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La noche del 24 de diciembre, el gato de Elisa Riveros, Oreo, desapareció en medio del ruido de la pólvora. Los estallidos, sumados a la presencia de un perro en la casa, alteraron al animal, que salió corriendo asustado y no volvió.
Durante casi una semana estuvo desaparecido. Días después, la familia lo encontró escondida en la casa de un vecino, desorientado, sin comer y sin reconocer a su dueña. Aunque logró regresar a su hogar, el episodio evidencia el fuerte impacto que la pólvora tiene en los animales, especialmente en los gatos.
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Aron, el perro de Isabella Eslava, reacciona con pánico ante el sonido de la pólvora. “Cuando escucha un estallido, se esconde, comienza a temblar ya jadear, su corazón se acelera y su cuerpo se calienta”, afirma Eslava. En esos momentos pierde el apetito y solo busca refugio en los brazos de su familia para sentirse seguro.
mascotas Foto:Cortesia.
Con el tiempo, Descubrieron que un baño tibio con manzanilla e hinojo logra tranquilizarlo. Durante el baño se relaja y puede descansar un poco mejor en la noche.aunque siempre necesita estar acompañado, porque no tolera quedarse solo.
La noche de velitas, Mientras toda la familia estaba reunida, un familiar de Nicolás García permitió que dos menores de edad encendieran y lanzaran totes hacia las 9 de la noche. El ruido produjo pánico inmediato entre los animales de la casa. Los perros y gatos comenzaron a esconderse: algunos se refugiaron bajo las camas, otros en rincones del balcón, y uno de los gatos desapareció hasta el día siguiente.
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“La situación más grave la vivida Milú, una perrita de mi abuela que siempre ha sido tranquila y que nunca había cruzado la carretera”dijo García. Asustada por las explosiones, salió corriendo y atravesó la vía, refugiándose en un billar al otro lado de la carretera, donde permaneció encerrada toda la noche sin comida ni agua.
mascotas Foto:archivo particular
Al día siguiente, cuando el establecimiento abrió, Milú intentó regresar a casa. Al cruzar nuevamente la carretera, fue atropellada por una motocicleta. El impacto fue fatal: sufrió un fuerte golpe en la cabeza y murió.
Mientras para muchos la pólvora sigue siendo sinónimo de celebración, para miles de animales en Bogotá representan miedo, desorientación y sufrimiento. Así lo confirman los informes ciudadanos recopilados por el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), que evidencian un aumento significativo en las afectaciones a la fauna doméstica. y silvestre durante la temporada decembrina.
El impacto del ruido en cifras.
De acuerdo con un cuestionario piloto realizado por el IDPYBA durante la celebración de la Noche de Velitas, 167 personas reportaron haber sido testigos de afectaciones a animales por el uso de pólvora. El 99 por ciento de los encuestados afirmó haber observado algún tipo de impactosiendo el miedo o estrés por explosiones la afectación más frecuente, seguido de intentos de huida o desorientación.
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La contaminación del entorno animal por residuos de pólvora, humo y basura también aparece entre las principales denuncias ciudadanas.
Espectáculo con fuegos artificiales en Monserrate durante la época de navidad. Foto:Héctor Fabio Zamora
Los perros resultaron ser los animales más afectados, con más del 72 por ciento de los casos, seguidos por gatos. (13 por ciento) y aves silvestres (12 por ciento), entre otras especies.
Suba, Kennedy y Engativá concentran los reportes
Las localidades con mayor número de eventos reportados fueron Suba, que se concentró cerca del 19 por ciento, seguida de Engativá (14 por ciento) y Kennedy (11 por ciento). También se registraron casos en Fontibón y Ciudad Bolívar (7 por ciento cada una), así como en Puente Aranda, Bosa y Usaquén (6 por ciento cada una). Las localidades con menor número de reportes fueron La Candelaria y Sumapaz.
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En cuanto al horario, el 85 por ciento de las afectaciones ocurrieron entre las 6:00 pm y las 11:59 p.m. metro., mientras que un 10 por ciento se presentó durante la madrugada.
El aumento en las denuncias es notorio frente a mediciones anteriores, lo que refleja una mayor conciencia ciudadana, pero también una persistencia del problema.
Una campaña para dar voz a quienes no pueden hablar.
Frente a esta realidad, el Distrito impulsa la campaña ‘La Pólvora Estalla Mis Sentidos’, una iniciativa que busca sensibilizar a la ciudadanía sobre los efectos del ruido en los animales.
El mensaje es claro: Los animales tienen sentidos mucho más agudos que los humanos. Cada explosión se percibe como una amenaza directa que altera su bienestar.puede provocar lesiones, pérdidas de orientación e incluso poner en riesgo su vida.
mascotas Foto:iStock
La campaña invita a transformar la idea tradicional de fiesta en un acto de empatía y responsabilidad, recordando que celebrar no debe implicar causar miedo ni dolor.
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Los informes siguen abiertos
El formulario dispuesto por el IDPYBA para reportar afectaciones a la fauna abierta doméstica y silvestre continúa, y ya acumula más de 730 respuestas ciudadanas.. Esta información permite construir un mapa de afectaciones y definir dentro de la campaña distrital.
Desde el Instituto se recuerda que el uso de pólvora y pirotecnia constituye maltrato animal, además de representar un riesgo para niños, adultos y el entorno.
Este esfuerzo cuenta con el apoyo de miles de líderes comunitarios y organizaciones barriales. que promueven una cultura de celebraciones sin pólvora, apostándole a unas fiestas en paz con los animales.
Deben comer después que lleguen del paseo y haya pasado un tiempo. Foto:iStock
Recomendaciones para proteger a los animales durante celebraciones
- Mantener a perros y gatos en espacios cerrados, seguros y tranquilos.
- Cerrar puertas y ventanas para disminuir el impacto del ruido.
- Acompañarlos y no dejarlos solos durante las horas de mayor uso de pólvora.
- Evitar amarrarlos o exponerlos al exterior.
- No castigar ni regañar comportamientos asociados al miedo.
- Consulte con un veterinario si el animal presenta crisis de ansiedad severa.
- Reportar cualquier afectación a través de los canales oficiales del Distrito.
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La pólvora dura segundos. El miedo en los animales puede durar mucho más. Bogotá avanza en conciencia, pero la responsabilidad sigue siendo colectiva.
SARA MALAVER
Escuela de Periodismo MultimediaEL TIEMPO
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