Colombia
100 colegios en Bogotá quedan en riesgo de cerrar por alza del 23 % en salario mínimo: denuncian rectores de instituciones

En el último brillo, los colegios privados de bogotaá han venido enfrentando una serie de situaciones que afectan sus ingresos y, por tanto, la posibilidad de sostener la operación. Esto ha llevado a muchos a cerrar sus puertas.
Y en este 2026 se cree que la crisis se profundizará. A los problemas demográficos, sociales y culturales, por las nuevas modalidades de educación y hasta decisiones personales y familiares de los propietarios, se suma el impacto de la inesperada alza del 23 por ciento en el salario mínimo mensual.
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Este factor representa más del 70 por ciento de los costos de las instituciones educativas, Según el rector y delegado en la Mesa Distrital de Colegios Privados, Carlos Roberto Ramos, considerado en el sector uno de los directivos que más conocen de la situación que viven las instituciones privadas en la ciudad.
Los otros gastos se reparten entre planta física (arriendo, mantenimiento y mejoras), servicios públicos, seguros, impuestos y papelería.
Un estudio de caso realizado por Ramos para un colegio de estrato 3 con 275 estudiantes y una pensión de 160.000 pesos –con una proyección de aumento de 12 % para el año académico (10 meses)– muestra que los ingresos mensuales serán de 44 millones de pesos, y los egresos, de 41’441.760 pesos, para un superávit de 2’558.240 pesos al mes. Pero con el aumento del 22,7 por ciento en el salario mínimo (sin subsidio de transporte), la operación del mismo plantel pasaría de un resultado positivo, aunque pequeño, un negativo de 712.000 pesos mensuales.
Cabe recordar que las instituciones educativas ya vienen soportando las afectaciones que les generan la reducción de la natalidad, la educación virtual, el desinterés de las nuevas generaciones e, incluso, el desempleo de miembros de las familias, entre otros factores, que han generado una reducción del número de estudiantes y, de paso.llevaron a 36 planteles a no abrir sus puertas este año.
Uno de los menores afectados, según el concejal, fue un niño de 9 años. Foto:archivo particular
Dos de ellos fueron La Presentación de San Façón, de la comunidad religiosa de las Hermanas de la Caridad Dominicas, que había anunciado oficialmente su decisión desde el año pasado, y el colegio Nueva Alianza Integral, después de 46 años de fundación.
Según información de la Dirección de Cobertura de la Secretaría de Educación, en 2021 había 1.540 instituciones educativas privadass –entre jardines infantiles e instituciones de preescolar, primera y bachillerato–, y en enero de 2026 suman solo 1.374. La Secretaría reporta, igualmente, que desde 2023 se han cerrado 134 colegios.
Ramos, también rector del Colegio San Alejo, con cerca de 50 años de fundado, considera que las proyecciones de 36 instituciones cerradas en este 2026 se quedan cortas. Según sus estudios, cerca de un centenario, con menos de 30 estudiantes, están en riesgo este año.
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Cree que, como cerrar un colegio “no es fácil ni inmediatoo”, de manera gradual se seguirán clausurando y que los efectos se sentirán en dos años, en 2028. En ese tiempo, los propietarios deben cumplir con un proceso que empieza a contar desde el momento en que se informa a la Secretaría de Educación la decisión y sigue con los convenios de traslado de estudiantes a otros planteles y los procedimientos jurídicos y administrativos.
Álvaro Castillo, rector del Liceo San José Oriental, dice que, a diferencia de otros colegios en la localidad de San Cristóbal, donde se cerraron cinco este año, el suyo se ha mantenido por el número de matrículas (700) y la modalidad técnica que ofrece, pero que la inesperada alza del salario mínimo lo puso a revisar los gastos.
En el caso de su institución, que tiene 50 años funcionando, se subsidia la mitad de la pensión y eso le da margen para aumentar hasta un 17 por ciento, pero de todos modos tiene seis puntos de diferencia (frente al mínimo) que lo obligan a seguir revisando “para tratar de compensar esta medida de Petro que nos cogió fuera de base a todos”. Piensa que, por ahora, prescindirá de dos docentes y de un vigilante.
Durante dos semanas las clases en los colegios públicos y privados serán virtuales. Foto:Archivo El TIEMPO
Explica que los colegios pudieron realizar un aumento del 9 por ciento, pero que el promedio del incremento fue del 7,3 veces menos que el alza del mínimo.. Esa diferencia, asegura, es un gran hueco que afecta, principalmente, a los que tienen con pocos alumnos.
“La educación no es un negocio. La diferencia entre el ingreso y el egreso es muy mínima y, cuando ocurren estos cambios tan drásticos, la diferencia es aún más pequeña. Casi que se trabaja por hacer patria, por formar a los muchachos y por hacer una sociedad mejor”, asegura el rector.
Diana Machado, rectora del jardín infantil Gimnasio Cantorín y delegada de Fontibón en la Mesa Distrital de Colegios Privados, afirma que las instituciones privadas ya vienen con una serie de factores que han reducido la población escolar, pero que ahora, con el aumento del salario mínimo, se les genera dificultades con los costos de personal.
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Su jardín tiene 20 años operando en un sector de estrato 4 y siempre, a pesar de la reducción del número de niños, ha tratado de mantener el promedio de un profesor por cada 15 estudiantes. Pero luego de la pandemia se ha vuelto un reto no afectar la planta docente. Ya no tiene la media de 100 niños por año, sino de 50. “Si esto sigue así, creería que toca mirar otras alternativas: cerrar la institución u otra opción”, afirma.
En la misma línea de los directivos, la concejal Andrea ‘Tata’ Hernández le dijo a EL TIEMPO que delegados de la Mesa Distrital de Rectores le manifestaron en una reunión que no tienen cómo cubrir sus gastos en profesores, personal administrativo, seguridad y mantenimiento. Hernández dice que el 80 por ciento de los colegios privados de Bogotá prestan servicio en los estratos 1, 2 y 3 y que la Secretaría de Educación debe garantizar los cupos, pero no lejos del lugar de residencia. Pide diseñar un plan para enfrentar la crisis.
La Secretaría es consciente de que la situación de los colegios privados se puede agudizar por el impacto del incremento del salario mínimo en los costos de operación y asegura que la oferta pública de la ciudad tiene “capacidad suficiente para atender con calidad a niñas y niños de Bogotá”.
(Foto de referencia) Los menores de edad se darían cita fuera del colegio para pelear. Foto:Néstor Gómez / El Tiempo
Ante la actual coyuntura, el rector Carlos Roberto Ramos señala que la Mesa Distrital de Rectores de Colegios Privados le pidió la semana pasada al Ministerio de Educación excepcionales” para ajustar las tarifas, pero que hay temas técnicos y jurídicos que no son fáciles de resolver.
Entre las solicitudes estuvieron revocar la resolución de costos de 2025, mediante la cual las instituciones establecieron los incrementos en matrículas y pensiones para 2026, o adoptar mecanismos excepcionales de ajuste, como lo hizo el Gobierno en vivienda.
Agrega que si no hay ajustes en las matrículas, sserá “inevitable” que se cierren más colegios, en especial de los estratos 1, 2 y 3 que tienen menos de 30 estudiantes y no podrán pagar a sus docentes ni prestar servicios básicos (servicios públicos), además de arrendamientos e impuestos. “No es para lucrarse, sino para prestar un servicio”, concluye el rector.
GUILLLERMO REINOSO RODRÍGUEZ
EDITOR DE BOGOTÁ
@guirei24







