Colombia
La última llamada del ex mánager del cantante que da pistas a las autoridades sobre las causas de su muerte ¿qué dijo a sus familiares?

La muerte de Manuel José Páez Álvarez dejó durante el fin e inicio de año muchas dudas en Santa Marta y el país.
Fue hallado sin vida en la parte baja del cerro que conecta El Rodadero con las playas de Inca Inca y Calderón. Su caso activó protocolos judiciales, versiones preliminares y especulaciones. propios de una zona donde antes se han registrado accidentes y hechos de inseguridad. Hoy, tras los avances definitivos de la investigación, las Las autoridades confirmaron que no se trató de un robo, un homicidio ni un accidente. La clave estuvo en una llamada.
LEA TAMBIÉN
La última llamada: la voz que cerró la investigación
Murió el ex gerente de Diomedes. Foto:archivo particular
Isabela Páez Ariza fue la última persona que habló con su padre con vida. Minutos antes de que el cuerpo de Manuel José Páez fuera hallado, él la llamó. No fue una conversación común.
“Se estaba despidiendo. Agradeciendo el tiempo compartido, la vida, los momentos. Dijo que ya no quería estar”, relató la joven a los investigadores. Luego colgó. No volvió a responder llamadas. Horas después, la familia se enteró por las noticias de que había sido encontrado muerto.
Ese testimonio permitió a las autoridades reconstruir con precisión lo ocurrido. Según la propia Isabela, la Policía le manifestó que, tras escucharla, ya tenían claridad de que su padre sabía exactamente lo que iba a suceder.
No hubo forcejeo. No hubo otra persona. No hubo señales de violencia externa.
LEA TAMBIÉN

Sin rastro de delito: lo que encontró la Policía
Murió exgerente de Diomedes Foto:archivo particular
El coronel Jaime Ríos, comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta, confirmó a El Tiempo que el cuerpo de Páez Álvarez fue hallado con todas sus pertenencias.
“Se le encontró su teléfono celular, documentos personales y objetos de valor. De acuerdo con todo el material recopilado y los testimonios familiares, podemos establecer que no hubo un vínculo en esta muerte. Se descarta cualquier posibilidad de robo u homicidio”, afirmó el oficial.
El levantamiento del cuerpo se realizó alrededor del mediodía. Desde ese momento, la hipótesis criminal quedó debilitada hasta ser descartada por completo.
LEA TAMBIÉN

Ansiedad, depresión y una decisión planeada
Murió exgerente de Diomedes Foto:archivo particular
En su testimonio, Isabela Páez también reveló un elemento clave: su padre presentaba antecedentes de trastorno de ansiedad y depresión. Desde hacía un tiempo vivía en Santa Marta, ciudad a la que se había radicado buscando tranquilidad, lejos del ruido mediático que marcaba buena parte de su vida laboral.
La investigación inició que Manuel José Páez organizó cada detalle. Se puso ropa cómoda, la misma que usaba para caminar por esa zona. Subió hasta la parte alta del cerro. Llamó a su hija. Se despidió. Y no hubo marcha atrás. No fue un impulso. Fue una decisión.
Tras conocer los resultados preliminares, Isabela se desplazó hasta Santa Marta para adelantar los trámites legales y reclamar el cuerpo. Su objetivo era trasladarlo a Ocaña, Norte de Santander, para despedirlo junto a su familia.
El proceso fue silencioso, íntimo y cargado de dolor. Sin escándalos. Sin versiones cruzadas. Solo la certeza de una despedida anunciada.
LEA TAMBIÉN

El hombre detrás del éxito vallenato
Manuel José Páez Álvarez no fue un personaje visible en tarimas ni micrófonos, pero sí una pieza clave en la industria musical. Entre 2005 y 2013 vivió su etapa de mayor crecimiento profesional como empresario artístico y manager, siendo parte fundamental de la estructura empresarial de Diomedes Díaz.
Participó en negociaciones, giras internacionales, conciertos y decisiones estratégicas que marcaron una era del vallenato. Su trabajo fue operativo, discreto, detrás del telón. Recorrió el mundo, conoció el éxito y también el desgaste silencioso de la industria.
En sus últimos años, eligió El Rodadero como lugar de residencia. Caminatas, rutina tranquila y una vida lejos del foco mediático definieron su cierre de ciclo.
La investigación concluyó. No hay delito que perseguir ni responsables por señalar.
Su muerte no fue violenta en términos judiciales, pero sí devastadora en lo humano. Una despedida planeada, una llamada final y una familia que ahora carga con la ausencia.
Santa Marta fue el escenario. La llamada, la clave. Y la verdad, aunque dolorosa, finalmente salió a la luz.
Además, te invitamos a ver nuestro documental:
Por Roger Urieles para EL TIEMPO Santa Marta en X @rogeruv.







