Colombia
fuertes lluvias, vientos y oleajes de hasta cuatro metros aniquilan el 75% del comercio en la zona norte de Cartagena

Mientras el sol intenta tímidamente romper el manto gris que ha cubierto al Caribe colombiano en las últimas 48 horas, el panorama en el corregimiento turístico de Manzanillo del Mar es desolador.
El frente frío, que ha golpeado con una furia inusual el litoral central, no solo trajo vientos y lluvias; trajo un mar de leva que, literalmente, borró del mapa gran parte del motor económico de esta comunidad raizal, en el norte de Cartagena.
El saldo es una herida abierta en esta comunidad, ubicada en la salida de Cartagena hacia Barranquilla: el 75% de los establecimientos comerciales han sido reducidos a escombros o inundacionesdejando a una población que vive exclusivamente del turismo en una situación de vulnerabilidad extrema.
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El epicentro de la devastación
Líderes de la Junta de Acción Comunal (JAC) de Manzanillo describieron una tragedia material de proporciones históricas para el corregimiento: De los 105 negocios que operaban en la franja costera, apenas 30 lograron sobrevivir a los embates de olas. que alcanzaron los cuatro metros de altura desde la madrugada del domingo pasado.
Con pérdida total hay 65 restaurantes y kioscos en Playa de Oro, los cuales desaparecieron bajo la resaca.
Hay afectación parcial en Playa Rica y Playa Muralla, donde también reportan daños estructurales severos.
Reportan 53 casas que resultaron anegadas, afectando de manera directa a más de 100 familias.
“Manzanillo del Mar está en un 85% bajo el agua. No solo es el comerciante de la orilla; es el que vende el hielo, el que vende el pescado, el que vende la leña. Si se afecta la playa, se apaga el corazón de toda la comunidad”, relató un habitante de la zona con la voz quebrada por la incertidumbre.
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Operación retorno, entre el lodo y la arena
Aunque este martes la intensidad del oleaje ha comenzado a ceder —pasando de crestas de 4 metros a 2.5 metros—, la ciudad sigue bajo un estricto régimen de seguridad. El alcalde Dumek Turbay ratificó que el cierre total de playas y la prohibición de navegación se mantendrán vigentes hasta las 6:00 de la tarde del miércoles 4 de febrero.
El mandatario informó que el 97% de las emergencias reportadas han sido abordadas por la Brigada Distrital. Sin embargo, el trabajo en la infraestructura principal es titánico:
Avenida Santander: Se han recolectado más de 400 toneladas de arena y sedimentos lanzados por el mar.
Daños estructurales: La OAGRD reporta 17 casos de voladuras de techos y 12 árboles caídos de gran envergadura.
Refuerzo costero: El Distrito anunció la construcción de un pedraplén de emergencia en los puntos críticos de la Avenida Santander para mitigar futuros impactos.
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SOS institucional, más allá de las grúas
Para los habitantes de Manzanillo, la presencia de la “maquinaria amarilla” en las vías principales es necesaria, pero insuficiente.
Hacen un llamado urgente para que la ayuda humanitaria llegue al corazón del corregimiento, donde el cese de la actividad turística ha cortado de tajo el flujo de ingresos de cientos de hogares.
Mientras tanto, el director de la Gestión del Riesgo, Daniel Vargas, confirmó que el Consejo Distrital permanece en sesión permanente. La prioridad inmediata es asegurar que no haya pérdidas humanas —un saldo que hasta ahora se mantiene en cero— y evaluar los subsidios o apoyos para la reconstrucción de los balnearios.
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La Dirección General Marítima (Dimar) emitió un boletín extraordinario este martes, advirtiendo que las condiciones de inestabilidad, impulsadas por potentes frentes fríos, se extenderán al menos hasta el próximo 7 de febrero.
La autoridad marítima ha sido enfática: el pico de la emergencia se vive entre hoy, martes 3, y mañana, miércoles 4 de febrero, días en los que el sistema alcanzará su mayor potencial destructivo sobre la infraestructura costera y la navegación.
La amenaza invisible
El fenómeno más preocupante para las autoridades no es solo la lluvia, sino el mar de fondo (Swell). Un frente estacionario, que se extiende desde el centro del Caribe colombiano hasta las Antillas Mayores, está empujando masas de agua con una energía inusual hacia la costa.
Este fenómeno afecta con especial saña al Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, así como a las Islas Cayos del Norte y todo el suroeste de la cuenca Caribe. A diferencia de las olas comunes, el mar de fondo puede generar inundaciones repentinas en zonas secas, socavación de playas y daños en muelles, incluso si en el cielo brilla el sol.
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Cronograma de emergencia:
Vientos y olores
De acuerdo con el modelo técnico de la Dimar, el cronograma para enfrentar las emergencias para los próximos días se divide en dos fases:
Fase Crítica (3 y 4 de febrero):
Oleaje: se esperan alturas significativas de entre 2.0 y 4.0 metros. El litoral sur y centro (desde el Golfo de Urabá hasta el Magdalena) y el área insular están bajo riesgo extremo.
Vientos: Ráfagas provenientes del noreste y este con velocidades de hasta 50 km/h. La Península de La Guajira, aunque en menor medida, también sentirá el rigor del sistema.
Fase de Transición (5 al 7 de febrero):
Se espera una disminución gradual en la intensidad. Los vientos oscilarán entre los 22 y 44 km/h, permitiendo una ventana de evaluación de daños, aunque la restricción para embarcaciones menores podría mantenerse por seguridad.
Restricciones totales a la navegación
La Autoridad Marítima Colombiana ha reiterado la recomendación de restringir cualquier actividad náutica, recreativa o de pesca artesanal. La peligrosidad de las corrientes y la altura de la ola hacen imposible garantizar la seguridad de la vida humana en el mar bajo estas condiciones.
“El llamado es a los bañistas, pescadores y capitanes de naves de recreo: no desafíen la fuerza del mar. Estamos ante una condición de oleaje máximo que puede volcar embarcaciones de bajo calado en cuestión de segundos”, advirtió un portavoz de la entidad.
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Recomendaciones la comunidad costera:
Bañistas: Abstenerse de ingresar al mar en playas con bandera roja.
Gremio marítimo: Asegurar las embarcaciones en puerto y suspender zarpes hacia zonas de mar abierto.
Residentes en zonas bajas: Monitorear el nivel del mar ante posibles desbordamientos por el mar de fondo.
Canales Oficiales: Mantenerse informados a través de www.dimar.mil.co y la cuenta de X @DimarColombia para actualizaciones en tiempo real.
El Caribe permanece en vilo. Mientras el frente frío siga estacionario, la ‘Heroica’, las islas y el resto del litoral deberán aprender a convivir con un mar que, por estos días, reclama su soberanía con olas de cuatro metros.
Además, te invitamos
a ver nuestro documental:
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
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