“Dicen que nunca se rinde”. El himno del Sevilla FC resuena hoy con más fuerza que nunca en la historia de María del Mar Domínguez, sevillista de 43 años, madre de dos hijos y abonada del club desde 2017. Vive el sevillismo junto a su pareja y su hijo David, mientras que su hija Natalia es socia roja desde hace tres años. MARCA ha podido hablar con ambos, testigos directos de una pasión compartida que les ha llevado incluso a viajar a Budapest para animar al equipo en su última gran noche europea, la final de la Europa League ante la Roma. “Mi madre es muy sevillista”, resume David con orgullo.
Desde mayo de 2025, María del Mar lucha contra un cáncer de glándula salival con metástasis en pulmón e hígado. La quimioterapia no dio resultado, la inmunoterapia no estaba aprobada para su caso y el tratamiento público solo se ofrecía en Santander, una opción inviable para la familia por la distancia. El diagnóstico fue duro: “Sin tratamiento, el tiempo es muy limitado”, le advirtieron los médicos.
La esperanza apareció en la clínica privada CelluMed de Marbella, el centro más cercano donde podía acceder a un tratamiento probado que le permitiría ganar tiempo y calidad de vida. El problema era el coste: 11.000 euros. “Cuando supimos lo caro que era, no sabíamos cómo afrontarlo. Nos hablaron de una aplicación para recaudar fondos y eso fue una gran alegría para mi madre”, explica David.
La familia lanzó una campaña en GoFundMe el pasado 3 de febrero y la respuesta no tardó en llegar. La solidaridad de la afición sevillista y de cientos de personas anónimas ha sido abrumadora. En apenas unos días, la recaudación ha rozado los 9.000 euros, quedando algo más de 2.000 para alcanzar el objetivo. Influencers y cuentas sevillistas de gran alcance también se han volcado con la causa.
Natalia y David encabezan la iniciativa y quieren dejar constancia de su agradecimiento: “Queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a cada persona que ha colaborado en la recaudación para el tratamiento contra el cáncer de nuestra madre. Su apoyo, ya sea mediante una donación, un mensaje, una oración o simplemente compartiendo nuestra causa, ha sido invaluable para nuestra familia. En un momento tan difícil, nos han recordado que no estamos solos. Su solidaridad nos ha dado fuerza, esperanza y la tranquilidad de saber que nuestra madre puede continuar su tratamiento gracias a la generosidad de tantas personas de gran corazón. Nunca olvidaremos lo que han hecho por nosotros”.
En plena remontada
Cada euro y cada gesto cuentan para cerrar la brecha que queda y para que María del Mar pueda volver algún día al Ramón Sánchez-Pizjuán junto a sus hijos. Su historia es la de una lucha constante, un reflejo fiel del himno que la acompaña: “Dicen que nunca se rinde”. Y el sevillismo, una vez más, ha demostrado que a los suyos nunca los deja atrás.