Colombia
la historia del hijo que murió intentando salvar a su mamá de una avalancha

Una corriente de lodo arrasó una vivienda en Gaira justo a la medianoche del día en que ricardo cumple 48 años. Intentó salvar a su familia y murió junto a su madre, Zulma Atehortua. La comunidad denunció que el rescate tardó más de cuatro horas. El Distrito declaró calamidad pública y ordenó evacuaciones.
Richard Atehortúa había planeado un cumpleaños sencillo. Una comida con su familia, una torta modesta y el abrazo de los vecinos que lo conoció desde niño en el sector. Vista al Mar, en Gaira. A las 12 en punto comenzaba su día 48. A esa misma hora, el cerro se vino abajo.
La avalancha entró con agresividad, sin aviso. La casa tembló, el agua ingresó de un momento a otro y en segundos las paredes cedieron. Richard alcanzó a levantarse y, según relatan sus familiares, corrió a sacar primero a los más vulnerables. Logró poner a salvo a dos menores ya su esposa. Cuando regresó por su madre, Zulma Atehortúa, de 67 años, la vivienda colapsó por completo. Ambos quedaron atrapados bajo techos y bloques de concreto. También murió el perro de la familia.
“Escuché el ruido y le grité: ‘¡Cuidado que viene el arrollo!’ Cuando miré otra vez, la casa ya no estaba”, contó entre lágrimas una de sus hermanas.
Cuatro horas de espera
Los vecinos fueron los primeros rescatistas. Con palas prestadas, picos oxidados y las manos desnudas comenzaron a escarbar. El barrio entero se volcó sobre los escombros. “Aquí nadie dudó. Todos queríamos sacarlos vivos”, dijo un habitante del sector.
Miles de damnificados dejaron las lluvias de las últimas 36 horas en Santa Marta. Foto:Cortesia Holman Urieles
Llamaron a los bomberos, a la policía, a los organismos de socorro. Según la comunidad, pasaron más de cuatro horas sin que llegara ayuda institucional. Cuando por fin pudieron retirar los cuerpos, ya no había nada que hacer. El cumpleaños de Richard se convirtió en una madrugada de tragedia.
El dolor se multiplicó al mediodía del martes, cuando entre el mismo lodazal fue hallado otro cuerpo: el de Evelio Maldonado, un reciclador y adulto mayor muy querido en el barrio. Con él, la tragedia sumó tres muertos y al menos nueve viviendas con daños graves.
¿Quién era Richard?
Trabajaba como recepcionista en un hotel de Santa Marta y dedicaba sus fines de semana a un grupo Scout del que era líder. En Gaira lo describe como un hombre servicial, de risa fácil y siempre dispuesto a ayudar.
Las lluvias provocaron el deslizamiento de lodo que llegó hasta las casas y calles. Foto:redes sociales
“Mi hermano era luz. Hoy debía estar celebrando, no enterrado”, repetía una de sus familiares mientras observaba los restos de la casa donde crecía.
Su esposa sobrevivió con fracturas en ambas piernas y fue trasladada a un centro asistencial. Los dos menores rescatados se recuperan del trauma. El resto de la familia quedó sin nada: la corriente se llevo muebles, documentos y recuerdos.
Un barrio en riesgo
El secretario de Gobierno, Camilo George, llegó al lugar y reconoció que la zona no es segura. “Se deben realizar evacuaciones inmediatas para evitar un desastre mayor”, afirmó tras inspeccionar el terreno.
Carros quedaron atrapados en la avalancha de lodo y piedra que bajo de los cerros. Foto:redes sociales
El alcalde Carlos Pinedo Cuello anunció la declaratoria de calamidad pública y urgencia manifiesta: “esta decisión nos permite actuar de manera inmediata y atender con rapidez a las familias afectadas. He dado instrucciones a todo el gabinete para estar en territorio. Lamento profundamente las vidas que se han perdido. No están solos”, expresó el mandatario.
Mientras las autoridades hablan de censos y ayudas, la comunidad sigue temerosa de que llegue la noche y que las lluvias traigan consigo un nuevo desastre. No tienen claridad de qué hacer ni para dónde coger.
Vista al Mar amaneció convertida en un cementerio de barro. Entre los escombros quedaron los globos que Richard había comprado para su cumpleaños y la silla donde Zulma se sentaba a ver a sus nietos jugar en la calle.
El frente frío sigue amenazando y varias familias preparan maletas para orden de evacuación. El barrio sabe que la tragedia pudo no ser la última.
Richard Atehortúa debía soplar velas. Terminó siendo despedido por un vecindario entero que lo sacó de la tierra con sus propias manos.
Por Roger Urieles, para EL TIEMPO Santa Marta. En X @rogeruv







