pareja la apartó enseguida, pero no vimos qué era. Pensamos que era normal”, recuerda. Pero algo pasó con Bolt.
El día transcurrió sin señales visibles de afectaciones en los canes. “Ellos estaban perfectos, felices.”, dice. Pero al pasar de las horas, todo cambió. “Mi mamá me llamó llorando: Bolt estaba convulsionando. Intentamos llegar a una clínica veterinaria que estaba abierta, pero murió en sus brazos antes de entrar. Intentaron reanimarlo, sin éxito.”.
Un Pinscher de 13 años había fallecido y el primer pensamiento es que de pronto algo cayó a raíz de su edad. Una falla en su cuerpo, consecuencias a raíz de su edad y cualquier afección que, dolorosamente, le había causado paros y convulsiones hasta abandonar este mundo. Llegaron, lloraron, se despidieron y pasaron horas organizando los actos fúnebres.
Mientras organizaban la cremación, su madre regresó a casa y tuvo que hacer otra llamada: “Vainilla no los recibió como siempre. La encontraron debajo de mi cama, rígida, con la lengua afuera. Ella jamás se metía bajo la cama. Nunca se había escondido allí”. María Camila se quiebra al recordar: “Bolt era el compañero de vida de mi pareja; Vainilla, puntualmente, era mi bebé. La entrené, la llevé a colegios, era parte de todo”.
Bolt y Vainilla, dos de las mascotas asesinadas. Foto:cortesia
María Camila cuenta que decidió hacer el viaje desde Bogotá por tierra, para poderlos traer a sus mascotas. “Fue un viaje bastante lindo. Ellos se portaron súper bien en todo el viaje.y nosotros tenemos videos donde están dormidos con nosotros en la parte de atrás del carro. Se portaron muy bien a pesar de haber sido un viaje tan largo. La verdad es que fue increíble, fue una experiencia muy bonita. Y bueno, lastimosamente vinimos con ellos y ahora nos vamos sin ellos.”, concluye.
10 mascotas envenenadas este año en Campo Alegre
En medio del llanto, la familia salió al parque. Allí hallaron tres envases pequeños, unos tarros plásticos de jabón para chismes, con una mezcla pastosa, colocados en puntos donde los animales suelen jugar. “Estaban puestos como trampas”, dice Alba Aguirre, la hermana de María Camila. Fue entonces cuando otra vecina, Aylza Montenegro, gritó desde su casa que su perro Coqui, de 12 años, también había muerto.
La escena se volvió colectiva. “Salí gritando que me habían matado a los perros”, relata María Camila. “Quería que quien lo hizo supiera el daño que causó“. Llamaron a la Policía, que llegó pero sin pruebas ni cámaras que se acercaron al parque, no hay responsable. “Nos dijeron que necesitábamos identificar o señalar a alguien, pero es imposible. No tenemos ningún indicio”, afirma.
Los gatos fueron encontrados muertos en los alrededores del barrio. Foto:cortesia
Aylza Montenegro perdió a Coqui, su perro de 12 años. “Murió buscando auxilio”, cuenta Nancy Pino, vecina que la acompañó. “No dio tiempo de llevar al veterinario”. El mismo 23, mientras María Camila corría entre clínica y casa, Aylza lloraba sobre el cuerpo de su mascota. “Fue fulminante”repite Nancy.
Nancy salió cuando escuchó al sobrino de Aylza llorando desconsolado por su amigo Coqui. Ella vio todo, Narró que era tristísimo y provocó que muchos en el barrio dejaran completamente a un lado la navidad. A muchas personas les mataron sus amigos, no había tiempo para celebrar. Entre más pasaban los minutos, más eran las familias que reportaban lo que ya era una mortandad.
En total, el grupo de la comunidad vecinal reportó a una corte del 26 de diciembre a seis mascotas muertas. Entre los que están los tres mencionados y otras mascotas cuyos cuidadores también lamentan profundamente esta triste situación. Los hechos han sido condenados por los vecinos, pero el problema es que esto no es la primera vez que pasa.
Nancy aporta un dato que agrava la denuncia: “En agosto pasó lo mismo. Allí murieron cuatro gatos, incluida mi gata.. Nadie hizo nada y también fue por envenenamiento”. Los hechos ocurrieron en el mismo sector, cerca del parquecito. “Es un patrón. No es casualidad”, insiste. La sensación en el barrio es de impunidad y miedoporque hay alguien que coloca veneno, pero no se tiene idea de quién ni porqué.
Los vecinos han puesto panfletos informando de la situación. Foto:cortesia
Los testimonios también denuncian que esto puede ser un grave riesgo sanitario para humanos. “Un niño puede tocar esos envases. Eso es un parque, ahí va todo el mundo y por error uno puede hacer contacto con eso”, advierte María Camila. El veneno, según el veterinario, actúa sin síntomas previos: convulsión y muerte súbita. “Es un peligro para todos”, subraya.
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Esta casa editorial contactó a la Policia Ambiental para preguntar acerca del caso, a lo que esta informado ya estar trabajando en una investigación que aprehenda al responsable.
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