Colombia
Dedicó 38 años al servicio.

Barranquilla despidió hoy, 29 de diciembre de 2025, a uno de sus servidores públicos más queridos: el teniente Jorge Isaac Castaño Ponzón, oficial del Cuerpo Oficial de Bomberos con 38 años de servicio. La velación se realizó en la Funeraria Los Olivos (sede 38) y su sepelio se realizó en el Parque Cementerio Los Olivos, Vía al Mar, según consta en la esquela familiar compartida públicamente. En medios locales se confirmó el fallecimiento y se destacó su trayectoria como uno de los oficiales más antiguos y respetados de la institución.
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Jorge Isaac Castaño Ponzón ingresó al Cuerpo Oficial de Bomberos de Barranquilla en la década de 1980 y, con el paso de los años, se consolidó como un referente operativo: lideró escuadras en incendios de gran magnitud, coordinó rescates y atendió situaciones de alto riesgo con la serenidad que distingue a los mandos experimentados. Compañeros y subalternos lo definieron como “Intachable y honorable”un líder cuya autoridad se basaba tanto en el conocimiento técnico como en el trato humano en el terreno de la emergencia.
Castaño estuvo en la institución durante 38 años. Foto:redes sociales
Su fallecimiento se produjo el domingo 28 de diciembre en una clínica de la ciudad, donde permanecía internado por complicaciones de saludde acuerdo con reportes periodísticos que reconocieron el testimonio de fuentes institucionales. Desde las primeras horas de esa jornada, la noticia provocó un profundo pesar entre bomberos activos y retirados, así como en amigos y allegados que lo acompañaron en su carrera y en su vida familiar.
El reconocimiento a la trayectoria del teniente Castaño se sustenta en su experiencia operativa y en la capacidad de mando que ejerció en momentos críticos. Fuentes consultadas por la prensa local lo describieron como un oficial que “no improvisaba” y que transmitía confianza a los equipos en terreno, virtud esencial para coordinar acciones en escenarios donde la rapidez y la seguridad son determinantes para salvar vidas y proteger bienes. El hombre era uno de los oficiales más antiguos del Cuerpo de Bomberos, con destacados 38 años de servicio. Algunas publicaciones reiteraron su papel como referente humano y técnico de la institución, cuyo legado se proyecta en generaciones de bomberos formados bajo su guía y ejemplo.
Jorge Isaac Castaño Ponzón, oficial del Cuerpo Oficial de Bomberos. Foto:redes sociales
Compañeros de guardia, algunos de ellos sus subalternos, subrayaron que su liderazgo se sostenía en la cercanía con la tropa y en el respeto por los protocolos, dos pilares que, según recordaron, le permitieron conducir operativos complejos con resultados favorables. Hay quienes lo calificaron de “líder por excelencia”, mientras enfatizaban el vacío que deja su partida en las rutinas de atención a emergencias de la ciudad, donde su nombre se asocia a intervenciones decisivas y prudentes.
La despedida y un legado
La despedida de Jorge Isaac Castaño Ponzón invita a Barranquilla a reconocer el trabajo cotidiano de quienes, desde el cuerpo de bomberos, sostienen la infraestructura de la seguridad humana, siendo profesionales que velan por la prevención, el control de incendios, el rescate, la atención de incidentes con materiales peligrosos y el apoyo en desastres.
La noticia provocó un profundo pesar entre bomberos activos y retirados. Foto:ARCHIVO EL TIEMPO
Su trayectoria pone de aliviar la necesidad de fortalecer capacidades —dotación, formación y bienestar laboral— para que el relevo generacional continúe con estándares altos y con el mismo compromiso que definió la carrera del teniente Castaño. En ese sentido, los mensajes de condolencia difundidos por los medios locales y por compañeros de institución no sólo reverencian su memoria, sino que interpelan a la ciudad sobre la importancia del servicio publico en clave de protección y solidaridad.
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Con esta despedida, el legado del teniente Jorge Isaac Castaño Ponzón no se extingue: permanece en los protocolos aprendidos, en las vidas salvadas y en la ética del servicio que él encarnó durante casi cuatro décadas de guardias, relevos y llamados de emergencia. ese legadocomo coinciden colegas y medios, seguirá marcando la labor de quienes hoy toman el relevo con el compromiso de honrar su memoria, cada vez que suene la sirena y que un equipo se ponga en marcha hacia el lugar del riesgo. Paz en su tumba.
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