Colombia
60 fincas ya cambian el modelo productivo y apuntan a transformar 800.000 hectáreas

La ganadería colombiana comienza a mostrar señales de transformación en medio de uno de los debates más complejos del sector agropecuario: cómo producir alimentos sin seguir profundizando la crisis climática y ambiental. Hoy, al menos 60 fincas ganaderas del país ya avanzan en modelos sostenibles y regenerativos, una apuesta que busca cambiar la relación histórica entre producción pecuaria, suelo y biodiversidad.
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El proceso no parte de cero. Más de 2.200 personas han sido capacitadas y 222 productores iniciaron la transición hacia sistemas regenerativos en cerca de 25.200 hectáreas, según cifras de The Nature Conservancy (TNC) Colombia. El desafío, sin embargo, es mucho mayor: la meta trazada por las organizaciones que impulsan este enfoque es alcanzar 800.000 hectáreas bajo prácticas regenerativas en los próximos años.
Lejos de ser una tendencia marginal, la ganadería regenerativa se presenta como una alternativa concreta frente a un modelo productivo que hoy enfrenta fuertes cuestionamientos por su huella ambiental.
Una actividad clave, pero con impactos crecientes.
Fincas ganaderas muestran cómo es posible producir carne y leche y recuperar la biodiversidad. Foto:ETN Colombia
La urgencia del cambio está respaldada por cifras globales. De acuerdo con datos expuestos en la pasada COP30, la ganadería es responsable de entre el 12 % y el 20 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. A esto se suma que más del 80 % de las tierras agrícolas del planeta se destinan a esta actividad, aunque su aporte nutricional representa solo el 37 % de las proteínas y el 18 % de las calorías que consume la población mundial.
En América Latina, y particularmente en Colombia, el impacto ambiental ha sido aún más evidente. Entre 2020 y 2024, la Amazonía perdió cerca de 8,6 millones de hectáreas, en gran parte por la expansión de la frontera agrícola asociada a la ganadería extensiva y al cultivo de soja. Estos datos han encendido las alarmas sobre la necesidad de transformar los sistemas productivos sin poner en riesgo la seguridad alimentaria.
Frente a este panorama, expertos coinciden en que no se trata de eliminar la ganadería, sino de redefinirla bajo principios sostenibles, capaces de restaurar ecosistemas y, al mismo tiempo, mejorar la productividad.
Regenerar suelos, recuperar la biodiversidad y producir mejor
El manejo sostenible del pastoreo permite mejorar la retención de agua. Foto:ETN Colombia
Cuando se gestiona con un enfoque regenerativo, la ganadería puede convertirse en una aliada de la naturaleza. El manejo adaptativo del pastoreo, la restauración de suelos degradados y la integración de árboles y biodiversidad en los sistemas productivos permiten mejorar la retención de agua, aumentar la fertilidad del suelo y fortalecer la resiliencia frente al cambio climático.
Estos modelos han demostrado que es posible. producir más con menos impacto, reduciendo la dependencia de insumos externos, mejorando el bienestar animal y aumentando la rentabilidad a mediano y largo plazo. Además, generan beneficios directos para las comunidades rurales, al fortalecer los medios de vida y reducir la vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos.
El reto, ahora, es escalar estas experiencias y llevar el conocimiento técnico a más productores en distintas regiones del país.
Un curso virtual para acelerar la transición
Experiencias evidencian que la transición hacia sistemas ganaderos regenerativos está en marcha. Foto:ETN Colombia
Con ese objetivo, la plataforma Regeneración en Acción lanzará el curso “Sistemas ganaderos sostenibles y regenerativos”, una formación gratis, 100% virtual y asincrónica, que ya está disponible.
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El programa no tiene límite de cupos y está diseñado para que los participantes avancen a su propio ritmo. Está dirigido a ganaderos, técnicos, asociaciones, profesionales del sector agropecuario, estudiantes, instituciones públicas y privadasasí como a cualquier persona interesada en sostenibilidad y regeneración.
Uno de sus principales diferenciales es que el contenido se construye a partir de experiencias reales en fincas ubicadas en distintos ecosistemas del país, lo que permite una aproximación práctica, similar a una visita de campo, pero en formato digital.
Casos reales que demuestran que sí es posible
Los sistemas ganaderos regenerativos apuestan por producir más con menor impacto ambiental. Foto:ETN Colombia
En esta primera edición, el curso presenta dos experiencias emblemáticas. La Reserva Natural El Hatico, ubicada en El Cerrito (Valle del Cauca), con nueve generaciones de historia ganadera, muestra cómo los sistemas silvopastoriles pueden incrementar la productividad y reducir las emisiones. Allí, la producción de leche por hectárea ha aumentado un 69 %, mientras se fortalecen la biodiversidad y la captura de carbono.
Por su parte, la Reserva Natural El Silencio, en San Francisco (Cundinamarca), funciona como un verdadero laboratorio vivo. A través del manejo rotacional, la restauración ecológica y la producción de bioinsumos sin químicos, la finca ha logrado integrar conservación, rentabilidad y autosuficiencia productiva.
Ambos casos evidencian que la sostenibilidad no es una carga económicasino una estrategia productiva viable.
Una alianza para transformar paisajes completos
La integración de biodiversidad y producción redefine el futuro de la ganadería en Colombia. Foto:ETN Colombia
El curso hace parte de una alianza entre The Nature Conservancy (TNC), su proyecto Paisajes Futuros, E3 Ecología, Economía y Ética, y la Coalición para la Alimentación y el Uso del Suelo (FOLU)que buscan llevar la regeneración más allá de fincas aisladas. Para Claudia Martínez, directora de FOLU Colombia y E3, estas experiencias permiten entender cómo la ganadería regenerativa puede transformar territorios completos, fortaleciendo tanto la productividad como el bienestar de las comunidades rurales.
Desde TNC Colombia, Claudia Vásquez Marazzani subraya que el país tiene el potencial de liderar la transición hacia sistemas agrícolas y ganaderos regenerativos en América Latina, pero advierte que el reto está en sumar a gobiernos, financiadores, academia y organizaciones.
La apuesta es clara: convertir la regeneración en la norma y no en la excepción, en un país donde el futuro del campo y la conservación ambiental están profundamente conectados.







