Colombia
¿Qué vas a pasar en el conjunto residencial Metrópolis en Bogotá?

Durante los últimos meses, el nombre de Metrópoli comenzó a reaparecer en las noticias de la ciudad, debido a la implementación de un modelo de desarrollo urbano orientado al transporte público. Bajo este esquema la empresa TransMilenio asume también el rol de gestor de desarrollo urbano, es decir, entra al negocio inmobiliario.
El modelo busca Aprovechar el suelo ubicado alrededor de estaciones y corredores estratégicos para desarrollar vivienda, comercio y espacio público. en alianza con el sector privado y así generar fuentes de ingresos para la sostenibilidad del sistema. En este contexto, la Ciudadela Metrópolis aparece como el primer proyecto privado de renovación bajo este esquema.
Este conjunto residencial está ubicado sobre la avenida 68, entre las calles 68 y 80, un corredor clave donde avanza la construcción de la troncal de transporte público.
El plan contempla una intervención profunda de un amplio sector. Parte de las estructuras actuales (entre las unidades 22 a la 27) dará paso a un desarrollo de mayor densidad, con seis torres entre 25 y 29 pisos, cerca de 2.450 viviendas, comercio en los primeros niveles y espacios comunes integrados al entorno urbano.
Vista aérea de las unidades de la Ciudadela Metrópolis que serán intervenidas y demolidas. Foto:Milton Díaz. EL TIEMPO
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Por ello, cuando se anunció el proyecto, estallaron las especulaciones sobre si la Ciudadela iba a desaparecer y si los habitantes de los 280 apartamentos eran víctimas de la ‘gentrificación’. “Nosotros llevamos desde el 2017 trabajando en esto —explica Jairo Rodríguez, residente de la unidad 24—. Todos los propietarios nos hemos unidos para mejorar esto, porque es nuestro patrimonio familiar”.
40 años de historia
Hablar de Metrópolis únicamente como un proyecto sería inapropiado. Después de todo, no es un lote vacío: es un conjunto residencial habitado, construido en los años 80, que Durante décadas fue referente de la clase media bogotana en el occidente de la ciudad.
Un comercial difundido en la televisión en 1985, cuando la constructora Pedro Gómez y Compañía y Multicentros SA anunció su desarrollo, lo promovía así: “En el norte de Bogotá, cerca de todo con Múltiples vías de acceso, otra gran ciudad crece dentro de la ciudad, Metrópolis, el lugar ideal para vivir con comodidad y autosuficiencia. Un verdadero hogar en un mundo aparte (…) construimos un mejor modo de vivir”.
Hoy, 40 años después, así anunció la Alcaldía de Bogotá el proyecto de renovación, el pasado 21 de noviembre: “Nuestra ciudad ha hecho muchas inversiones en transporte público, TransMilenio, ahora se está haciendo metro. Pero en el pasado no hemos aprovechado esas inversiones para transformar los entornos alrededor de las estaciones y conectar mejor a la ciudad, ya no solamente en términos de movilidad, sino en todos los servicios y lo que puede ser una ciudad para la ciudadanía. Por eso, este será un punto de partida de un proyecto nuevo, donde vamos a transformar la ciudad a partir del transporte público”.
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A partir de ahí, la idea aparente de que un barrio completo desaparecerá se repetirá en las redes sociales, titulares y conversaciones. Pero esta narrativa no solo es incompleta, sino que deja por fuera a los verdaderos protagonistas: los residentes. La Unidad de Pódcast de EL TIEMPO recorrió con algunos de ellos las zonas comunes y apartamentos.
Para estos vecinos, esta transformación no es una demolición: es la única salida que encontró una comunidad para proteger su patrimonio que, como ellos mismos lo dicen, se ha ido deteriorando con los años.
La renovación dará paso al proyecto inmobiliario de TransMilenio. Foto:Milton Díaz. EL TIEMPO
“Nos quedamos acá, los viejos. Todos los muchachos han ido saliendo y esas actividades de diciembre, la novena, dan oportunidad a que los muchachos vuelvan y estén, pero los que estamos acá somos los viejos”, afirma Juan Manuel Triana, residente de la unidad 25: “Y por viejos, estoy hablando de más de 50 años. Otros de 70, otros de 60”.
“Es lo único que tenemos. Es lo de nuestra vejez”complementa su vecino Germán Álvarez. “Es la única esperanza de recuperar nuestro patrimonio. Pues ¿cuánto vale un apartamento así deteriorado? En condiciones normales, así fuera de segunda, vale 500 millones de pesos, promedio. Así como está inclinado ¿tú lo comprarías por 500, inclusive por 300?”, pregunta Triana, quien además es arquitecto.
“Añoramos poder vivir acá unos años más y nuestros últimos años, pues, en algo digno. Vivir en otras condiciones y que mejore nuestra calidad de vida”, añade Jorge Rodríguez.
Añoramos poder vivir acá unos años más y nuestros últimos años, pues, en algo digno. Vivir en otras condiciones y que mejore nuestra calidad de vida.
jorge rodriguezResidente de Metrópolis
Sentimientos encontrados
Ellos han vivido en este conjunto 35 y 20 años, respectivamente. Aunque les cuesta imaginar cómo serán estos edificios de cinco pisos convertidos en megatorres y temen por el desarraigo, coinciden en que la transformación del sector es una oportunidad para avanzar junto con una ciudad que se está transformando constantemente.
“Es una sensación de doble filo, porque siempre le queda a uno la duda: ‘¿Será que no nos van a dejar a medias?’. Pero hay que ser positivos”, agrega Rodríguez.
“Esto es nuestro hogar. Si no tuviéramos los problemas de asentamiento, ni siquiera hubiéramos evaluado esa posibilidad. Pero desafortunadamente se tiene que pensar no solo en el asentamiento, sino en otras necesidades, como por ejemplo los ascensores que se pueden instalar fácilmente. Como diseñador lo puedo lograr, pero ¿cuánto nos vale eso? Primero, el costo de nivelar los edificios, mantenimiento de pinturas, de los tanques, etcétera”.
Es la única esperanza de recuperar nuestro patrimonio. ¿Cuánto vale un apartamento así deteriorado?
juan manuel trianaresidente
Señalando la falla en uno de los corredores de acceso a su torre, en el que tiene que agacharse para poder pasar, cosa que no tenía que hacer antes, Triana explica que su edificio se ha asentado aproximadamente un centímetro cada año. Tuvieron que nivelar con cemento un escalón de acceso que simplemente desapareció.
“Elos, la constructora, lo ven como una buena oportunidad de negocio de comercio y nosotros lo vemos como el renacer dentro de esta ciudad y tenemos que aceptar esos cambios”, explica Triana.
Amenaza de ruina
En 2021, con la expedición del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), Metrópolis quedó bajo la figura de ‘consolidación urbana’ que, en la práctica, significó que durante más de una década el conjunto no podía transformarse, aún cuando sus edificios empezaban a mostrar el paso del tiempo. Este proceso involucra a las unidades 22 a la 27, sobre la avenida 68, entre los almacenes Éxito y Alkosto.
Juan Sebastián Ramírez es uno de los habitantes más jóvenes y ha sido una de las voces clave para entender el proyecto, al explicarles a sus vecinos de manera pedagógica lo que vendrá.
“Ya habíamos escuchado sobre la intención de renovar esta urbanización. Uno de ellos es la inclinación, que no es ningún secreto. La mayoría de los edificios presentan inclinación y eso, desde lo que uno ve como ciudadano, acarrea costos altos en la administración”.
“Tuvimos una iniciativa, amparados en el POT, que fue declararnos bajo una figura contemplada allí, llamada ‘amenaza de ruina’ –explica Ramírez–. Fuimos a la alcaldía local de Engativá; ellos vinieron, hicieron una proyección y realizaron unos estudios. Esos estudios se basaron en una norma técnica aprobada por el mismo POT. Nos dijeron que Metrópolis tenía la posibilidad de acogerse a ese concepto de amenaza de ruina. Era reconocer que la estructura era segura en ese momento, pero que, dadas esas condiciones, en algún punto iba a colapsar”.
“Estos edificios, cuando se construyeron, desafortunadamente –sostiene el arquitecto Triana–, el diseñador estructural no tuvo en cuenta el centro de gravedad para igualarlo con el centro de masa. Al presentar eso, los edificios podían tener inclinaciones. El que hizo el estudio de suelos en esa época, Luis Fernando Orozco, sugirió hacer pilotaje. El constructor Pedro Gómez hizo placas flotantes”. El tema fue motivo de demandas en su momento.
“Adicional a eso, se dejaron unos árboles muy cerquita a las edificaciones. Esa necesidad de los árboles de mantenerse vivos hacen socavar y desecar el terreno ya medida que crecen necesitan más raíces y socavan y dañan”, comenta Triana.
Enderezar los edificios sería posible, pero el costo es inalcanzable para los residentes: millas de millones de pesos por bloque, sin garantía de que la inclinación no vuelva a aparecer. “El gran porcentaje de residentes somos pensionados”, comenta Rodríguez: “Es nuestra vivienda la que logramos con esfuerzo conseguir. Le da a uno esa nostalgia, pero también hay que mirar la situación en que estamos, ¿no?”.
“En mi caso, no podemos usar el baño principal porque no sirve. Constantemente hay que destapar las cañerías; incluso compramos una máquina para hacerlo más seguido”, agrega.
El futuro de Metrópolis
En términos generales, el ambiente es esperanzador. La comunidad exige compromisos y también confía en que las promesas que les hicieron las cumplirán.
“Todos estamos ilusionados, de verdad, porque esto significa mejorar la calidad de vida, sobre todo en los años que nos quedan. Cada año que pasa se siente más (…). Incluso a las abuelas les cuesta mucho subir las escaleras (…). Por eso soñamos con el otro apartamento, que sí tiene ascensor. Así ya podemos subirlas, llevarlas, movernos mejor”, concluye Rodríguez.
Las condiciones negociadas por los habitantes y la constructora Arquitectura y Concreto son claras y entregadas por escrito a los residentes. primero es el trueque de apartamentos: la firma garantiza que el metraje de sus apartamentos actuales será respetado y aumentado en aproximadamente un 10 por ciento (correspondiente a un balcón) en la nueva construcción.
Segundo, el arriendo y la mudanza estarán cubiertos: la constructora costará el arriendo durante el tiempo que duren las obras, desde el momento en que salen hasta que regresan. Además, les cubren los costos de mudanza, ida y vuelta.
En tercer lugar, opciones Múltiples: los propietarios pueden elegir entre recibir su apartamento nuevo, venderlo a la constructora o canjear por una unidad en otro proyecto de la firma.
Para entender este proyecto es necesario verlo con empatía, reconociendo que la evolución urbana fue, en este caso, el camino más sensato para mejorar la calidad de vida de quienes con esfuerzo construyeron su hogar. Sin embargo, los residentes insisten en que las promesas no pueden quedar en el aire.
VALERIA TORRES ARIAS
Escuela de Periodismo MultimediaEL TIEMPO







