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Todavía no se sabe qué ha pasado

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J esús Cintora respondió con dureza en ‘Malas Lenguas’ al último tuit de Miguel Bosé, en el que el cantante arremetía contra Pedro Sánchez y el Gobierno tras el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), cuando todavía no se conocen las causas del siniestro y los equipos técnicos siguen trabajando sobre el terreno.

Bosé publicó un mensaje en el que, tras mencionar a las víctimas, responsabilizaba directamente al Ejecutivo de la tragedia, calificando al Gobierno de “tóxico” y hablando de una “miseria minuciosamente diseñada”, además de pedir dimisiones políticas inmediatas. Un tuit que en el programa fue puesto en pantalla y analizado punto por punto.

Cintora criticó el uso político de una tragedia reciente y recordó que “no hay informes técnicos, no hay conclusiones y no se sabe qué ha pasado”, subrayando que lanzar acusaciones de ese calibre en ese momento solo contribuye a la confusión y al ruido. En la misma línea, ironizó sobre la facilidad con la que algunos personajes públicos se convierten en jueces y expertos sin base alguna.

Asimismo, un colaborador, Manuel Rico, ironizó con decir que Bosé debería presidir la comisión de investigación porque “con ese tuit demuestra tener más conocimientos que los pobres ingenieros”, subrayando lo absurdo de las acusaciones.

Responsabilidad añadida por su gran altavoz

El debate se endureció aún más con la intervención de Gloria Marcos, que fue especialmente contundente al contextualizar el papel de este tipo de figuras públicas. “Son personas que tienen una cierta fama de ‘influencers’ porque han sido unos artistas de reconocido prestigio durante una parte importante de su vida para decir, por ejemplo, que la COVID se curaba con agua y lejía”, señaló. Marcos añadió que ese patrón se repite con “cualquier otra cosa que suponga el negacionismo climático” y advirtió de que “es gente que da cobertura a los bulos y eso genera para un sector de la población una credibilidad”.

Desde el programa insistieron en que no se trata de censurar opiniones, sino de señalar la responsabilidad añadida que conlleva tener un altavoz mediático masivo, especialmente cuando se habla de tragedias con víctimas y de investigaciones aún abiertas.

Mientras tanto, las autoridades mantienen la cautela y piden prudencia hasta que concluyan los informes técnicos que determinen las causas reales del accidente, evitando alimentar hipótesis o culpabilidades prematuras que no se sostienen en datos.

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