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Aunque el término cirugía robótica comenzó a mencionarse hace más de tres décadas, su adopción global se consolidó especialmente en los últimos 20 años.
Según un artículo de la Revista Ciencias Básicas en Salud, la cirugía asistida por robot registra un crecimiento anual de hasta el 15 por ciento a nivel mundial y, solo en 2020, en Estados Unidos se realizó cerca de 1,24 millones de procedimientos, con tasas de éxito que alcanzan el 95 por ciento.
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Una escalada global, más de 6.500 sistemas quirúrgicos Da Vinci están instalados en 67 países y más de 55.000 cirujanos han sido capacitados para su uso.
Robot Da Vinci. Foto:suministrada
En Colombia, la adopción de esta tecnología ha sido progresiva y desigual. El mismo análisis académico señala que la primera cirugía robótica del país se realizó en 2010, en la Clínica de Marly.
Catorce años después, el panorama sigue siendo limitado: solo existen ocho robots quirúrgicos activos en todo el país, todos ubicados en Bogotá. Hasta junio de 2023, se habían realizado aproximadamente 4.000 de estos procedimientosde los cuales 2.600 correspondieron a urología, principalmente cirugías de cáncer de próstata.
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Tecnología concentrada en la capital
Esta realidad convierte a Bogotá en una excepción dentro del sistema de salud colombiano. Para el doctor Germán Gómez, jefe del programa de cirugía robótica, trasplantes y cirugía vascular de la Clínica del Countryla centralización responde a factores estructurales.
“Hoy la cirugía robótica en Colombia se circunscribe exclusivamente a Bogotá. Hay iniciativas en otras ciudades, pero aún no cuentan con la aprobación regulatoriael volumen de pacientes o el entrenamiento personal necesario”, explicó a EL TIEMPO.
Primera fase del CTIC en el norte de Bogotá Foto:Foto: archivo CTIC
Además del país, los programas activos se encuentran en la Fundación Santa Fe de Bogotá, la Clínica Shaio, la Clínica de Marly, el Instituto Nacional de Cancerología, el Hospital San José Centro, el Hospital Infantil Universitario San José y el CTIC. Aunque existen intereses en ciudades como Cali, Medellín y Barranquilla, su implementación todavía enfrenta barreras económicas, técnicas y humanas.
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Crecimiento acelerado del programa del País
El programa de cirugía robótica de la Clínica del Country es uno de los más recientes del país, pero también uno de los que más rápidamente se ha consolidado. El robot Da Vinci Xi, de última generación, fue aprobado en diciembre de 2024 y llegó a la institución en abril de 2025. Nueve días después, se realizó el primer procedimiento.
“Un programa de cirugía robótica suele tardar entre año y medio y dos años en completar sus primeros 100 casos. Nosotros lo hicimos en siete meses”, señala Gómez.
Actualmente, la clínica realiza más de 20 procedimientos mensuales, un crecimiento que, según el especialista, se explica por la experiencia previa de su equipo médico.
“El programa puede ser nuevo, pero la experiencia no. Tenemos urólogos, cirujanos gastrointestinales, hepatobiliares y coloproctólogos con más de diez años. operando con cirugía robótica en otros centros”, afirma.
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El robot Da Vinci Xi permite al cirujano ampliar el órgano y en 3D Foto:Foto: archivo CTIC
Qué es y qué no es la cirugía robótica
Contrario a la creencia popular, el robot no opera de manera autónoma. Se trata de una cirugía mínimamente invasiva asistida por tecnología robótica, en la que el cirujano controla cada movimiento desde una consola ergonómica. con visión tridimensional, alta definición y magnificación de hasta diez veces.
La Fundación Santa Fe de Bogotá define la cirugía robótica Da Vinci como una técnica que combina medicina, robótica e ingeniería biomédica para mejorar la precisión quirúrgica. en procedimientos complejos, especialmente en espacios anatómicos reducidos.
El sistema permite filtrar los temblores de la mano del cirujano, ampliar el rango de movimiento y reducir las imprecisiones involuntarias.
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“El robot no es una especialidad médica. Es una tecnología que se aplica dentro de una especialidad. El cirujano debe ser experto en su campo y luego entrenarse específicamente para usar el robot”, enfatiza Gómez.
En la Clínica del Country, los cirujanos deben cumplir certificaciones internacionales avaladas por la empresa fabricante y pasar por comités internos que evalúan su idoneidad para operar con esta tecnología.
De la urología a la cirugía multiespecialidad
En Colombia, la cirugía robótica ha estado tradicionalmente asociada a la urología, especialmente al tratamiento del cáncer de próstata. La prostatectomía radical asistida por robot es hoy considerada el estándar de oro en muchos países, por sus mejores resultados en control oncológico, continencia urinaria y preservación de la función sexual.
Este es el lugar preferido por Juan Daniel Oviedo. Foto:Milton Díaz
No obstante, en Bogotá el uso del robot se ha diversificado. La Clínica Shaio, que cuenta con el sistema Da Vinci Xi desde 2016, ha realizado más de 600 procedimientos en cinco especialidades, incluyendo cirugía cardiovascular, coloproctología, torácica y general. La Clínica de Marly, pionera en el país, mantiene programas activos en urología, ginecología, cirugía bariátrica, tórax y oncología.
Por su parte, el Hospital Infantil Universitario de San José incorporó este año dos robots Da Vinci, ampliando el acceso a cirugías de alta complejidad incluso en pacientes pediátricos y fortaleciendo la formación de futuros especialistas.
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En entrevista con Citytv, el doctor Sergio Parra, rector del hospital mencionó que “con la incorporación de esta tecnología, se espera impactar al menos 14 programas de formación médico-quirúrgica, fortaleciendo la atención de los pacientes en Bogotá y en todo el país.y aportando además a la formación de futuros profesionales que ejercerán en Colombia y en el ámbito internacional”.
En el Country, el enfoque es marcadamente oncológico y multiespecialidad. “Cerca del 85 por ciento de nuestros pacientes operados con robot tienen cáncer. También realizamos cirugías híbridas y procedimientos donde intervienen dos especialidades distintos en un mismo acto quirúrgico”, explica Gómez.
SHAIO Foto:SHAIO
Beneficios clínicos y barreras de acceso
Entre los principales beneficios de la cirugía robótica se destacan la menor invasión, menos sangrado, menor dolor postoperatorio, estancias hospitalarias más cortas y una recuperación más rápida. En oncología, diversos estudios muestran resultados iguales o superiores a los de la cirugía abierta o laparoscópica convencional.
Sin embargo, el acceso sigue siendo uno de los principales retos. Las plataformas robóticas y sus insumos implican altos costos, lo que limita su expansión y cobertura dentro del sistema de salud.
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“Cuando se mira solo el costo del procedimiento, la cirugía robótica parece más cara. Pero si se analiza precio-efectividad, menos complicacionesmenos días de hospitalización, en muchos casos termina siendo igual o incluso más eficiente”, señala Gómez.
Actualmente, el acceso depende en gran medida de la medicina prepagada, pólizas de salud o pagos complementarios por parte de los pacientes. Para los usuarios del sistema público, la disponibilidad sigue siendo muy restringida.
Cirugía Foto:iStock
Un futuro que se proyecta desde Bogotá
A mediano plazo los especialistas prevén una expansión gradual de la cirugía robótica hacia ciudades como Cali y Medellín. Sin embargo, Bogotá seguirá siendo el principal referente del país.
“Esto no es el futuro, es el presente. La cirugía robótica va a seguir creciendocomo ocurrió con la laparoscopia. Pero su implementación debe ser estructurada y responsable; no se trata solo de comprar un robot, sino de tener el talento humano, los pacientes y la planificación adecuada”, concluye Gómez.
Mientras tanto, la capital consolida su liderazgo en esta transformación tecnológica que redefine la práctica quirúrgica en Colombia y plantea nuevos desafíos en términos de acceso, equidad y sostenibilidad del sistema de salud.
SARA MALAVER
Escuela de Periodismo MultimediaEL TIEMPO
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