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Se conectan desde 15 ordenadores a la vez

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Entradas agotadas, gradas vacías. Así se vive la Copa Africana de Naciones en Marruecos, donde la ilusión por ver a los ‘Leones del Atlas’ choca con un muro digital y económico. Muchos hinchas ni siquiera pueden acercarse a su selección.

El viernes, el estadio Príncipe Moulay Abdellah de Rabat —casi 70.000 asientos— volvió a mostrar claros en las gradas pese a tener todas las localidades vendidas. Marruecos y Argelia fueron los únicos equipos en agotar su cupo para la fase de grupos, pero el contraste entre los datos oficiales y lo que se ve desde la grada es cada vez más evidente.

Mbappé espectador de lujo en el partido de Marruecos con el 2 de Achraf

“Intenté conectarme a la página web temprano, pero, por desgracia, mucha gente se conectó al mismo tiempo y no pude conseguir una entrada. Estaba completamente lleno”, lamentaba Amin Mazraoui en palabras recogidas por las agencias, que aguardaba a las puertas del estadio antes del duelo ante Mali.

Brahim durante el calentamiento de la Selección de Marruecos

Con difícil solución

Otro seguidor, Hicham, se resignó a ver el partido desde casa: “Todas las entradas se agotaron nada más empezar a buscar”. La asistencia oficial del viernes fue de 63.844 espectadores, más que en el estreno del torneo, pero aún lejos del lleno total. Los revendedores se llevan buena parte de la culpa: acaparan los boletos más deseados y los revenden hasta por diez veces su precio original. Entradas de 50 euros (59 dólares) se han llegado a ofrecer por 500 (590 dólares).

“Hay gente que se conecta con 10, quizá 15 ordenadores al mismo tiempo y compra muchas entradas. Por culpa de ellos no conseguimos ninguna”, insistía Mazraoui, con rabia contenida.

El desajuste también se nota en otros estadios. En el duelo entre Congo y Benín, en el estadio El Barid de Rabat (18.000 plazas), la asistencia se corrigió de 6.000 a 13.000. En otros partidos, las lluvias torrenciales también vaciaron gradas.

El Grand Stade de Tánger, con capacidad para 68.000 espectadores, ofreció una imagen fría y casi desierta durante el Senegal-Botsuana, pese a contar con 18.500 asistentes según las cifras oficiales. La Confederación Africana de Fútbol, organizadora del torneo, no ha respondido a las quejas ni a las preguntas. Mientras tanto, los hinchas marroquíes siguen mirando las vallas desde fuera, soñando con un hueco en su propia fiesta.

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