Colombia
habían salido de su casa con la ilusión de conocer Medellín

Los que serían días de descanso en este comienzo del 2026 terminaron convertidos en una pesadilla de dolor y muerte para una familia oriunda del municipio de Cartagena del Chairá, Caquetá, que fue asesinada el pasado 6 de enero por delincuentes encapuchados de los que hoy no se tienen pistas de su desfile.
Las autoridades confirmaron que las víctimas de este triste desenlace son los esposos Jesús Antonio Canizales Rivera, 48 años, y Yineth Soto Sánchez, 43, asesinados a tiros en presencia de sus hijos de 7 y 18 años en hechos que sucedieron en la carretera principal del departamento del Huila, en cercanías de la represa El Quimbo. Junto a ellos también murió su compadre, Ovier Martínez, 51 años.
“Mis papás querían darse un paseo bonito por Medellín y conocer los encantos del municipio de Guatapé, Antioquia, pero ese sueño se vio frustrado por la inseguridad que vivimos todos”, afirmaron los hijos de los esposos Canizales Soto.
“Mis padres eran personas buenas, nacidas y criadas en el campo, dedicaron su vida a la cría de ganado y la venta de leche en Cartagena del Chairá. No le hicieron daño a nadie”, agregó.
Jesús Antonio Cañizales, hallado sin vida en el embalse del Huila Foto:archivo particular
La historia de esta noticia comenzó el pasado 6 de enero cuando la familia Canizales Soto, junto a su compadre, Ovier Martínez Vargas, decidió salir hacia Medellín en una camioneta Toyota Hilux, de placas LUR 121, pero, hacia las 9 de la noche de ese día fueron atacados por delincuentes que se movían en una camioneta de 4 puertas, de la cual las autoridades tratan de establecer con precisión sus características.
Junto a la familia Canizales viajaban sus hijos Ángela, de 7 años, y Darwin Fernando, de 18, quienes “estaban muy felices y no dormían de pensar en el paseo a la ciudad de Medellín”. También viajaban la esposa de Ovier Martínez y una hija menor de edad.
La ultima llamada
En la casa de Cartagena del Chairá, la familia Canizales Soto recuerda la última llamada por celular con su hermano de 18 años, a las 8:30 de la noche del 6 de enero. El joven les comentó que “todo estaba bien en la vía, sin inconvenientes, y que habían parado a comprar comida y dulces”.
Sin embargo, cuando la Toyota Hilux pasó por el municipio de Garzón y siguió hacia Neiva, fue interceptada de manera violenta por otra camioneta de 4 puertas de la que descendieron hombres encapuchados con armas de fuego.
“Mi hermano nos cuenta que a la fuerza los bajaron a todos del carro y, apuntándoles con armas de fuego, los subieron a la otra camioneta que al instante avanzó velozmente por esta carretera central”, señaló.
A su paso por el viaducto de la represa El Quimbo, cerca de los municipios de El Agrado y El Pital, al parecer, en medio de un forcejeo, los delincuentes le dispararon con arma de fuego a la señora Yineth Soto por lo que, preso del temor, el hijo de ella decidió lanzarse del vehículo en movimiento para ponerse a salvo logrando esconderse entre árboles y matorrales de la zona. De la misma manera los delincuentes asesinaron a Ovier Martínez sin darle oportunidad de defenderse.
Luego, los hombres armados detuvieron la marcha de su vehículo lanzando 2 cuerpos ensangrentados a la carretera con lo que la niña de 7 años, hija de Yineth Soto, no tuvo otra opción que permanecer largo rato junto a ellos. En medio de la confusión y la oscuridad de la noche, la esposa de Ovier Martínez y su hija corrieron y se alejaron del peligro.
Uno de los cuerpos sin vida fue hallado en la represa El Quimbo Foto:archivo particular
En la oscuridad los delincuentes hablaron en voz alta de asesinar también al ganadero Jesús Antonio Canizales con lo que él, preso del miedo y para ponerse a salvo, dio unos pasos y se lanzó desde una altura de 30 metros a las aguas de la represa El Quimbo, con tan mala suerte que falleció y un día después su cuerpo fue encontrado por rescatistas de la Defensa Civil del municipio de El Pital, Huila.
Lo que siguió en este tenebroso recorrido por tierra fueron los incesantes pedidos de auxilio de parte de la niña de 7 años y su hermano, quienes, milagrosamente, salvaron sus vidas.
“Mi hermano pensó que lo matarían pues lo buscaron entre los matorrales. Gracias a Dios salió ileso”, dijeron los integrantes de esta familia y confirmaron que el cuerpo de su padre presentaba un disparo de arma de fuego en una de sus manos.
Sin pistas de los autores
De los delincuentes no se sabe nada ni hay pistas de ellos, y lo que sí se pudo establecer es que a todos los integrantes de este viaje los despojaron de dinero en efectivo, así como de relojes, celulares y anillos de su propiedad. La familia también corroboró que la camioneta Toyota, modelo 2023, fue robada y no ha sido recuperada por las autoridades.
“Del carro no se sabe nada”, dijeron.
La acción violenta dejó huérfanos de padre y madre a cinco miembros de esta familia oriunda de Cartagena del Chairá, dedicada de lleno a la ganadería.
“La casa y la finca quedaron solas, mis padres eran el alma y vida de nuestra familia. Estamos tristes, desesperados, no sabemos para dónde coger ni qué hacer”, afirmaron y agregaron que las exequias de las víctimas de este ataque se cumplieron el 10 de enero en el cementerio de Cartagena del Chairá.
“El pueblo entero y las autoridades del municipio nos han acompañado en estos días tan dolorosos”, aseguró.
Las exequias de las 3 víctimas se cumplieron el 10 de enero en Cartagena del Chairá. Foto:archivo particular
Las posibles causas
La familia cree que el caso podría tener como causa el robo de la Toyota y los objetos personales, pero se quejaron pues ni la Fiscalía General de la Nación ni la Policía del Huila los han contactado para informarles cómo avanzan las investigaciones.
“Exigimos a las autoridades que todo sea esclarecido y que los responsables sean capturados y condenados”, señaló.
Jhon Mario Casanova, comerciante del Caquetá, describió a los esposos Canizales Soto como una familia trabajadora que ha salido adelante “a punta de mucho esfuerzo, sudor y trabajo”.
“Me quitó el sombrero ante esta familia. Don Jesús Antonio amaba la ganadería, adoraba el campo, lo recordaremos por siempre como un hombre honesto y responsable”, dijo Casanova.
La Policía del Huila señaló el día de los hechos que “continuamos con la búsqueda, recolección de información y verificación de cámaras y testimonios, con el fin de ubicar y capturar a los responsables”.
FABIO ARENAS
Para EL TIEMPO







