El mundo de la moda llora la muerte de Cristina Pérez Galcenco, una joven modelo de 21 años con una prometedora carrera internacional, que fue hallada sin vida la mañana del martes en su domicilio de Caleta Vélez, en la provincia de Málaga. Según han confirmado fuentes cercanas a la familia, el fallecimiento se produjo por causas naturales y no se han hallado signos de violencia.

Cristina era hija de Nacho Pérez, quien fuera portero del Sporting de Gijón en la década de los 70 y con el que debutó en Primera división en la temporada 1975-1976, y de la moldava Tatiana Galcenco. Nacida circunstancialmente en Lanzarote, se trasladó siendo apenas un bebé junto a su familia a Lugones, en Asturias, donde creció y dio sus primeros pasos en el mundo de la moda. Desde los 14 años fue una de las modelos habituales de la Pasarela Campoamor, el prestigioso evento que se celebra anualmente en el Teatro Campoamor de Oviedo.

Antes de dedicarse plenamente al modelaje, Cristina compaginó sus estudios con la gimnasia rítmica durante su infancia y adolescencia. Fue al dejar los entrenamientos cuando decidió explorar nuevos caminos y, tras comentarlo con sus padres, dio el salto profesional al mundo de la moda, preparando un primer catálogo fotográfico que marcaría el inicio de su carrera. A lo largo de su trayectoria, Cristina desfiló en algunas de las principales pasarelas nacionales e internacionales. Participó en las Fashion Week de Madrid, París y Milán y trabajó en campañas y sesiones para firmas como Stradivarius, además de colaborar en ‘showrooms’ junto a marcas de lujo como Versace y Louis Vuitton. También desarrolló parte de su carrera en China, donde trabajó durante varios meses.

En el momento de su fallecimiento, la joven se encontraba residiendo en Málaga, donde realizaba un curso de formación. Está previsto que su cuerpo sea trasladado en los próximos días a Asturias, donde se celebrará el funeral, a la espera de que la familia concrete la fecha. La repentina pérdida de Cristina deja un profundo vacío en el mundo de la moda y entre quienes destacaban no solo su profesionalidad, sino también su cercanía y proyección en una carrera que, a sus 21 años, aún tenía mucho por delante.