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La transición de los emblemáticos carruajes de tracción animal a un moderno sistema de coches eléctricos en el Centro Histórico. de Cartagena ha pasado de ser una noticia de bienestar animal en el contexto del turismo de lujo a una batalla jurídica de proporciones fiscales ‘astronómicas’.
Mientras el Distrito celebra la puesta en marcha del Decreto 2296 de 2025, que el pasado 29 de diciembre sacó de circulación a los viejos y maltratados caballos para dar paso a 62 vehículos eléctricos, el gremio de coches ha respondido con una cifra que ha dejado frío al Palacio de la Aduana: exigen una indemnización que supera los $71.000 millones de pesos.
los empresarios exigen, por ejemplo, 93 millones de pesos por cada caballo. Pero según el Distrito, la mayoría de los equinos padecen enfermedades y están en mal estado de salud por cuenta del trabajo pesado al cual fueron sometidos durante largas jornadas. Hay coches, según fuentes de la alcaldía, que Tienen hasta 5 viejos carruajes con sus caballos.
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La tesis de la indemnización:
¿Cuánto vale el ‘prestigio’ de esa actividad?
Los caballos cocheros de Cartagena ya no pueden circular por el Centro Histórico. Foto:John Montaño/EL TIEMPO
La defensa del gremio, liderada por el abogado Joaquín Torres, también llamado ‘El Rey de las Tutelas’, sostiene que las pretensiones económicas no son un capricho, sino un derecho legal.
Torres calificó las exigencias como “justas”, apoyándose en un peritaje realizado por un contador público que valoró en $700 millones de pesos la compensación para cada uno de los propietarios.
El argumento central de la defensa se basa en dos conceptos clave:
Indemnización por retiro: El pago por la terminación de una actividad económica que el gremio ha ejercido por décadas.
2. El ‘Goodwill’ o ‘Buen Nombre’: Un término contable que se refiere al valor intangible de la reputación y el prestigio acumulado en años por los viejos cocheros. Según Torres, el Distrito está absorbiendo un negocio que ya tiene un nombre y una clientela cautiva, y por ende, debe pagar ese “valor extra”.
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El fantasma de la tutela de 2009
Dumek Turbay y Alejandro Riaño los artífices de la transición. Foto:John Montaño/EL TIEMPO
El conflicto no es nuevo. El abogado Torres recordó que la actividad de los coches está protegida por una tutela presentada en el año 2009. Según su interpretación, cualquier proceso de sustitución debe ser estrictamente concertado y, por encima de todo, debe garantizar la estabilidad laboral de quienes han dependiente de este oficio históricamente.
“Los cocheros están a la espera del pronunciamiento del juez y confían en que el fallo será favorable a sus intereses”, puntualizó Torres, dejando en claro que el gremio no aceptará la transición si no existe una compensación económica de alto impacto.
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El choque de prioridades: ¿Coches o colegios?
Los caballos cocheros ya no pueden circular por el Centro Histórico. Foto:archivo particular
Para la administración del alcalde Dumek Turbay, la cifra solicitada es, a todas luces, desproporcionada. La comparativa fiscal es inevitable: los $71.000 millones que pide el gremio equivalen al costo de construir dos megacolegios en zonas vulnerables como El Pozón o Bayunca, oa la compra de 55 autobuses nuevos para Transcaribe.
Actualmente, el Distrito mantiene la propiedad de los 62 coches eléctricos, que ya ruedan por el casco histórico, bajo un modelo de operación controlado con vigilancia, talleres y estaciones de carga. La oferta institucional de la Alcaldía se ha centrado en:
Vinculaciones laborales directas.
Entrega de capitales semilla para emprendimientos alternativos.
Integración de los antiguos coches como protagonistas del nuevo modelo sostenible.
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El punto de inflexión
Coches eléctricos en Cartagena ya ruedan por el Centro Histórico Foto:John Montaño/EL TIEMPO
La ciudad se encuentra hoy en un limbo jurídico. Por un lado, la prohibición de la tracción animal es un hecho cumplido bajo el amparo de la protección a los seres sintientes; por otro, la amenaza de una “vía de hecho” o un fallo judicial adverso que obliga al Distrito a pagar sumas multimillonarias pone en jaque las finanzas públicas.
El alcalde Turbay ha sido enfático en pedir “altruismo” y dejar atrás los “intereses egoístas”, pero el gremio, respaldado por sus abogados, parece decidido a cobrar hasta el último peso del prestigio que, según ellos, le han dado a Cartagena durante el último siglo.
La pelota está ahora en el despacho de un juez. De su fallo dependerá si la transición eléctrica es el inicio de una nueva era turística o si se convierte en la indemnización más cara en la historia reciente de la capital de Bolívar.
Además, te invitamos a ver nuestro documental:
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
cartagena
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