Economia
“Desentrañando la Economía Colombiana: ¿Qué Porcentaje de Sus Ingresos Destinan los Colombianos a Salvar Sus Deudas?”

Las familias colombianas dieron inicio al 2025 con un alto grado de endeudamiento, aunque todavía enfrentan ciertas limitaciones para adquirir nuevas obligaciones, al menos con el sistema bancario, dado que las tasas de interés aplicadas a los préstamos de consumo continúan elevadas (un promedio de 19,43 por ciento efectiva anual) y a la inestabilidad económica y política que prevalece en el país.
Las estadísticas del sistema muestran que las familias colombianas estarían asignando entre aproximadamente 37 y hasta 50 pesos, por cada 100 pesos de sus ingresos mensuales para el cumplimiento de sus deudas crediticias, que abarcan préstamos bancarios (para consumo y vivienda) y los otorgados por entidades del sector productivo, cuando la recomendación de los especialistas en finanzas personales es que esta partida no supere el 30 por ciento de ese presupuesto familiar.
La información proviene de la central de información financiera TransUnion y del Banco de la República, que coinciden en que a pesar de que esos niveles son sumamente altos, han comenzado a disminuir de manera gradual en los últimos meses.
Es importante resaltar que el indicador de carga financiera de dicha entidad no solo contempla las obligaciones contraídas por las familias con el sector bancario, sino también con el comercio, empresas de telecomunicaciones y otras organizaciones del sector productivo que financian la compra de algunos bienes, productos y servicios.
Las estadísticas de la entidad evidencian que tras la pandemia, la carga financiera de los hogares —que mide la proporción del ingreso mensual estimado que los consumidores destinan al pago de sus deudas— comenzó a incrementarse hasta alcanzar un porcentaje del 37,8 por ciento en diciembre de 2023, a partir del cual inició un descenso gradual que los llevó al 36,9 por ciento un año después, tan solo 9 puntos básicos menos.
Los datos son más alarmantes si se considera lo que las familias colombianas atribuyen al pago de sus deudas formales, calculado por los expertos del Banco de la República, dado que ese porcentaje oscila entre el 40 y el 49,7 por ciento, según la entidad financiera.
En su más reciente ‘Reporte de la situación del crédito en Colombia’ (diciembre de 2024), la autoridad monetaria especifica que, por ejemplo, la deuda de las familias colombianas con los bancos les representa un coste en sus ingresos mensuales del 40 por ciento, es decir, que por cada 100 pesos que poseen, deben consignar 40 al pago de sus créditos con esas entidades. Para finales de 2023, era menos de 35 pesos, pero a mediados de 2021 superaba los 40 pesos.
Informe del Banco de la República revela incremento en endeudamiento de los hogares. Foto:Rodrigo Sepúlveda/ El Tiempo
Con el sector cooperativo, esta carga financiera en diciembre de 2024 era del 45,9 por ciento, y la misma experimentó un aumento cercano a 16 puntos porcentuales desde finales de 2023 hasta el cierre del año pasado.
Las cifras del banco central son más reveladoras si se analiza el indicador de las empresas de financiamiento, generalmente especializadas en créditos de consumo, ya que el peso de las deudas de las familias colombianas…
con estas instituciones se aproximó de manera peligrosa al 50 por ciento al final del año anterior. Este indicador ha estado disminuyendo desde diciembre de 2023, cuando alcanzó un punto máximo cercano al 60 por ciento.
El nivel de carga financiera de las entidades de financiamiento (CFC) podría ser un indicativo “de una mayor inclinación de estas organizaciones para otorgar préstamos en comparación con los bancos, pero es fundamental considerar que el impacto de su cartera en el total del sistema financiero es reducido”, señaló un exsuperintendente financiero consultado, quien además opinó que “esa carga debería incrementar en la medida que la economía se expanda”.
Alarmas activadas
Solo en el ámbito financiero, la deuda de los hogares (consumo y vivienda) totalizaba más de 326,6 billones de pesos al final del año anterior, de los cuales el 61,9 por ciento pertenecía a cartera de consumo, de acuerdo con datos de la Superintendencia Financiera.
De esa cifra, 18,5 billones de pesos corresponde a obligaciones que a la fecha tenían un retraso superior a 30 días, y mientras la morosidad en consumo disminuyó un 22,6 por ciento anual el año pasado, la de vivienda se incrementó un 16,4 por ciento.
Sin embargo, ¿qué tan alarmante puede ser esta situación tanto para los hogares como para las propias instituciones financieras, considerando que ese nivel de carga financiera podría ser un indicativo de sobreendeudamiento en los hogares, más en un contexto de recuperación económica?
“Los datos sobre carga financiera presentan varias complejidades metodológicas”, advierte un especialista en finanzas, quien aclara que, en general, algunos índices incluyen variables que no son estrictamente carga financiera, como por ejemplo, compras en tarjetas de crédito a plazo único o algunos no cuentan con la totalidad de los ingresos de las personas.
Y al preguntarle sobre qué nivel de esta carga financiera debería activar las alarmas de las autoridades, los bancos y los propios hogares, mencionó que “la norma internacional establece que la deuda financiera como proporción del ingreso (de los hogares) debe situarse por debajo del 30 por ciento, como un nivel razonable de endeudamiento; entre 30 y 40 por ciento, como un nivel de precaución, mientras que por encima del 40 o 45 por ciento se considera sobreendeudamiento de los hogares“.
El experto destacó que, tras la pandemia (2020), estábamos alcanzando los niveles más altos debido a la cantidad de personas que se endeudaron en consumo. Ese año marcó un récord histórico alrededor del 34,2 por ciento, cifra que comenzó a descender desde 2022 en respuesta a las medidas implementadas por la Superfinanciera.
Los hogares están utilizando menos sus tarjetas de crédito. Foto:iStock
Alteración de la tendencia
Clara Inés Guzmán, especialista en finanzas personales y asesora financiera en la administradora privada Skandia, advierte que esos niveles de endeudamiento son sumamente elevados, considerando que la población colombiana no posee una cultura ni hábitos de ahorro e inversión, así como tampoco cuenta con ingresos altos, lo que conduce a pensar que estas deudas son en su mayoría para consumo, lo cual es muy perjudicial para el balance financiero de las familias.
Agregó que “las cifras también reflejan las dificultades que enfrentan cientos de familias para satisfacer sus necesidades básicas, viéndose obligadas muchas veces a recurrir a créditos”,
especificó.
Aunque el grado de endeudamiento de los hogares colombianos genera ciertas preocupaciones, existen quienes opinan que hay indicios que apuntan a que esta problemática comenzará a mejorar en el futuro. Entre estos indicios se encuentran el cambio en la tendencia del indicador de carga financiera, una disminución en el saldo de mora de la cartera, un uso reducido de las tarjetas de crédito y una gestión más cautelosa del endeudamiento tanto por parte de los hogares como de las entidades financieras al momento de aprobar nuevos créditos.
En su reporte, el Banco de la República indica que: “Durante el cuarto trimestre de 2024 se evidenció una disminución de este indicador (carga financiera) para las CFC y los bancos, mientras que para las cooperativas el indicador mostró un incremento, continuando con la tendencia que se observa desde septiembre de 2023”.
La cartera en mora del sistema financiero, por otro lado, reportó al finalizar 2024 una disminución del 7,4 por ciento en términos reales anuales. Únicamente el saldo de los créditos de consumo morosos disminuyó en ese mismo año un 22,6 por ciento, conforme a la Superfinanciera.
Por otro lado, el interés por crédito ha disminuido. El uso de tarjetas de crédito bajó un 20 por ciento mientras que la demanda de créditos de libre inversión lo hizo a un ritmo del 20,4 por ciento, de acuerdo con un informe reciente sobre el crédito de TransUnion correspondiente al cuarto trimestre de 2024.
“Durante un período de estanflación y altas tasas de interés, como el que hemos experimentado en Colombia en los últimos dos años, los consumidores han tenido que ajustarse a estas difíciles circunstancias económicas, aunque no todos estaban preparados para hacerlo de manera inmediata”, expresó Virginia Olivella, directora Senior de Investigación y Consultoría de TransUnion Colombia. “Ahora, los consumidores se han habituado a estas presiones y están aprendiendo a manejar mejor sus deudas y sus presupuestos”, agregó.
Desde el ámbito financiero, con el objetivo de que dicho nivel de carga se reduzca, han implementado una política más rígida al momento de conceder nuevos créditos, según se desprende de la encuesta realizada por el Banco de la República a las propias entidades crediticias.
“En el cuarto trimestre de 2024, los indicadores del cambio en las exigencias para el otorgamiento de crédito de las carteras de consumo, comercial y microcrédito mostraron un balance negativo, lo que indica una postura más estricta”, indica el informe.
No obstante, según el reporte, “las expectativas para el primer trimestre de 2025 anticipan condiciones menos restrictivas que las del periodo actual (último trimestre de 2024), teniendo en cuenta que en todos los tipos de cartera se prevé que una mayor proporción de bancos mantenga inalteradas o disminuya las exigencias para la concesión de nuevos créditos”.







