Colombia
conoce el museo al cielo abierto de la ciudad

El callejón La Libertad, en el barrio el prado, el lugar que durante años estuvo sumido en el olvido y abandonado es hoy otro de los sitios que tiene Barranquilla para que turistas y los propios barranquilleros disfruten de las historias contadas a través de los murales.
En el lugar, en la calle 57 entre carreras 53 y 54, se realizó la adecuación de la vía y fachadas existentes para la transformación del entorno. En esta se incluyó la mejora de bordillos, pavimentación, recuperación de fachadas y siembra.
Fueron 11 artistas principales y 4 artistas colaboradores los que se encargaron de darle una nueva vida al espacio de 105 metros lineales.
El callejón de La Libertad se convierte en el cuarto callejón intervenido, sumándose a los ya inaugurados que son el de Gases del Caribe, Comfamiliar y Triple A.
Los episodios más emblemáticos del Carnaval como el entierro de Joselito están en los callejones. Foto:Alcaldía
“Donde antes había una calle sola y oscura, hoy renace un espacio lleno de historias contadas a través de murales. Cada pintura refleja la identidad del barrio El Prado”, publicó el alcalde Alejandro Char en su cuenta de X.
Mientras conversaba con los artistas y demás ciudadanos, el alcalde de Barranquilla contaba: “Los pelaos como tenían que pasar de allá para acá y de acá para allá, pasaban corriendo con un tapabocas en la boca huyéndole al olor, a lo oscuro ya lo peligroso, pero ahora -como esto tiene ya varios días hecho- vienen a quedarse ya tomarse fotos”, agrega en su mensaje el mandatario.
Callejones convertidos en museos.
A lo largo del recorrido por el callejón, las personas podrán encontrar las obras:
Jardín patios interiores, de Mario Malabet
- Actividades que ocurren en los patios interiores de las casonas en el viejo prado con sus diferentes elementos arquitectónicos que las caracterizan y sus amplios jardines que crean un ambiente propicio bioclimático, para compartir con la fauna silvestre.
Once artistas los encargados de plasmar en murales historias de la vieja Barranquilla. Foto:Alcaldía
Joselito: entre la risa y la eternidad, de César Orozco
- El mural se inspira en uno de los episodios más emblemáticos y simbólicos del Carnaval de Barranquilla: el entierro de joselito carnaval, rito que representa el cierre de cuatro días de euforia, exceso y libertad popular.
Memoria flotante, de Luis Guarín y Omar Alonso
- La obra ha sido concebida a partir de la evocación del uso del acuario, un elemento común en muchas casas del barrio El Prado, donde solía ocupar un lugar especial dentro de la sala. Este acuario se convierte aquí en un espacio simbólico y contenedor de memoria.
16:00 horas, de Luis Fernando Llanos
- Vista interior de mi casa donde se observa la frescura y la luz natural. Peces de acuario muy presentes en mi infancia y en la estética de casa. Flores de trinitarias y campanelas, las preferidas de mi madre, flotan dentro del acuario.
Una mañana en el patio, de Fuan y Joma
- A través de ese realismo mágico se retrata el hábito común en las personas de antaño, el de sentarse en los patios, bajo la sombra de un árbol, a hablar mientras tomaban un café. Allí la vida transcurría entre risas, chismes y cantos, allí también se vivía bajo el fresco que brindaba dicho árbol, mientras las ardillas y las aves pululan entre ramas, con sus ruidos y sus cantos.
Arte, Cultura y Educación, de Wilberto Echeverría
- Inspirado en la pregunta ¿Qué historias o memorias tienes sobre El Prado?, este interrogante lleva a pensar en un personaje que pensó la manera de crear un ambiente propicio para la educación y la cultura para la ciudad.
Erase una vez en un eclipse barranquillero, de Norella
- Homenaje a Esthercita Forero, la inolvidable novia de Barranquilla, una mujer que desafió su época recorriendo el mundo con su música y convirtiendo la identidad de La Arenosa en un encanto.
Lenguaje de Libertad, de Luis Amarís
- El mural rinde homenaje al Diario La Libertad como símbolo de pensamiento libre y de conexión entre palabra, historia y territorio. La obra traduce la memoria tipográfica y la maquinaria industrial en un paisaje simbólico donde las letras florecen como semillas del conocimiento, enraizadas en la historia barranquillera.
Recuperación de los callejones
El Distrito ha venido recuperando los callejones del barrio El Prado con limpieza, adecuación y arte, para acercarle a la gente lo que significa ese sector, que años atrás fue la punta de lanza para el desarrollo de la ciudad.
Aspecto general del callejón La Libertad en e barrio El Prado. Foto:Alcaldía
La estrategia busca resignificar estos espacios tradicionales, mediante la creación de murales elaborados por artistas locales que destacan elementos de la memoria histórica, la identidad y el patrimonio del sector.
Se destaca que en la concepción y el diseño de los murales también participan las vigías del patrimonio, que son ciudadanos formados por la administración distrital y quienes más adelante impulsarán acciones de turismo cultural, como recorridos patrimoniales en el barrio El Prado, especialmente en los callejones ya recuperados.
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Le tengo el remedio. Foto:







